Un regalo de Sergio Astorga

sábado, 12 de abril de 2008

Sobre Solti, Bernstein, Karajan y el Requiem de Mozart

[Este post nació en principio como un comentario a la entrada anterior del blog. Pero la excesiva longitud del mismo en un momento dado, aconsejó su publicación como artículo dependiente y complementario del primero. El que piense que así mato dos pájaros de un tiro y no me curro el post semanal, pues quizá no vaya descaminado, aunque ciertamente nunca será motivado por falta de ganas, sino por premura].

Lo prometido es deuda, así que héteme aquí sentada ante el viejo portátil para escribir de nuevo sobre el Requiem de Mozart.

Primeramente quiero dar otra vez las gracias a todos por lo bien que habéis recibido la propuesta (Si os ha gustado se puede repetir el juego, pero palabra que no es una amenaza. Decidiréis vosotros pues).

Una vez concluidos los agradecimientos, quisiera que supierais que la elección de la pieza vino dada más por los ejecutores que por ella misma. No hay muchas obras en casa de las que tenga las tres versiones; esto es, las de los susodichos objeto/sujeto del post. Puede que buceando hubiese encontrado alguna más, pero en aquel momento sólo salió el Requiem. Eso sí, una vez elegido éste, no fue difícil decidir qué parte os pondría. Siempre he sentido fascinación por el Dies Irae y además sirve como patrón o medida de lo que un director pretende o no, sabe o no, puede o no comunicar.

Coincido con lo que ha dicho Cosimo en cuanto a que la música coral de Mozart tiene todavía un pie en el barroco. A pesar de que este oficio litúrgico para la misa de difuntos fue compuesto (parcialmente como sabéis) por el salzsburgués entre febrero y primeros de diciembre de 1791, es decir, inmediatamente antes de su muerte, hay pasajes de la obra en los que Mozart utiliza elementos claramente barrocos como la fuga (Kyrie, Sanctus-Osanna) o el canon (Recordare y Confutatis). Sin embargo, los expertos atribuyen al Dies Irae una influencia operística, en concreto del aria Der Hölle Rache que canta la Reina de la Noche en La Flauta Mágica. Además la tonalidad en re menor que marca este número (tonalidad que por otra parte prima sobre las demás en el Requiem), acentúa claramente la sensación de desesperanza, angustia y temor ante el castigo divino. También coincido con el Sr. Barón en que todo el mundo se atreve con Mozart sin tener para nada en cuenta que en sus partituras nada sobra ni falta y que cualquier error por mínimo que sea, tanto técnico como de interpretación de lo que Mozart pretendía comunicar, puede dar al traste (de hecho muy a menudo da) con ambiciosos proyectos musicales, tanto en directo como en el estudio de grabación.

Aparentemente puede resultar curioso que una misma versión haga opinar a alguno de vosotros que el director da poca importancia al coro y las voces y a otro, justamente lo contrario. Pero es que a menudo, en la música como en cualquier otra manifestación artística, nuestra percepción es fundamentalmente subjetiva. Cada uno oye lo que quiere oír y no se me interprete mal. A mí me ha pasado bastantes veces descubrir en una versión escuchada antes con frecuencia, matices que me habían pasado completamente desapercibidos hasta ese momento. En primer lugar, la oreja no siempre se aplica al trabajo con la misma dedicación e intensidad y, además, también dependerá mucho del estado emocional o sentimental de su propietario, así como de la capacidad de concentración de éste y, por tanto, de implicación en lo que oye. Por eso tiene razón Adanero: a lo mejor un día nos gusta más una versión que otra. Todo depende de muchos factores. Y dos de ellos, importantísimos, son la calidad del aparato reproductor (de CD, evidentemente) y la calidad de la grabación y edición del mismo y con ello no me refiero a que todos los discos tengan que ser DDD. Ni mucho menos. Hay grabaciones ADD en el mercado que le dan cien mil vueltas a otras mucho más modernas porque los ingenieros de sonido y los productores o editores sencillamente eran mucho mejores.

Evidentemente ese esfuerzo que realiza nuestro oído y nuestra mente será inversamente proporcional a lo acostumbrados que estemos a escuchar música. El oído, como el resto de los sentidos, se educa y lo que al principio nos costaba un esfuerzo enorme de concentración y distinción, se convierte de repente en algo casi inmediato y aparentemente carente de esfuerzo. Igual que un gourmet puede distinguir olores y sabores con increíble facilidad, un melómano o un crítico de arte, lo tendrán más fácil en su campo.

Por eso yo os pedía fundamentalmente emociones. No quiero ponerme pedantorra, pero creo que era Henri Bergson el que hablaba del élan vital y en cómo deberíamos dejar que ese impulso vital nos inundase, en vez de intentar siempre racionalizarlo y conceptuarlo todo. Y sin embargo, al emitir un juicio o una opinión sobre algo y antes de que el razonamiento lo estropee (cielos, ahora me he puesto en plan Nietzsche) nos hemos visto golpeados, para bien o para mal, por la impresión, la sensación, el sentimiento.

Y algunos, desde mi punto de vista, habéis hecho un esfuerzo enorme en aplicar el entendimiento y la razón, el análisis. Lo cual demuestra, primero, que somos adultos (jeje) y tendemos a racionalizar todo (incluso a los niños les resulta difícil cuando escuchan algo por primera vez, expresar lo que la escucha les ha sugerido; incluso ellos tienden a razonar), aunque ha habido también comentarios impagables sobre el estado mental, de ánimo o de evidente perjuicio por la medicación de los tres directores. Han sido también los más directos, espontáneos, emocionales.
Segundo, que vuestros análisis evidencian que habéis sacado muchas más conclusiones de las que vosotros mismos seguramente habríais pensado a priori. Casi todos os confesáis legos en la materia, pero habéis podido comparar, degustar y elegir. Si alguien os hubiese preguntado hace tiempo sobre qué os ha parecido la pieza, algunos seguramente habrías respondido que no os considerabais capaces de juzgar por falta de conocimientos. Basta que la condesa os haya puesto en el brete para que los más modestos os hayáis convencido de que no es tan difícil opinar sobre música clásica. No hay que tenerle tanto miedo. A los eruditos y los críticos se les debe exigir que posean conocimientos; al resto, sólo que disfrute con ella. Si además, conoce, pues mejor.

