Un regalo de Sergio Astorga
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lunes, 9 de junio de 2008

Sinestesias (I)

[Aun a riesgo de sufrir los efectos fulminantes de una sobredosis (tres entradas, tres en una semana), hoy inauguro una sección que NO va a tener carácter periódico puesto que nunca sé en qué día de la semana vivo; que NO va a atenerse a ningún tipo de criterios o normas más o menos fijos porque, dado que no me aclaro yo misma, no voy a pretender encima sistematizar los gustos o apetencias de los pacientes visitantes del blog; que NO va a llevar ningún orden, ni sincrónico ni diacrónico, toda vez que, de vez en cuando, resulta mucho más divertido apretar ese botoncito que todos tenemos en el disco duro de nuestra cabeza y que dice Random o Aleatorio; que NO...vamos, que en definitiva NO va a ser una sección. Pero como sé que a ciertos lectores de esta bitácora les encantan las sinestesias intentaremos ver qué sale.

No se crean Vds. que la idea ha surgido así como así, no. Realmente todo se debe a que tengo un montón de fotos propias (hechas por mí, no de mi egregia efigie), metiditas en una subcarpeta de Mis imágenes y es que no sé cómo darles salida. Así que héteme aquí que me dije: "Con la sección de marras, cubres huecos de escasez productiva en la bitácora y, de paso y puesto que todos los asiduos a tu salón son invitados educados, respetuosos y elogiarán tus daguerrotipos, alimentas tus ínfulas, infulas e infulás que para eso eres una condesa y tienes muchas y variadas.

Se tratará en definitiva de acompañar un montaje de fotos hechas por mí con alguna piececilla musical que pueda tener una cierta relación con las imágenes. Eso sí, averiguar en qué consiste ésta queda a criterio, buena voluntad, sentido del esfuerzo y/o ganas de trabajar de cada uno.

Les advierto que no sé cuánto espacio (en Mb) ocupará el invento. A lo mejor tengo que cerrar el kiosko antes de la segunda entrega porque el blog no se carga bien.

Dicho todo lo cual, queda inaugurado oficialmente este pantano (porque de ahí deriva empantanar, ¿no?)]


Hasta hace no mucho tiempo, la dirección del Museo del Prado dejaba fotografiar sus obras con la sola condición expresa de que no se usase trípode ni flash. Entre el otoño de 2005 y la primavera de 2006 pasé muchas horas "trabajando" en la sala del Bosco y con sus cuadros. Aprendí mucho de don Jerónimo puesto que el teleobjetivo me descubrió cosas que me habían pasado antes desapercibidas y aprendí mucho también de los turistas, o entendidos, o curiosos que visitaron durante ese tiempo la sala. Algunos de sus comentarios se basaban en tópicos repetidos hasta la saciedad, pero otros me ayudaron a descubrir la obra del flamenco desde puntos de vista insospechados.

Hoy pasará por la palestra El Carro de Heno y va especialmente dedicada a Augusta II y a sus augustos padre Rafa y madre Lola (por muchas y para mí especialísimas razones).

He de aclararles que no todos los historiadores se ponen de acuerdo con respecto a la autoría de la obra. Aunque la mayor parte de los "boscólogos" dan por bueno que salió de la mano y el pincel del de Brabante, parece probado, según veremos más adelante, que el Bosco tenía un "negro" que ejecutaba obras y copias de gran calidad. Ese dato está en la base de la teoría elaborada por algún sesudo experto de bastante prestigio; dicha teoría sostiene que la pintura del Prado podría ser una de las copias de aquél, llegando incluso a afirmar que el cuadro que realmente pintó el Bosco, el original, es el que se encuentra en el Monasterio de El Escorial, sólo que su estado de conservación es infinitamente peor y no se ha acometido sobre él ningún trabajo de restauración desde hace mucho tiempo.

Lo que sí parece cierto es que Felipe II, gran conocedor y experto en pintura, sentía especial debilidad por coleccionar los cuadros de Jeroen van Aken. Dicha debilidad le llevaba a no respetar siempre ciertos límites legales para su adquisición. Digamos que se valía de sus prerrogativas reales para obtenerlos cuando sus legítimos dueños se resistían a ello.

No está claro si Diego de Guevara, mayordomo de Felipe el Hermoso y al parecer primer propietario del cuadro original, se lo encargó directamente al pintor durante el viaje del emperador Maximiliano a 's-Hertogenbosch (lugar de nacimiento y residencia de El Bosco) o lo adquirió posteriormente. El caso es que Felipe de Guevara, su hijo, en sus Comentarios de Pintura, hacia 1560, hace referencia al pintor brabanzón y a los cuadros que de él poseía, posiblemente heredados de su padre. Hablaba también en dicha obra de un discípulo de El Bosco muy dotado que le seguía con fidelidad y firmaba como su maestro; además daba pruebas de precisión y paciencia mayores (hete aquí al negro de marras). La historieta culmina cuando Felipe II presiona a Beatriz de Haro, viuda de Felipe de Guevara para que ésta le vendiera ciertas casas y bienes de su difunto esposo. La compraventa se realizó en enero de 1570 y en el lote se incluía un grupo de pinturas a nombre de El Bosco (véase Antonio Matilla Tascón, "Felipe II adquiere pinturas del Bosco y Patinir", revista Goya nº 203 (1988), pp. 258-261). (ahí es ná la condesa, con bibliografía y todo).

