Un regalo de Sergio Astorga

lunes, 12 de mayo de 2008

Adiós a un gran cuarteto





La semana pasada se despidió para siempre del público español el que, a mi entender, ha sido (y aún lo es aunque por poco tiempo) el mejor cuarteto del mundo: el Alban Berg Quartett. El día 5 en Zaragoza y los días 6 y 8 en Madrid, este extraordinario ensemble ofreció dos programas espléndidos de despedida. No acudí al de Zaragoza, pero sí a los dos de Madrid (el primero de ellos era repetición del de la capital aragonesa) y puedo deciros que es de esos momentos que quedarán para siempre en la retina y, sobre todo, en el oído.

Tengo el privilegio de haber escuchado en directo desde 1998 (creo recordar) y año tras año a este cuarteto, puesto que han actuado con regularidad en las diversas ediciones del Liceo de Cámara que organiza Cajamadrid. Me resulta imposible intentar expresar el tremendo placer que ha supuesto a lo largo de esta década disfrutar con y de su música. Solamente sus grabaciones pueden acercarse mínimamente a explicarlo. Y digo mínimamente porque una actuación en directo es otra cosa además de.

Escuchar al cuarteto Alban Berg tiene (no, tenía) mucho de mágico. Un amigo me comentaba la semana pasada después de escuchar el op. 132 de Beethoven que parecía como si los instrumentistas no tocaran sino que la música flotara por encima de ellos, libre, a su aire. Os aseguro que es una descripción bastante aproximada. En sus audiciones, cada instrumento tenía vida y sonido propio y, sin embargo, se empastaba perfectamente con los otros tres. Es difícil intentar escribir cómo la música de Beethoven, Schubert, Haydn, Lutosfl awski, Berg, apoyada en una técnica y una maestría absolutamente plenas, ascendía inmensa, poderosa, gracias a interpretaciones emocionadas, comprometidas. No había frialdad técnica porque todo se revestía de un intenso sentimiento, en el sentido más hermoso y noble del término. Pocos han sabido interpretar el alma y la íntima razón de ser de la música de cámara, tan díficil y tan lejana a veces, como estos cuatro vieneses que llevaban 25 años juntos.

Para sus interpretaciones en España eligieron un programa de adioses. Os cito unas líneas del excelente texto del programa de mano escrito por Andrés Ibáñez

"Música de adiós. El adiós de Haydn, el adiós de Beethoven, el adiós de Schubert y el adiós a la tonalidad del joven Berg y el adiós cuartetístico del Berg maduro, quizá para señalar que todo adios es en realidad un principio".

Para la primera sesión, un melancólico y bellísimo Haydn con una pieza encargada por un canónigo de Cádiz para ser tocada en el Oratorio de la Santa Cueva: La Introduzione de Las siete últimas palabras de nuestro Salvador en la Cruz, op. 51. A continuación, la Suite lírica de Alban Berg, toda una declaración de intenciones por parte del maduro Berg para Hanna Fuchs, casada, de la que se había enamorado apasionadamente y sin esperanzas (los nombres de los movimientos lo evidencian: andante amoroso, adagio apassionato, presto delirando, largo desolato). Para finalizar, el cuarteto op. 15 de Schubert, un Schubert enfermo, desesperado y angustiado por el hambre y la miseria . Aquí el sufrimiento, el dolor, la melancolía parecían haber tomado forma. Pocas veces un cuarteto ha sonado tan triste y sufriente como el que escuchamos el otro día de las manos de los Alban Berg. De propina, un hermosísimo Adagio del cuarteto op. 76 de Haydn. La delicadeza hecha sonido

Para el segundo día, un programa para mí especialísimo. Se inició con uno de los últimos cuartetos del austríaco Haydn, (de nuevo el adiós), exuberante y melancólico. Continuó con una de las escasísimas piezas de cámara de otro austríaco, Alban Berg. Una pieza de juventud pero la primera ya plenamente atonal, de ruptura total y absoluta con lo compuesto hasta ahora. Vibrante en su disonancia, aunque sin romper del todo con la tradición (relación que ahora es más fácilmente apreciable y comprensible que entonces). Como última pieza, el cuarteto op. 132 de Beethoven. Ya he hablado extensamente sobre él en un antigua entrada , así que me limitaré a contaros que lo disfruté de la primera a la última nota y que el recuerdo de mi padre me acompañó mientras duró la pieza como una presencia suave y dulce.