Como vais a empezar a pensar que este larguísimo comentario realmente esconde una intención de escaqueo, me pringo y doy mi opinión al respecto, aunque estoy segura de que otros los han hecho aquí ya mejor que yo. Ahí va lo que opino sobre las piezas escuchadas.

Vaya por delante que no me conmueve especialmente ninguna de las tres versiones. Las tres suenan demasiado. Desde mi punto de vista, pecan de una orquesta excesivamente sinfónica, excesivamente grande, excesivamente decimonónica. El Requiem no es una sinfonía y a mí me gustan las interpretaciones con menos músicos y más intensidad, más hondura, más sutileza. La fuerza de la orquesta no debe venir dada por el número de profesores, sino por la emoción que sea capaz de imprimirle el director.

No me gusta la de Bernstein. Y digo esto con todo el cuidado del mundo, porque estamos hablando de tres grandes directores, con sus luces y sus sombras, pero tres de los grandes. Nada más lejos de mi intención que pontificar al respecto y poner a caldo a profesionales como ellos. Su interpretación me parece muy acelerada. Y no es simplemente una sensación. Mientras el Dies Irae suele durar una media de 1'58'', don Leonard lo hace en tan sólo en 1'42''. Y para mí esa aceleración le resta emotividad. Su versión no me inspira miedo ante la muerte, desesperanza, y santo temor de Dios. Efectivamente, da la sensación de que, de un momento a otro, van a salir los chicos de Wide Side story silbando y bailando (la propia actitud de Bernstein en la dirección, le resta majestuosidad a la obra). Mozart no es Stravinsky. Conviene apuntar en descargo de la interpretación que el registro sonoro pasado por Youtube resulta más que lamentable. También pienso que no hay equilibrio entre cuerdas y metales. Interpretación, a mi gusto, pomposa y en algunos momentos, carente de matices. [Un apunte. Yo no soy capaz de ver al bellezón de la segunda fila del que nos habla Manuel]

Vayamos con Solti. Probablemente y con relación al tempo tenga el problema contrario a la de Bernstein: se hace larga. Por otro lado, el húngaro le da bastante mayor relevancia al coro, lo que en principio y para mí es un acierto. Su versión, como casi todo lo que dirigía, es brillante pero también ahí radica su mayor pega. El Requiem no es una ópera. También esta versión tiende a la magnificiencia en perjuicio de la hondura, la intensidad, lo abrumador de la muerte, el recogimiento. A mi oreja se le antoja excesiva percusión.
(Antonio, está grabada en la iglesia de San Esteban de Viena).

Y la tercera, la de HvK. Antes de nada, una precisión. El salzsburgués grabó el Requiem unas cuantas veces a lo largo de su carrera y yo os he puesto la única grabación de la que dispongo, la de 1987 para Polydor; esto es, dos años antes de su muerte. El llamado sonido Karajan, ese sonido omnipresente en casi todas sus últimas grabaciones, de carácter elegante pero algo melifluo y facilón y que tiende a uniformizar un poco todo, es ya en tópico y hemos ído hablar de él hasta la saciedad. Creo que esta versión del Requiem de Mozart tampoco se libra de él. A pesar de que todavía era capaz de destellos de absoluta genialidad (quien tuvo retuvo) y en esta interpretación también despuntan, Karajan parecía en esos años estar más preocupado por la repercusión monetaria y comercial de lo que interpretaba, que por estudiar a fondo las partituras. Ese sonido elegante en que la cuerda prima por encima de todo sacrifica sin embargo la riqueza sonora. Es un sonido "bonito" que vale igual para el Adagio de Albinoni, que para La Creación de Haydn. Con todo, de las tres, quizá sea la que tenga un tempo más equilibrado y quizá de las tres, es la que más me guste.

No sé por qué resulta tan difícil encontrar grabaciones antiguas de Karajan en el mercado discográfico (con la única excepción quizá de Amazon.com). Me gustaría tener grabaciones de Karajan de los 50 ó 60, pero no las tengo y, por tanto, no puedo hablar de lo que desconozco pero era importante indicarlo porque, con tan escasos mimbres, la opinión sobre la interpretación de Karajan del Requiem de Mozart es necesariamente incompleta, parcial e injusta.

Al leer el comentario de Adanero, he vuelto a escuchar una versión que tengo del de Marriner, aunque no es la de Decca de 1990, sino la de Philips de 1991. Os la dejo en el Rincón Musical. Simplemente para regocijo. Esta vez no hay deberes.

No es fácil dirigir la música de Mozart. Es más, es extraordinariamente difícil y, si me apuráis, aún más una obra como el Requiem, con esa carga literaria y extramusical que arrastra desde su creación. Es una música al tiempo grandiosa e íntima, llena de matices, con contrapunto y melodía, con herencias del pasado y novedades compositivas. Todo el mundo se ha atrevido con él y no pocos han fracasado en el intento o, al menos, no han sido capaces, de realzarlo y entenderlo compositiva y sentimentalmente.