Lo que algún historiador sin embargo insinúa es que doña Beatriz, temiéndose que no iba a poder rechazar la proposición que le hacía el rey, encargó al negro de El Bosco que le copiase algunos de sus cuadros, entre los que se encontraba El Carro de Heno y de esta forma darle el cambiazo al monarca. Siguiendo siempre la hipótesis de dicho historiador, parece que la viuda se salió con la suya.

Por mi parte, intentaré mostrarles algún día las fotos de la obra de El Escorial y serán Vds. mismos los que puedan observar y emitir juicio. Como la ignorancia es atrevida, yo me mojo y sigo manteniendo que el bueno es del Prado, pero... ¡doctores tiene la Iglesia!






Puesto que estamos de inauguración, voy a darles una pista sobre la relación que une la música y las fotos de hoy. He de reconocer además que no salta inmediatamente a la vista. Música en su mayoría flamenca como el Bosco, compuesta en su época, recopilada por otro flamenco, estricto coetáneo del pintor y que además se llamaba Hieronymus Lauweryn (encima, tocayos).

Lauweryn fue un apasionado de las artes y pasó buena parte de su vida recogiendo, para su uso personal, canciones y motetes de los más célebres cantores y compositores de la corte de Felipe el Hermoso y su hija Margarita de Austria. Este cancionero privado se reunió probablemente entre 1495 y 1507 y se conserva en la British Library de Londres, con la signatura Manuscript Add. 35.087. La obra se conoce como El libro de cantos de Hieronymus Lauweryn de Watervliet, 25 canciones holandesas en un cancionero de Brujas. En dicho libro no hay un orden claro: se alternan los cantos profanos y religiosos y la obra se desarrolla a lo largo de bastantes años, sin ningún proyecto establecido. La mayor parte de las piezas están escritas en francés, holandés y latín y de autor o autores anónimos, aunque en otras canciones se citan los nombres de Josquin des Prez, Loyset Compere, Benedictus Appenzeller, Antoine Busnois, Jean Mouton y Antoine de Févin, todos activos por esta época en Brujas.

Para acompañar el desfile de nuestro carro he elegido tres piezas:

Una en holandés:



Waer is hy nv die my myn herteken doet quelen
hy heeft een ander liever dan my
het sal my costen tleven
Waer is hy nv die my myn herteken doet quelen

Dónde está él ahora, el que hace que mi corazón dé tumbos?
Dónde está él ahora, el que tortura mi pobre corazón?
Otorga ahora sus favores a otra:
terminaré pagándolo con mi vida.

Otra en latín:



O vos omnes qui transitis per viam:
attendite et videte si est dolor sicut dolor meus

Oh todos los que transitáis por el camino:
prestad atención y contemplad si hay dolor como el mío.

Y una tercera en francés:



Lessiez parler, lessiez dire,
Lessiez parler qui voudra!
Au despit de jalosie,
j'aymeray qui m'aimera,
Et j'aymeray qui m'aimera!

Si j'ayme mon amy
Trop plus que mon mary,
En avez vous merveille?
Il n'est ouvrier que luy,
De che mestier joly,
Qui se faict sans chandeille!

Mon amy est gaillard,
et mon mari vieillart,
Et je suis jeume dame;
Mon cueur seroy paillart
D'aimer ung tel coquart
Veu qu'il est tant infame.

Et quant j'ay mon mari,
Je n'ay point mon amy,
Ne chose que me plaise;
or fuyt enseveli
Et en terre pourri,
Si serois à mon aise!

¡Dejad que hablen, dejad que digan,
dejad hablar a quien quiera!
A despecho de los celos
amaré a quien me ame,
amaré a quien me ame.

Si amo a mi amigo
mucho más que a mi marido
¿Sería algo digno de asombro?
No hay quien trabaje como él
en tan hermoso oficio,
que se realiza sin candil.

Mi amigo es gallardo,
mi marido viejo,
y yo soy una muchacha joven;
mi corazón se volverá lascivo
por querer a semejante malvado
¡Ved cuan infame es!

Y cuando estoy con mi marido,
no puedo tener a mi amigo.
Y no hay nada capaz de complacerme.
Hasta que no me entierren muy profundo
y me pudra bajo la tierra
no lograré descansar.


[La traducción es mía y me temo que no soy especialista en francés antiguo, de modo que se admiten sugerencias y mejoras]


Y bien... el sincronizar imagen y músicas corre de su cuenta.