Fuera ya de programa, todo un regalo: una impresionante Cavatina del op. 130 del compositor de Bonn.



En julio de este año se despedirán de los escenarios. El cuarteto no ha podido superar la muerte del viola Thomas Kakuska, por más que su excelente discípula Isabel Charisius no haya desmerecido en absoluto y su instrumento viva de nuevo con ella. A partir de ahora, ésta y Gerhard Schulz se integrarán en un nuevo ensemble, mientras Pichler, el primer violín se aventurará en la dirección de orquesta. Suerte a todos. Antes de marcharse, nos dejaron un mensaje de despedida del que extraigo algunas palabras:

"Al principio de cada concierto, los músicos percibimos una cierta agitación en el público, que no se ha desprendido todavía de sus afanes cotidianos. Lo fascinante es comprobar cómo poco a poco la música va apoderándose de los presentes, los envuelve, penetra en ellos y, de forma inesperada, los traslada a otro mundo. Entonces, paulatinamente, esa pluralidad de personas, a veces miles, se convierten, como si se tratara de un milagro, en una sola."

Y como una sola persona el público, en pie, los ovacionó y de despidió de ellos y una ligerísima niebla de tristeza nos sacudió a todos. Los adioses, cuando queridos y temidos son, necesariamente, tristes.

Aquí termina también mi crónica y mi homenaje y quiero hacerlo de nuevo con unas palabras de Andrés Ibáñez, las que cierran el programa de mano que está condesa intentará conservar, contra viento y marea de mudanzas y pérdidas, para poder hojearlo y ojearlo, tal vez dentro de muchos años cuando el oído sea ya incapaz de recordar y el mito se haya consolidado. Con ellas les dejo.

"La música no es nuestra. Pasa por nosotros. No es del compositor, que la entrega a la posteridad, ni del intérprete que la transmite. Pasa por nosotros igual que nosotros pasamos por el mundo. Sólo es nuestra mientras suena. Pero sólo es música cuando suena".

Aprópiense de la música mientras exista y suene.



[Hoy hace justamente un mes recibí un hermoso regalo de Vicente Fisac, de Palabras Inefables. Por razones justificadas pero que no vienen al caso, hasta ahora no he podido agradecérselo en el blog como se merece.

El regalo es un espléndido poema dedicado a esta condesa que no cabe en sí de satisfacción y de agradecimiento. Está hasta tal punto encantada, conmovida y orgullosa que su otra personalidad (la que se bandea a diario como puede con la vida) está empezando a sentir una envidia más que justificada, jejeje. Aunque ésta sabe de sobra que es la aristocrática piel de aquélla la que le está brindando tan generosas y bellas dádivas.

Por eso desde aquí, con mucho retraso y con aún más respecto y admiración quiero dar las gracias a Vicente, al que conocí gracias a
Blanca de la que es buen, antiguo y muy querido amigo, y poner su regalo bien visible y al lado de ese bello soneto/cereza con que en su día me obsequió Joseba. Mil gracias].




AMIGA FREIA

La música es sentimiento
como lo son tus palabras,
tu opinión, los conceptos que transcribes
cada día en tu cuaderno.
Y voy leyendo tu voz,
aprendiendo un mundo nuevo
por caminos diferentes,
con sonidos que compartes
con la magia de tus ojos invisibles.

Tu música y mis versos,
amiga Freia,
se funden al azar y buscan juntos
ese espacio infinito de la mente
en donde hacer realidad
esa chispa, esa ilusión,
ese instante que explosiona
y transmite su latir al corazón.
Amiga Freia, ya somos dos.

25 comentarios:

Selma dijo...

"Aprópiense de la música mientras exista y suene".

Oui Ma jolie petite Comtesse, nous suivons tes conseils et nous apprenons chaque jour davantage et nous savourons tes paroles et la musique que tu nous offre...UN GRAND MERCI!

Mille baisers en forme de notes musicales!

Selma dijo...

OFFRES avec un S final!!!

RGAlmazán dijo...

Querida Freia, empiezo por el final. ¡Qué envidia! eres sin duda la musa de la blogosfera. ¡Quién fuera poeta para hacerte un tercer poema!