No es que tenga por casa muchas versiones, hay unas 8 ó 10. Además siempre me faltará una, para mí imprescindible: la de Fritz Busch (no he conseguido encontrarla nunca; probablemente no exista siquiera el registro fonográfico). Posiblemente, al menos en el recuerdo, la mejor versión que he escuchado nunca fue en la que Ros Marbá dirigió a la ONE hace muchíiiiiisimos, pero que muchíiiisimos años en el Teatro Real; claro que contaba con la ayuda del Orfeón Donostiarra y eso ya le daba parte de la batalla ganada. Pero de todas las que tengo en CD, me quedo con la de un gran mozartiano que además de soportar, como otros muchos insignes colegas, las represalidas del régimen nazi, ha sufrido posteriormente también el olvido de los grandes gurúes de este mundillo. Se llamaba Josef Krips y nos ofrece una versión emotiva, equilibrada, conmovedora del Dies Irae. La orquesta que dirige es de nuevo la Filarmónica de Viena (como en el caso de las de Solti y Karajan) y curiosamente es también bastante rápida, pero el sonido y el resultado son muy distintos (o a lo mejor es que siento debilidad por esta versión y a mí me parece la mejor cuando resulta que no es así, vayan Vds. a saber). Además fue interpretada por el vienés cuando se encontraba ya enfermo y presentía su propia muerte, lo que hace el concierto aún más impresionante. Uno meses más tarde le confesaría a su íntimo amigo Alfred Prinz: “Éste será mi Réquiem”. No se equivocó.
Fue grabada en directo desde la Sala Dorada de la Musikverein de Viena en 1973 por la ORF y rescatada por Naïve en 2002.

Escuchen pues y déjense llevar por la emoción....




[En otro orden de cosas. Con respecto a la consulta de Adanero sobre el Amadeus de Forman, le remito a lo sabiamente dicho por Cosimo el Barón, a quien debo agradecer (nobleza obliga) el haber hecho las veces de anfitrión y atender a los invitados), con algún apunte más por si le sirve de algo. El propio Mozart y el Requiem especialmente han sido siempre objeto de leyendas, rumores, mitos, debido al carácter dramático de la propia vida del compositor y por las características también dramáticas que en sí mismo comporta una pieza fúnebre. Apenas 30 años después de su muerte, el Romanticismo eclosionaba en Europa con toda su carga de poesía, dramatismo, sentimiento trágico y gusto por el amor y la muerte. Entre 1826 y 1830 Pushkin publica dos tragedias breves: El convidado de piedra (sobre el mito de don Juan, el de Racine y Tirso y el de Mozart) y Mozart y Salieri. En esta última, lo que hasta entonces eran rumores con ciertos visos de verosimilitud, adquieren la categoría de drama en toda regla sobre las desavenencias y rivalidades entre el genio musical y el funcionario. Los rumores a los que me referería antes parece que aludían a que Salieri habría confesado antes de morir en 1825 en un sanatorio mental de Viena, que él había envenado al genio por celos profesionales. Lo único que parece cierto de todo aquello es que en sus últimos días deliraba en voz alta y hablaba de Mozart con frecuencia. Pero ya sabéis que las bolas de nieve van creciendo. Tanto a Pushkin como a Rimski-Korsakov (que estrenaría una ópera basada en la pieza de aquél), les interesa evidentemente lo que de trágico y heroico tenía el salzsburgués, enfrentado a la mediocridad de Salieri. En 1980 Peter Shaffer retomaría el tema con su pieza Amadeus, llevada más tarde al cine por Forman. Shaffer también se apoyaría seguramente en una declaración de Sophie Haibel, cuñada de Mozart que afirmaba, más de 30 años después, que el compositor habría revisado en el lecho de muerte una primera lectura de la partitura y le habría dejado a Süssmayr instrucciones precisas para terminarla. No parece tener muchos visos de realidad por cuanto parece probado que Constanze, la mujer, le ofreció a varios músicos antes que a Süssmayr la conclusión del Requiem. (Los datos están sacados un artículo que escribió Agustí Fancelli sobre el Réquiem). De todas formas conviene tener siempre presente que una pieza teatral, una novela, una película pueden fabular sobre hechos más o menos ciertos e inventar escenas, situaciones o personajes que aumenten la tensión dramática de la obra. No tienen ninguna obligación de contar la verdad. El problema viene dado cuando una parte del público toma por reales lo que son hechos dramatizados.

Con relación a la obra del compositor polaco propiciadora de suicidios, siento tener que decirte que no tengo ni idea. De todas formas, intentaré consultárselo a alguna de las mentes preclaras con las que coincido de vez en cuando en el Auditorio. Quizá ellos puedan echarnos una mano]

[Dos últimas precisiones. Primera: si se encuentran en el texto algún Requiem acentuado, por favor, elimínenlo mentalmente porque el latín no se sirve de acentos por mucho que el libro de estilo de El País y el corrector de Bill Gates se empeñen (¡no sé pueden ni imaginar qué lucha me he traído con él!). Segunda: Anarkasis, jeje, efectivamente te he reconocido, pero me ha encantado eso de que te travistieras en La Parca].

lunes, 7 de abril de 2008

Leyendas urbanas musicales

Hace ya algún tiempo, Manuel me confesó que le encantaban las anécdotas musicales y me propuse escribir algo al respecto. Por razones inconcretas, esta entrada se fue poco a poco retrasando. Una no es un pozo de sabiduría en lo que al asunto se refiere, pero sí que me gustaría traer hoy aquí una de las anécdotas más famosas que han circulado desde siempre por el circuito de la clásica y que, por supuesto. es falsa. ¿Qué creían Vds., que sólo existen historias de fantasmas que aparecen en las curvas de las carreteras peligrosas o relatos que afirman sin rubor que Elvis no ha muerto? Pues no señor. También en ese mundillo tan clasista, tan aristocrático, tan fino, tan especial, se dan las leyendas urbanas y, a veces, hasta empiezan como los chistes.


Un día estaban reunidos Georg Solti, Leonard Bernstein y Herbert von Karajan. Hablaban, o casi casi discutían, acerca de quién era el mejor director de orquesta del mundo.

Georg Solti tomó la palabra y dijo:

- "Modestamente, creo ser yo el mejor director del mundo porque dirijo la mejor orquesta del mundo, que es la Sinfónica de Chicago".

