En Madrid se puede escuchar música clásica todos los días y casi a cualquier hora. Buena parte de ella además, con una mediana o muy respetable calidad.
La Fundación Juan March lleva años realizando conciertos gratuitos en su sede de la calle Castelló. Lo mismo puede decirse de la Fundación Carlos de Amberes, en la suya de Claudio Coello. Por su parte, la Fundación Caja Madrid también organiza conciertos de diversa índole y variados precios y no sólo en la capital: desde su ya mítico Liceo de Cámara en la sala de cámara del Auditorio, hasta ciclos de todo tipo (música barroca, música del siglo de Oro, música contemporánea). La mayoría de las audiciones o ciclos completos tienen lugar en escenarios únicos y privilegiados (catedrales góticas, iglesias renacentistas o barrocas, palacios de Patrimonio Nacional, palacios particulares). Sus entradas son a precio módico o directamente gratuítas.
El Teatro Real mantiene como cada año su temporada de ópera.
La Orquesta Sinfónica y Coros de RTVE , por su parte, tiene sus propios ciclos y calendarios anuales en su sede del Teatro Monumental, aunque desde hace un mes, por motivos obvios, está tocando en escenarios alternativos. El Teatro de la Zarzuela, aunque hace unos cuantos años que dejó de ser la sede de las representaciones de ópera en Madrid, continúa programando recitales y conciertos .
El Museo del Prado este año incluye por primera vez (hasta donde yo recuerdo), en programación cultural ordinaria, conciertos y cine a precio módico. De vez en cuando, el Museo Thyssen introduce sesiones musicales en sus programas mensuales. El MNCARS programa a lo largo de la temporada ciclos de música contemporánea.
Estoy segura de que me dejo en el tintero varias fundaciones o asociaciones culturales privadas, sin olvidar la programación de la Escuela superior de música Reina Sofia, a través de la Fundación Albéniz . Buena parte de las bellísimas y abundantes iglesias barrocas de la ciudad, son escenario, en un momento dado, de conciertos a cargo de pequeñas orquestas o cuartetos de cámara o de agrupaciones corales.
Capítulo aparte merecen las actividades de danza, teatro musical clásico del Festival de Otoño y diversas actividades organizadas por el Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid.
Pero con la reapertura del Auditorio, mal llamado Nacional, sede de la OCNE , el calendario de audiciones musicales en Madrid está en plena efervescencia.
De entre los muchísimos ciclos de conciertos con patrocinio privado, yo estoy abonada desde hace muchos años al de Grandes Intérpretes, que organiza la Fundación Scherzo, editora de la revista del mismo nombre, al de Jóvenes Intérpretes, igualmente de la citada fundación y al del Liceo de Cámara, ya mencionado. También estaba suscrita al ciclo de Conciertos de la Tradición que desgraciadamente, desde hace ya 3 temporadas, se encuentra suspendido sine die (espero que alguien se haga cargo de su patrocinio porque a lo largo de sus ciclos pasaron lo mejorcito y más granado de los intérpretes, a mi juicio mal llamados, historicistas o tradicionales).
Valga todo este larguísimo prólogo para justificar la cada vez más escasa dedicación por mi parte a este blog, para animaros a que vengáis a vernos más a menudo aunque sólo sea por la programación cultural y, por supuesto, a qué negarlo, para intentar que los dientes os arrastren por el suelo, dejando un surco en el parquet, fruto de una malsana envidia.
En los últimos 15 días mi oreja se ha visto sometida a una actividad febril. Varios conciertos. Me gustó mucho el de Joaquín Achúcarro, del que destaco su interpretación del Libro II (completo) de Preludios de Debussy. Me gustaron también especialmente el Octeto D 803 de Schubert que interpretó El Ensemble Scharoun y el Cuarteto op. 88 de Kapustin, tocado por el Cuarteto Artemis, ambos dentro del ciclo de Líceo de Cámara. Muy agradables también los de la Juan March.