Una entrada más de las habituales en tí. Sosegada, con fuerza y con música bella. ¡Qué más se puede pedir!
¡Cuídate!

Besos, salud y República

Mega dijo...

¿Ya estás de vuelta? Biiiiieeeennn (que diría mi sobrino, no sin cierto énfasis melódico).

"Los adioses, cuando queridos y temidos son, necesariamente, tristes", sin duda; pero por fin has regresado, ¿no es cierto?

Justo ahora estaba escuchando el delicioso cuarteto op. 132 de Beethoven, y me parece que voy a quedarme a escuchar la siguiente sesión...

Besos redoblados,

Antonio Rodriguez dijo...

Freia
Cuanto me alegro que ya estes de vuelta. Echaba de menos tus entradas musicales que estan haciendo que este inculto musical aprenda un poco cada dia.
Salud, República y Socialismo

Blanca dijo...

Veo que vuelves a tener un ratito para deleitarnos con tus entradas, paloma musical, querida amiga.

Me alegra enormemente que haya sido el hilo conductor para el acercamiento entre dos personas tan interesantes, una de ellas tan querida para mi y la otra tan querible.

Espero que todo vaya bien en tu entorno. Mientras, disfruta de lo que sentimos hacia ti muchos...

Freia dijo...

Selma

Ma chèrie Selma. Mille baisers en forme de notes musicales aussi pour toi!
Es la música la que tiene todo el mérito. Las de hoy, son casi, casi contradictorias, como lo es el día. Espero, de corazón, no tener que volver a poner el Adagio de Mahler y sí muchas veces canciones de Frankie.

Rafa

Querido Rafa. No hace falta ser poeta para regalar. Para mí leerte y pensar que puede que nos veamos pronto es, ya de por sí, el mejor de los regalos, (incluso en días como éste)

Mega

Gracias por ese saludo entusiasta. Lo cierto es que la vuelta, me temo, será más bien con Síndrome de Guadiana (aunque desde que ya no nace en las lagunas de Ruisera, ni tiene ojos, ni aparece y desaparece, me parece que el nombre no tiene mucho sentido). Esto es, apareceré esporádicamente cuando ese dichoso tirano que es el tiempo y mis circunstancias me lo permitan. A veces viene bien volcarse en la música y lo cierto es que os echo de menos mucho.

Antonio

Me parece Antonio que poco podría la música de este blog si tú no quisieras escucharla. Es el que escucha, el que recibe el que hace que la música tenga razón de ser.


Blanca

Muchas gracias por tus palabras y por ser el hilo conductor. Estoy intentando encontrar el libro de Vicente, a ver si puedo acudir a la reunión bloguera y que me lo firme como es debido y también para que me contéis vuestra antigua, rediviva y hermosa relación.

Freia dijo...

Ma chère Selma, pas ma chèrie, n'est-ce pas?

Selma dijo...

Ma chérie me plaît encore plus!!
Mille baisers!

Cósimo dijo...

Qué bien que este otra vez por estos lares digitales...

La música, la más perfecta de las artes, la más extraña, no hacen falta pinceles, ni cinceles, ni barro, ni gubias, ni pluma... ¿cómo se construye?, porque el compositor se limita a utilizar un lenguaje inventado para poder transmitirla, la parttura no es la obra en sí, es solo un vehiculo, la música está ahí, surge, aparece, y siempre estará ahí, aunque se rompa la partitura... para mí sigue siendo un misterio.

Me gusta más Beethoven en su música de cuerda, lo siento si resulta un poco disparatado decirlo.

Hasta pronto condesa.

Freia dijo...

Querido Barón:
No sé si es porque cada vez tiendo a escuchar menos música sinfónica y más música de cámara o antigua, pero el caso es que estoy de acuerdo con Vd. Creo que el Beethoven camerístico es mucho más innovador y moderno, si cabe, que el de las sinfonías o las sonatas. Tengo el disco de la integral de los cuartetos de cámara de don Luis (por el Alban Berg) gastadito ya de tanto ponerlo y me sigue sorprendiendo todavía en ciertos pasajes. Cada vez le descubro cosas nuevas al temible y venerado sordo.

anarkasis dijo...