Leonard Bernstein, que estaba a su lado, le contestó:

- " Lamento contradecirte Georg, pero eso no es cierto. El mejor soy yo porque el mismo Dios , imbuído de majestad, se dignó aparecer ante mí y me dijo: 'Tú eres el mejor director de orquesta del mundo'. Lo escuché de Él"

Entonces, Herbert von Karajan, que hasta el momento había permanecido callado, se levantó y exclamó:

- "Mientes Leonard... ¡Yo nunca te he dicho eso!"

¡Qué les parece? ¿Existen o no existen las leyendas urbanas musicales?



Casual y curiosamente, la edición de Babelia del 5 de abril dedica un especial al centenario del nacimiento de Karajan con varios artículos. El de mayor enjundia viene firmado por alguien muy conocido en el terreno de la música clásica actual: Norman Lebrecht. Escritor, periodista, articulista, comentarista de música clásica y del entorno en el que ésta se desarrolla, es considerado hoy en día por algunos martillo de luceros rutilantes, y por otros, periodista estrella, deseoso de dar la nota, amigo de llevar la contraria y con complejo de enfant terrible. Sea como fuere, casi siempre hace gala de un cierto sentido del humor y ataca determinados arquetipos y mitos en un mundillo tan dado a la mitomanía. Aunque, desde mi punto de vista, a veces es exagerado y pagado de sí mismo, sus artículos siempre despiertan, cuando menos, interés y polémica, lo que tampoco está mal en un territorio de dinosaurios intocables. Léanlo, léanlos; vale la pena para desmitificar y conocer las luces y sombras de uno de los mitos más poderosos de la discografía y la historiografía musical.

Pero como no hay artículo, sin música, esta vez vamos a utilizar tres. Aprovechando el tema de la entrada, juguemos a las diferencias.

Aquí tienen tres versiones de la misma pieza musical. Se trata del Dies Irae del Requiem de Mozart. La primera está dirigida por Solti; la segunda, por Bernstein; la tercera, por Karajan.

En el primer vídeo vemos y oímos a la Filarmónica y Coro estatal de Viena , bajo la batuta de Georg Solti, grabado en 1991 por la ORF para Decca.



Este vídeo pertenece a la versión de Bernstein. dirigiendo el Coro y la Orquesta de la Radiotelevisión Bávara:




La versión de Herbert von Karajan es la grabada en 1986 para Polydor y hoy distribuída por Deutsche Grammophon. Dirige la Filarmónica de Viena y canta el coro de la Wiener Singverein (algo así como Asociación de cantantes de Viena), a cuyo frente está Helmuth Froschauer.



Esta vez no seré yo quien opine, al menos no por el momento. Porque lo que me encantaría es saber qué opinan Vds. de ellas, cuál les gusta más y por qué. No les pido conocimientos de ningún tipo, sino emociones, pura y simplemente, emociones. Déjense llevar y díganme qué les han parecido. Espero ansiosa sus comentarios y sepan de antemano, que todo vale. No tiene por qué haber una mejor que otra. Sencillamente son tres lecturas distintas de una misma obra.

¡Anímense! Espero su interpretación de las interpretaciones. Después hablamos.

domingo, 6 de abril de 2008

Premios Dardo 2008

Hace ya unos cuantos días Maripuchi me otorgó otro premio: el Dardo 2008 Award . Y no penséis que me aburro, no: mi ego no tiene límites. Estoy que no quepo en mí de gozo. Le prometí además una entrada que, por otra parte, estaba deseando poder hacer.

El lema del premio es el siguiente: "la I Entrega de Premios Dardo 2008 se abre paso entre un gran elenco de Premios de reconocido prestigio en el mundo de la literatura, y con él reconoce los valores que cada blogger muestra cada día en su empeño por transmitir valores culturales, éticos, literarios, personales, etc.., que en suma, demuestra su creatividad a través su pensamiento vivo que está y permanece, innato entre sus letras, entre sus palabras rotas".

La concesión del mismo lleva aparejada la elección a mi vez de otro 15 blogs. Ya sé que no os falta razón a algunos cuando afirmáis que esto es endogámico, que forma parte de un círculo y que todos acabamos premiándonos a todos. Y bueno... ¿Por qué no?

Yo no sé si mi lista llegará a los 15 preceptivos, pero al menos voy a intentarlo.

Volvamos a poner música apropiada,



revistámonos de autoridad y nombremos solemnemente los Dardo 2008 Award otorgados por esta condesa:

Acero bolchevique, concedido a un blog claro e instructivo en materia política, con buenas dosis de autocrítica y un elevado espíritu pedagógico o, más bien, adultogógico.

A este lado del Rubicón, con un AF, afortunadamente retornado a la blogosfera, porque siempre me enseña cosas nuevas, es honrado en sus planteamientos y certero, muy certero en sus análisis.

Kabila, por el análisis tranquilo, sosegado, también realizado con suma honestidad y del que aprendo todos los días.

Los Genoveses, SA, para mí un auténtico descubrimiento. Lúcido, a veces mordaz y muy atinado en sus análisis de lo que les ha pasado, pasa y pasará a los inquilinos de Génova, 13.

En la ducha final, donde Gracchus es capaz de realizar un análisis atinado, exacto, fiel y muchas veces afilado de la situación política, social y humana de este nuestro país.

Anarkasis, por su contribución, aunque el/la autor/a diga lo contrario, al mundillo de la cultura en general y al de la pintura en especial. Además es un excelente traductor/a. Como podéis comprobar no dejo su enlace; siempre ha mostrado mucho celo de su intimidad. Si me da su consentimiento, lo pondré.

Maripuchi y su mundo. No se trata de devolver el premio ni el halago. Desde que empecé a moverme por la blogocosa hace unos 7 meses, siempre he pensado que su blog es activo, inquieto, habla de lo divino pero, sobre todo, de lo humano.