Ayer estuve escuchando a Grigori Sokolov.
Para los que no lo conozcan ni hayan tenido ocasión de escucharlo en directo, os puedo asegurar que es un lujo. No voy a hablaros de su biografía y brillante trayectoria musical . Podéis encontrar abundante información en la red sobre ello, amén de alguna que otra página que contiene grabaciones de su escasa discografía. Varios estudiosos y musicológicos le han dedicados miles de libros, críticas, dossieres, artículos y programas de mano. Doctores tiene la Iglesia.
A mí, sencillamente me gusta, me gusta mucho. Dotado de una técnica prodigiosa y de un sonido especialísimo. Incansable intérprete (sus conciertos son muy, muy largos y de gran dificultad técnica). Correctísimo. Educado. Agradecido siempre para un público como el de Madrid, que lo adora aunque, todo hay que decirlo, lo martirice cada vez más con auténticas sinfonías de toses, carraspeos y sorbidos nasales, bien aderezado por unas cuantas "melodías" procedentes de teléfonos móviles.
Otras veces me ha impresionado más, me ha deslumbrado, me ha levantado del asiento. Ayer, sin embargo, lo encontré más humano. Incluso me atreví a comentar que su Mozart me había parecido, en algunos momentos, muy romanticón (quede bien claro que no soy yo quién para ponerle pegas al ruso; se trató de una simple apreciación, una sensación). Pero la segunda parte, con los 24 preludios de Chopin, en una lectura especialísima, a veces curiosa y moderna, terminaron de caldear el ambiente. Después de 6 propinas 6 (de nuevo Chopin, algún Debussy, puede que algo de Ravel), el auditorio se venía abajo. Casi 3 horas de concierto, de disfrute, con la sensación de ser consciente de poder disfrutar de la interpretación pianística de uno de los grandes. Un privilegio.
De las dos sonatas de Mozart, no tengo ninguna versión suya; es más, dada su escasa tendencia a la grabación en estudio, creo que ni siquiera existe. Os dejo pues, con el Adagio de la sonata nº 12, KV 332, que Robert Casadesus grabó en 1940, en una interpretación que actualmente distribuye History.
Por lo que respecta a los 24 preludios, os dejo con estas joyas, esta vez sí interpretadas por él:
(tardan bastante en cargarse, pero valen la pena)
Preludio nº 4 Largo (mi menor)
Preludio nº 16 Presto con fuoco (si bemol menor)
Preludio nº 20 Largo (do menor)
Y para completar el panorama, un aviso a navegantes para todos los que viven en Madrid y alrededores y les apetezca. Doña Cuaresma, a través de su Consejería de Cultura y Turismo, patronica un ciclo de conciertos titulado Arte sacro. Se programan 32 conciertos y 6 proyecciones cinematográficas desde el 13 de febrero hasta el 8 de marzo, a lo largo y ancho de la comunidad de Madrid. El 90% de las actividades programadas son gratuitas (el resto, unos 4 ó 5 conciertos, tendrán un precio de 8 €). No pasaría de ser un muy interesante ciclo patrocinado por la CAM, con algunos intérpretes de talla internacional como Álvaro Marías y su grupo Zarabanda, el Grupo Música Antigua con Eduardo Paniagua a la cabeza, la Orquesta Sinfónica de Madrid dirigida por Tomás Garrido o The Tallis Scholars, si no fuera porque el otro preclaro patrocinador de los eventos es, ni más ni menos, que la COPE. Por una vez, se queda en el terreno que les corresponde y, de paso, hace algo útil y sin que nos vaya a costar un duro. Quizá sólo les mueva el impulso de evitar alguna retirada estatal de subvenciones u otra artimaña por el estilo. De todas formas, es lo único loable que les recuerdo, así que, por una vez y sin que sirva de precedente, les aplaudo la iniciativa. Yo pienso ir a las que pueda. Avisados quedan pues los madrileños que visitan esta casa. Disfrútenlo si se animan a ir.