¡chiqui!,
a uno del cuarteto le han crecido tetas, por eso se despiden, ahora serán un terceto+una
mira bien las fotos, anda..
que conste, que eso no es grave a mi tamién me ha pasado, lo que peor llevaba era no saber que es una Cavatina, pero ya cavatino mejor
un saludo,

AF dijo...

Excelente definición (entre muchas posibles) de la música. Los de la SGAE podrían tomar nota de ella.

El saludo de siempre y un fuerte abrazo especial para una de las personas con más sensibilidad que conozco.

Freia dijo...

Anarkasis

Querida, nunca podré agradecerte lo suficiente que me hagas ver las cosas desde un punto de vista diferente. Jaja ¡pues es verdad!; no sólo le han crecido tetas, sino que encima se ha debido de hacer una operación con láser, porque le han desaparecido las gafas. Mira tú por donde, todos preguntándose por qué se separan y es una simple cuestión de tetas... tetas cavatinas, of course.

AF

Si la SGAE debería aprender muchas cosas, entre otras cosas a componer un poquito más y dejarse de ejercer de funcionarios. ¡Quién ha visto a algunos y quién los ve! (y que conste que yo soy de las que creo en los derechos de autor).

Un abrazo también muy fuerte para ti. No te fíes, no te fíes. A veces la sensibilidad y la apariencia andan de la mano y no olvides que esta condesa es Geminis.

Imagine Photographers dijo...

Ha sido un placer pasearme por tu música, aunque no soy un experto son sensible a ella.
Si no te molesta me quedo con tu dirección.
Un saludo

Manuel Ortiz dijo...

Hace unos meses acudí a la sala de La Caixa para oir a cuatro jóvenes intérpretes estupendos. No tengo por aquí el programa de mano, de manera que cuando lo encuentre ya te diré quiénes eran.

Pero lo que quería comentar es ese aspecto de ganarse la atención del público. En aquel concierto, que se celebró en un viernes, todos acumulábamos el cansancio de la semana. Y estábamos excitados y deseosos de encontrar un buen cuarteto con el que relajarnos.

Tras los primeros carraspeos del público, la sala entró en una especie de trance que duró ya hasta el final. Una maravilla.

Y eso, Freia, es lo que tiene de poderosa la música en vivo.

Adanero dijo...

Volviendo a mis comentarios en tus entradas anteriores insisto en lo mismo. La buena música por supuesto que tiene que tener mucho de virtuosismo, de técnica, de perfección en la ejecución, de todas esas cosas puramente mecánicas Pero sobre todo es sentimiento. Y ya no solo para el que la degusta, también para el que la interpreta.
Por lo que escribes sobre el Alban Berg Quartett, ellos a parte de reunir las mejores condiciones técnicas también hacían gala de un sentimiento y una sensibilidad exquisitos a la hora de interpretar.
Eso es la música.

A veces en momentos duros y difíciles buscamos refugio en la música. Ella nos aporta ese punto que nos hace falta para que nuestro ánimo mejore. Por lo que leo en tu antigua entrada a la que haces referencia, tu refugio a veces es la música de Beethoven. Yo también tengo una música fetiche para esas ocasiones, suelo escuchar el Vals triste de Sibelius una y otra vez. No se de que me viene esa manía, pero me resulta. A pesar del título de la pieza, para mi no es nada triste. Al contrario.

Tras la desaparición de este cuarteto te propongo que busquemos a dos personas a las que les guste la música italiana. Me se de dos en esta sala que serían los ideales. Podríamos formar el Paoli Romantic Quartett. Tenemos el éxito garantizado. Y si hay que ponerse tetas, sin problemas. Todo sea por la música y por San Gino.

Un abrazo.

Adanero dijo...

Con tanto enrollarme se me olvidó una cosa. El cuarteto de Beethoven no se reproduce entero en la bitácora. He tenido que oírlo en tu paginilla de emepetreses.

Freia dijo...

Imagine Photographers

Bienvenidos a esta casa. Esta es una bitácora de sensaciones musicales y ésas las sentimos y tenemos casi todos. Espero que os encontréis a gusto siempre que vengáis. En cuanto tenga tiempo, iré a ver con calma vuestro blog. Saludos.