Forsì altro canterà con miglior plectio porque Tanhäuser es uno de los creadores de blogs más increíbles que conozco. Por su ternura, por su sentido del humor, por elevarle el ánimo a paseantes de la blogosfera del más variado pelaje. Porque es un encanto y porque su blog es fantástico. Hala, he dicho.

Animal político Me van a perdonar que sienta debilidad por esta bitácora y por el señor que se esconde detrás. Analiza la situación sin crispaciones, con tino, con serenidad. Todo el mundo lo respeta y lo adora y yo no podría pasar sin lo que escribe.

Vailima. Mi última adquisición. Es todo un mundo nuevo. Para no perderse su concepto y su sentido del arte y para perderse en él.

Los pasos que no doy, porque me gusta mucho lo que Madeleine escribe y cómo lo escribe.

Apuntes de bolsillo, otra de mis debilidades. Es divertido e irónico a veces y mordaz cuando la ocasión lo requiere. No os perdáis ese otro blog secreto que Manuel esconde entre los pliegues de éste.

Matacucarachas. Porque Navegante rojo ha vuelto; porque lo echaba mucho de menos y porque me gusta lo que escribe y lo que le ha llevado a escribir de nuevo.

Las batallas del abuelo Cebolleta porque me hace revivir sueños y recuerdos de infancia, porque está hecho entre gente de muy diversa condición personal, social e ideológica. Porque es entrañable, porque habla de cosas y de vivencias que forman parte de mi propia vida.

El puesto número 15 está reservado a todos aquellos blogs a los que ya he premiado (para no ser reincidente), a todos los que injustamente olvidé y a los que aún no conozco pero que me gustarán.

Como la proporción geométrica y de estructura piramidal de estos premios puede llegar a colapsar la blogocosa, dejo en manos de los interfectos la potestad de nombrar o no a quien quieran, según su criterio o deseo.

Enhorabuena a los premiados y aplíquense que cada vez hay más competencia.

domingo, 30 de marzo de 2008

Dos poemas

A pesar de mi aparente verbo fácil, no suelo usar este blog para expresar sentimientos; todo lo más, sensaciones. Sin embargo, hoy voy a romper la norma porque quiero haceros partícipes de dos regalos.

Siempre he sentido envidia de esas mujeres hermosas y etéreas, capaces de inspirar el amor más apasionado y la poesía más sublime. Durante la adolescencia mi deseo más escondido e inconfensable era que alguien me dedicara o me escribiera un poema. Nunca llegó. Pero ese deseo se quedó ahí anclado, en espera de que un olvido se compadeciera de él y lo barriese.

Y de repente, cuando creí que ya no sentía necesidad de ello, alguien me regaló el primero. Es mucho más antiguo que el otro y lo recibí de manos de un muy buen y querido amigo, hace ya unos cuantos años. Por aquellos días, esta condesa, ahora tan segura y locuaz, no confiaba excesivamente en sí misma. Mi amigo nunca llegó a saber cuán bien me vino. Ni siquiera por aquel entonces sabía el nombre de su verdadero autor y lo confundí con Blas de Otero. Mucho tiempo después descubrí que, obviamente, no era de Otero sino de Pedro Salinas.

Tampoco era un poema de amor cuando llegó a mí como regalo ni era ésa la intención del generoso dador. No me importó en absoluto (y os aseguro que no se trata del "Están verdes... ). Hay afectos más firmes y duraderos, menos interesados y más nobles. Aquellos versos prestados me demostraron que era importante para alguien, por mí misma; sin más.

De todas formas y aunque mi amigo no fuera el autor, por si por un azar llegara a leer esta entrada, me gustaría que supiera que he guardado y guardo aquel pedazo de papel como lo que fue y es: un regalo muy hermoso.


PERDÓNAME POR IR ASÍ BUSCÁNDOTE - Pedro Salinas

("La voz a ti debida" 1933)

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre tí, como te quiero
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.


El segundo me llegó también por sorpresa, hará poco más de un mes. Un soneto, un delicioso soneto que hizo para mí uno de mis blogueros preferidos: Joseba Molina. Para los que no lo conozcáis, os diré que escribe unos versos espléndidos y que precisamente el soneto es uno de sus puntos fuertes (no en vano, Mega lo ha premiado con uno de sus Brillante Weblog - Premio 2008).

Tampoco, como el anterior, respondía en sentido estricto a mis deseos adolescentes... y ¡bien poco que me importó! Era un regalo recibido a cambio de nada, porque sí, porque alguien se había molestado en escribirlo, porque alguien me consideró lo suficientemente importante como para crearlo . Un poema que hablaba de música y de lluvia. ¡Y me sentí tan bien....! y de nuevo como si me hubiese tocado el Gordo sin haber jugado. Un premio. Un regalo.


SONETO PARA FREIA - Joseba (el elefante azul)

Lluevan sobre Madrid, lluevan sonetos;
suene la lluvia como adagio leve,
que parezca que canta, no que llueve,
¡que se arme un mar de charcos de cuartetos!

Que se empape tu cara de tercetos,
que sienta que a sus pies Madrid se mueve
a un ritmo debussyano que se atreve
a hacerla litoral de pies inquietos.

Lluevan versos en suave sinfonía,
agua de violas que en Madrid se estrella,
a la una, a las dos ¡llueva todo el día!

«Chop-chop», armónica onomatopeya
que melodía y magia hoy alía
sólo por contentarte, amiga Freia.



Habría querido corresponder a los dos en la misma medida, pero tenía 7 años cuando escribí mi última poesía. Hablaba del mes de mayo y la Virgen María y, por cierto, ¡era espantosa!

Les dejo pues, a cada uno de ellos, no el verbo sino la música. En ambos casos, de prestado. En ambos casos, con todo mi afecto.

Para mi viejo y querido amigo, porque todo es cíclico y renace, esta pieza de Stravinksi Los augurios de la primavera. Danza de las adolescentes, de la primera parte de La Consagración de la Primavera. Karel Ancerl dirige la Orquesta Filarmónica checa, en una versión de 1962/63, para Supraphon, distribuída en 2004 por El País/Diverdi.



Para Joseba, esta pieza de Rachmaninov, Vocalise un regalo musical y melancólico como la lluvia. La versión es de la Orquesta Filarmónica de Berlín bajo la batuta de Lorin Maazel y para el sello Deutsche Gramophon, aunque editado en 1984 por Polydor.



Nunca fue mi fuerte expresar emociones y tiendo a la cursilería con pasmosa facilidad: Para ellos dos, gracias. Para los demás, espero haber encontrado la palabra justa.

jueves, 27 de marzo de 2008

Brillante Weblog - Premios 2008


Antonio Rodríguez, de Amanece que no es poco acaba de concederme el Brillante Weblog - Premio 2008 y a mí me encantan los premios... soy un narciso. Que alguien te premie representa un halago, una satisfacción y, sobre todo, que se acuerda de ti y que lo que escribes en tu bitácora le gusta... y eso es aún mejor. En estos tiempos en que las Variaciones Goldberg no reciben todo el tiempo y el cuidado que su administradora (por causas ajenas a su voluntad) debería proporcionarles, un premio resulta doblemente gratificante

Ya, ya sé que a algunos de vosotros no os van las nominaciones, ni los memes, pero a mí es que me hace mucha ilusión y lo digo sin ambages. Gracias Antonio, de veras.

Ahora viene la segunda parte. Me toca a mi vez otorgar el premio a mis favoritos. Si Antonio optó por la discriminación positiva, yo voy a hacer gala de un exquisito espíritu paritario. Allá va pues:

Sueños en la memoria, ex-aequo con Punto y seguido, de mi querida y recién regresada Mega, por lo que escribe y cómo lo escribe.

Cosimo, el Barón rampante, porque sus entradas siempre son para mí nuevas y muy interesantes. Por lo que aprendo y lo que disfruto. Por la exquisitez de todo lo que crece en su jardín.

Dardo, porque siempre me hace pensar, porque agudiza mis contradicciones, por su sapiencia, por su sentido del humor, por estar siempre abierto a ideas y opiniones contrarias (todavía le debo una contestación en su blog; lo haré sin falta).

Respiración asistida, de Leg, cuyos personajes, retratados con un par de certeras pinceladas, me emocionan, me enfadan o alegran, continuamente me hacen replantearme ideas y situaciones. En una palabra: están vivos.

Permítaseme también un accesit a un blog/página web con la que me topé hace unos días y que me gustaría que conocierais. Se llama Los Genoveses, SA. Para mí ha sido todo un descubrimiento.

Y qué sería de cualquier entrega de premios, sin una música ad hoc. Tenéis que reconocerme que no sería lo mismo, donde esté una buena música de pompa y circunstancias....jejeje

[Si a nuestro buen amigo Elgar le hubiesen pagado derechos de autor con carácter retroactivo, habría sido el Bill Gates de su época; literalmente, se habría forrado. Aunque sólo es archiconocida una parte de la pieza, os la dejo completa. Esta vez no hay ficha artística; he tomado la obrita prestada de la red]

sábado, 15 de marzo de 2008

Las mujeres y la música

[La idea de este post surgió hace un par de meses escuchando un disco sobre la poetisa cordobesa Wallada e iba destinada a celebrar el 8 de marzo, día de la mujer trabajadora. Por desgracia, el asesinato de Isaías Carrasco el día anterior dio al traste con mi propósito. No estaba ni de humor ni con ánimos para sentarme al ordenador a escribir nada.

Hoy, algunos días más tarde y unas cuantas horas de trabajo después, la entrada ha resultado mucho más larga de lo previsto. Aun así, por fuerza, el artículo no incluye a todas las que deberían estar. Razones de espacio y de ignorancia con respecto al tema de la que esto escribe, limitan la lista a unas pocas representadas. El artículo pues, aunque algo pobre en forma y concepto, intenta ser un homenaje a todas aquellas mujeres que a lo largo de la Historia se han dedicado a la música, como inspiradoras, compositoras o intérpretes.

Razones de espacio también han hecho que esta vez haya omitido textos, traducciones y referencias discográficas completas, limitándome a dar el nombre de la fémina objeto de homenaje, el compositor y la pieza que se interpreta. Si algún lector está interesado en algún dato, no tiene más que enviarme una nota al correo del blog y se lo mandaré encantada.

Dada la longitud del post les sugiero que lo tomen con mucha calma y a sorbitos pequeños. El esfuerzo de todas ellas se merece que lo degusten despacio y con los cinco sentidos. Háganse a la idea de que esto es un menú degustación. Tomen pues asiento, desdoblen la servilleta del espíritu, empuñen cubiertos de tranquilidad y sosiego, relájense, predispónganse a disfrutar y dejen que la música de estas señoras los envuelva y les proporcione todo el placer que yo he tenido al seleccionarla para Vds.]





Hemos oído hablar muchas veces de la mujer como objeto y sujeto de inspiración en cualquier manifestación artística. La música no iba a ser una excepción. La mujer como sujeto amado, como objeto de deseo, como amiga, como heroína o villana. A lo largo de la historia de la música encontramos abundantes manifestaciones. La mayor parte de ellas, la ensalzan, la mitifican, la idolatran, subliman su cuerpo y su espíritu. Las encontraréis por doquier.

No obstante, no siempre las hembras salen tan bien paradas. El título de una de las piezas de El Cancionero de Medinaceli, es prueba evidente de ello:

La perra mora



Otras, como en esta obra del padre Manuel Correa, titulado Con las mozas de Vallecas, tampoco se libran de las ironías del autor:







Pero la mujer no es sólo sujeto pasivo en las manifestaciones musicales. Desde que el ser humano tuvo intención de hacer música e hizo música han sido muchas las mujeres que han participado de ella componiendo, interpretando. Las investigaciones de los últimos decenios han redescubierto unas 5.000 compositoras existentes desde la más remota historia hasta nuestros días. Curioso, ¿verdad? ¿Cuántas de ellas conocemos? Desde aquí animo a que citéis (a que citemos) a unas cuantas. ¿Se atreve alguien? Yo, desde luego, no. Y sin embargo, han existido y existen. Desde Egipto hasta el siglo XXI, aunque ni siquiera sus colegas compositores las conozcan.