Manuel

Tienes toda la razón del mundo. Hace muchos años José Peris, en una clase deliciosa, nos dijo que para él era preferible un intérprete bueno en directo que uno excepcional en disco y cuando eso lo dice un compositor, digo yo que algo entenderá del asunto.
Parece que hay gente a la que le cuesta entrar en la música de cámara pero cuando se deciden y lo hacen, se suelen volver incondicionales. La música de cámara atrapa mucho, créeme.

Adanero

Antes de que se me olvide. Parece que hoy se oye entero a Beethoven en el post. Misterios del boomp3. De todas formas, seguiré observándolo tanto en esta entrada como en la de Beethoven.
Efectivamente, si el mayor viortuosista del mundo es incapaz de comunicar emoción, te aseguro que nunca llegará a calar hondo. EStoy con Cosimo cuando escribía más arriba que la música es la más misteriosa de las artes porque no necesita ningún vehículo, sino un lenguaje. Es la más conceptual, la más precisa y matemática y, al mismo tiempo, la más emotiva, la que provoca sentimientos y emociones más fuertes, la más visceral y menos racional que existe. Y me da lo mismo que sea clásica o ligera. Por eso creo que los intérpretes deben de tener una cierta edad. Cuando los oyes de jovencitos y ves cómo van evolucionando te das cuenta de que el vivir hace que interpreten la misma música de forma complemetamente distinta.
Comparto tu gusto por el vals triste de Sibelius, a mí también me gusta mucho. Es como un mantra cuando las cosas no van demasiado bien... también me pasa con el Vocalise de Rachmaninov.
Me apunto al Paoli Romantic Quartett. Ahora, que haga de Ornella Vanoni don Rafa, por ejemplo.

Un abrazo a todos

Augusta II dijo...

Madre mía, Freia, sonando la "impresionante Cavatina del op. 130 del compositor de Bonn."

Me estoy planteando seriamente pintar mientras escucho la música de tu blog. Tanto powepop y rock me están destrozando las neuronas.

Esto se agradece.

Saludos de una inculta musical.

¿Te veré en el "super encuentro bloquero"?

Besazo!

Freia dijo...

Querida Augusta:

Yo creo que hay un tiempo para la clásica y un tiempo también para el rock y la caña. A mí me pasa. Si te decides a pintar con la Cavatina, me encantará ver (como siempre) el resultado.
Si todo va según lo previsto, espero poder acudir al encuentro bloguero. ¡Tengo tantas ganas!

NáN dijo...

Querida Freia, ya sabes que estás despertando al oso de oídos dormidos. Eso es impagable.

Me ha encantado este rebrotar del Guadiana. Cuídate mucho.

Freia dijo...

El oso de oídos dormidos tiene unos hermosos ojos algo gastados de leer tantos y tan fantásticos libros. Es él el que me aconseja a veces por dónde ir y adónde ir. Un abrazo muy fuerte y cuídate tú también.

J. G Centeno dijo...

Empieza a haber demasiado almibar en esta bitácora, no por parte de la autora, casi siempre comedida y justa en la expresión de emociones, como por sus corifeos, excesivamente aduladores para mi gusto, pero puede que haya algo de celos, queriendo quedarme a la condesa para mi solo. Echo en falta algún comentario, al fin y al cabo esta es la bitácora musical por excelencia, del pasado festival de Eurovisión, un poco distinta de las que Maripuchi nos hace en su blog, que si bien a mi me parecen francamente divertidas, no entran a valorar la absoluta mediocridad musical de la gran mayoría de las composiciones.

Freia dijo...

Mi querido Bolche:
Conoces mi absoluta debilidad por los festivales de Eurovisión de antaño y, en especial, por la fase de las votaciones, pero no lo veo desde que en 1992 no ganó Bailar pegados (snif), así que mal puedo hacer crónica o crítica de lo que no he visto.
Por otro lado, jeje, tú lo has dicho, ésta es una bitácora de música y creo que el festival de Eurovisión podría ahora mismo ser calificado como evento de cualquier cosa menos de ésta.
Gracias por tus manifestaciones de celos, que me resultan enormemente gratas, aunque estoy empezando yo ya a tener mis más y mis menos con este avatar tan fino y elegante que me he buscado y también a mí los celos están empezando a reconcomerme. Jajaja. Un abrazo enorme (sabes que la antigüedad es un grado y nos conocemos desde hace muuucho tiempo).