Iti, cantante egipcia nacida hace unos 4.500 años es la primera compositora que registra la historia y ya en el 720 d.C. existía una mujer árabe llamada Jamila directora de una orquesta de 50 mujeres que interpretaba música para hacer más llevadero el camino de peregrinación que llevaba de Medina a la Meca.

Es posible que Wallada, la hija del califa cordobés Muhammad III al-Mustakfí no pueda ser considerada compositora sensu stricto. Nacida en Córdoba en el siglo X, era culta, brillante, prolífica en sus composiciones poéticas. No existen testimonios escritos, pero parece lógico pensar que tañera algún instrumento y que compusiera también. Es conocida por la calidad de sus poemas, su arrogancia, su vasta cultura, su inteligencia y nobleza. No era nada convencional y sí muy libre, lo que le valió la fama de escandalizar a una sociedad que siempre ha mantenido a la mujer en segundo plano. Unos la consideraban poco decorosa y algo libertina, pero parece que otros muchos defienden su honestidad y recato. Sin embargo, qué curiosidad de nuevo, es más conocida por sus amores con el poeta Ibn Zaydún y como la fuente de inspiración de éste.

Con texto de Wallada y música andalusí coetánea, aquí tenéis esta deliciosa piececilla titulada Cuando caiga la tarde. Esta vez escribo la traducción del texto porque su brevedad lo permite y además creo que es útil para mostrar el espíritu independiente y con un fuerte sentido de libertad de esta mujer atípica y extraordinaria:

Cuando caiga la tarde, espera mi visita,
pues veo que la noche es quien mejor encubre los secretos;
siento tal amor por ti que si los astros lo sintiesen
no brillaría el sol, ni la luna saldría,
ni las estrellas emprenderían su nocturno viaje.
(traducción: Mahmud Sobh, Teresa Garulo)



En la Edad Media muchas mujeres llamadas les trobairitz (o trovadoras)fueron famosas y bien conocidas. Mujeres como Hildegard von Bingen, Azalais de Pecairagues, Isabella, Isabelle la Lorraine, Isabellet la Ruselle, la Condesa de Provenza Garsenda o la Condesa de Dia, cuya canción A chantar m'er de so q'ieu no voldrìa se desgrana a continuación:



Baste con los dos ejemplos musicales citados para no aburrir, aunque no debo olvidarme de otras insignes compositoras. En primer lugar, tres reinas, tres; las tres decapitadas: Ana Bolena, María Estuardo y María Antonieta. Princesas y nobles como Eugenia Charlotte Augusta Amalia Albertina de Suecia, Mary Victoria Feodore Beatrice de Battenberg, Margarita de Austria, María Antonia Walpurgis, princesa de Baviera. Compositoras de ópera como Francesa Caccini, la Cecchina, considerada la Monteverdi de Florencia. Compositoras de sinfonías para órgano como Elfrida Andrée. Sería injusto no citar a Elisabeth Jacquet de la Guerre, Fanny Mendelssohn-Hensel y tantas otras...

Ellas fueron las conocidas, pero la mayor parte tuvo que firmar siempre con pseudónimo masculino para que sus piezas pudieran ser interpretadas y reconocidas. Hasta bien entrado el siglo XX éste era el único recurso que les quedaba para evitar ser marginadas y poder publicar sus composiciones.

Para cerrar el ciclo de compositoras y por citar un ejemplo evidente de lo injusta que ha sido la historia con las mujeres en lo que a la música (y lo que no es la música) se refiere, conviene citar a Clara Wieck. Era compositora de indudable talento y pianista prodigiosa desde muy niña, además de profesora de música con claro sentido pedagógico. Chopin la elogió. Brahms la amó. Y sin embargo, pasó a la historia fundamentalmente por ser la mujer de Schumann.





Las intérpretes son más conocidas del gran público, al menos en lo que respecta al siglo XX. Arpa, violín, piano, cello, flauta, han sido usadas magistralmente por muchas mujeres, famosas muchas de ellas. En este apartado, por fuerza he tenido que aquilatar mucho y reducir la lista a la mínima expresión. Mis disculpas por ello a todas las damas de la interpretación.

Así, tenemos a dos grandes pianistas:

Rosalyn Tureck interpretando el aria las Variaciones Goldberg de JS Bach:



y Maria Joao Pires, con el último movimiento de la Sonata Claro de Luna de Beethoven:



Una increíble cellista:

Jacqueline du Pré, tocando el Preludio de la Suite nº 1 para cello solo de JS Bach:



Seguimos con la relación. Ahora vienen dos excelsas violinistas. Ambas interpretan las 4 estaciones de Vivaldi

Anne Sophie Mutter, el último movimiento del Invierno:



y Kyung Wha Chung, el tercer movimiento del Verano:



Cerrando el ciclo de las intérpretes de instrumentos, tenemos a dos damas que se acompañan del arpa; una de ellas además, canta.
Esther Lamandier, que interpreta la cantiga 384 de Alfonso X el Sabio A que por muy gran fermosura



Y Arianna Savall, que tañe una Tarantella, según música de Lucas Ruiz de Ribayaz:







Si ha habido una parcela musical en la que las mujeres hayan destacado, creo que ese es claramente el de la música vocal. Es cierto que en determinadas épocas y situaciones, parte de los papeles femeninos eran representados por niños o por castrati (estos últimos, afortunadamente desaparecidos), pero la voz femenina, en todas sus tesituras, ha jugado siempre un importante papel en la historia de la música.

En primer lugar, escuchemos a dos maravillosas sopranos:

María Callas, interpretando Ebben? Ne andrò lontana de La Wally de Catalani:



y mi añoradísima Lucia Popp, una de las más bellas voces de la Reina de la Noche que yo conozca, en el aria O zittre nicht, mein lieber Sohn, de La Flauta Mágica de Mozart:



En la tesitura media, las voces bellísimas de dos muy famosas mezzosopranos:

Teresa Berganza, cantando Parto, parto ma tu ben mio de La Clemenza di Tito (de nuevo Mozart):



y Cecilia Bartoli interpretando Non più mesta de La Cenerentola de Rossini:



Para terminar, las voces realmente espléndidas de dos reconocidas contraltos, en sendas obras de Händel:

Kathleen Ferrier, en el Ombra mai fu, de Serse:



y Ewa Podles, poniendo voz al Dover, giustizia, amor de Ariodante:







Después de un largo, reposado y delicioso menú, entramos en los postres y petit four: la dirección de orquesta.

Hemos visto, siquiera de pasada que desde tiempos bien antiguos han existido mujeres directores de orquesta, pero en nuestro recién acabado siglo XX, ver una mujer sobre el podio y al frente de una orquesta era labor poco menos que imposible. El homenaje de este ya larguíiiiisimo post no sería completo sin recordar a damas de la batuta como Chiquinha Gonzaga, Vitezslava Kapralova, Nadia Boulanger Joanidia Sodré, Emma Steiner, Mary Carr Moorre, Rosalina Abejo, etc. Muchas de ellas, además eran también compositoras.

En la actualidad, un grupo cada vez mayor de entusiastas féminas va derribando poco a poco barreras de intransigencia y sexismo y se afianza en la dirección de orquesta. No son excelsas ni geniales como sus compañeros, pero evidentemente no por falta de cualidades (que se sepa, la fuerza que se exige para manejar una batuta no es excesiva y nada en el cerebro de una mujer la imposibilita para llegar a ser tan sobresaliente como sus colegas directores), sino de igualdad. No llega a explicarse muy bien por qué hay tan pocas directoras de orquesta, salvo porque el mundo de la música es clasista como pocos y una de las formas más ejercitadas de clasismo es la discriminación de la mujer para ejercer una profesión en igualdad de condiciones que sus compañeros. Si han tenido que pasar muchos, pero que muchos años para que una mujer entrase como instrumentista en la Filarmónica de Viena, ¿cuánto habrá que esperar para que una mujer pueda llegar a brillar en la dirección orquestal como Kleiber, Busch, Bernstein? Espero llegar a oírla.

Mientras tanto, quedémonos con los nombres y la imagen de algunas "jefas" de orquesta que dirigen en la actualidad o se han retirado recientemente: Ligia Amadio, Claire Gibault, Charlotte Stuijt, Sarah Caldwell, Eve Queler, Marin Alsop, Simone Young, Gisele Ben-Dor, Silvia Sanz, Daiana Garcia, Marisol Gentile, Odaline de la Martínez, Inma Shara o Gloria Isabel Ramos.

Tomemos a la primera y la última para despedir el menú. De modo que antes de terminar, prepárense un buen café o infusión, vuelvan a tomar asiento y disfruten, esta vez también con la vista, de la obra y el trabajo de dos mujeres todavía rara avis:

Ligia Amadio, dirige el segundo movimiento del concierto para trompeta de A. Aroutunian:



Gloria Isabel Ramos interpreta concierto para dos pianos y orquesta de Francis Poulenc:





La comida ha terminado. Como sucede en los restaurantes de alta gastronomía, si el ritmo ha sido el adecuado, se ha descansado cada cierto tiempo con charla y buen vino y se ha sabido racionar y racionalizar lo ingerido, nos quedará una sensación de agradable plenitud sin sentirnos empachados y una sonrisa en rostro y ánimo que, sin duda, permanecerá durante mucho tiempo.



[Razones familiares que no vienen al caso me han tenido (y me tendrán con toda probabilidad) mucho más alejada de la blogosfera de lo que yo hubiera querido. Desde aquí quiero disculparme con todos vosotros cuyos blogs me ayudan, enseñan, divierten, emocionan y acompañan. No puedo seguiros todo lo que desearía. He conseguido leer unas cuantas entradas, pero no todas. No tengo tampoco tiempo material de sentarme a dejaros un comentario (o cuando lo tengo estoy tan cansada que no puedo escribir dos palabras seguidas) y bien que lo siento. Pido pues disculpas a Bolche (mi chico favorito), Animal, Kabila y Maripuchi (mis prolíficos preferidos), Blanca y Navegante, Cosimo el barón y Dardo (a los pies de ambos quedo), Tannhäuser (no podría pasar sin tu Forsi), Selma (ma chère Selma)) Madeleine, Joseba M, Leg, Mega, Frilanser y Manuel (mis escritores, todo un lujo), Scout y Ulrika (espero que se arrepienta(n) y no dé(n) por cerrada(s) su(s) bitácora(s), al menos por un tiempo), Paco, Gracchus (el de los posts escuetos, contundentes, intensos), AF (un besazo), Nán (mi ángel "librero"), Aída (artistaza, digna astilla de un excelente palo), Charles de Batz (espero que ya hayas salido de cuentas), Anarkasis (que no me entere de que abandonas a mamarracho), el hermano Montgolfier, Antonio Rodríguez... (seguro que me dejo alguno aunque no me gustaría). No me he vuelto vaga, ni me he olvidado... es que no doy abasto.

Espero no obstante, poder sentarme de vez en cuando a leeros (me gusta y me ayuda) y espero también tener tiempo para seguir, muy de vez en cuando, colgando impresiones de este blog que ya me resulta imprescindible. Al menos la entrada de hoy os durará por lo menos un mes, jajaja.

Un abrazo a todos.]