Un regalo de Sergio Astorga

lunes, 31 de diciembre de 2007

Año Nuevo



" Die Wiener Philharmoniker und ich wünschen Ihnen...
ein glückliches Neues Jahr !"


["La Orquesta Filarmónica de Viena y yo les deseamos un...
¡Feliz Año Nuevo!"]


Con estas palabras, seguidas de El bello Danubio azul y la Marcha Radetzky, estoy acostumbrada a recibir el nuevo año desde hace tantos, que no puedo recordar cuál fue la primera vez.

Hay muchos amantes de la música clásica, aficionados o expertos, que consideran este concierto y las piezas que lo integran una suerte de género menor, sin categoría. No discuto la opción, cada cual tiene sus gustos, preferencias o manías. A mí me entusiasma. Además, forma parte de mi particular tradición de las Navidades, tanto como el ir a la Plaza Mayor, la lombarda, el belén, los saltos de esquí o los regalos de Reyes.

Las composiciones de Strauss (Johann padre y tres hijos: Johann, Josef, Eduard), Lehár o von Suppé no son auténticas obras maestras de la composición. No han marcado un hito, creado una tipología o revolucionado el mundo de la música aunque algunas, bellísimas (en especial las de Johann hijo), son pequeñas joyas musicales. Es cierto que valses, operetas, polkas o galopes nacieron para el vulgo, para las clases más bajas. Se interpretaban en salones de las afueras de Viena. Se disfrutaban en los arrabales de la capital mucho antes de ser bailados en Schönbrunn y no podían ser catalogados de elegantes precisamente, al menos en principio. No son piezas solemnes, sino amables, divertidas, alegres, frívolas y superficiales aunque bien construídas, ligeras, que elevan el ánimo. Es imposible, al escucharlas, mantener quietos los pies.

Y si encima se interpretan con toda la parafernalia del Concierto de Año Nuevo, en la espléndida y cuajada de flores Sala Dorada de la Musikverein de Viena, con sus turistas japoneses y estadounidenses en primera fila y la Filarmónica de Viena, pues entonces.... el espectáculo está servido. Si a ello le añadimos las personalísimas versiones que los más grandes directores de orquesta han ido desgranando desde 1939 con Clemens Krauss hasta este año, con Georges Prêtre a la batuta, entonces la magia de la música chispeante, alegre, melancólica, nos envuelve en un especialísimo torbellino.

Y a partir de aquí, voy a caer deliberadamente en el topicazo más sonoro, valga el mal chiste. Porque me apetece y porque creo que es verdad. Así como estoy plenamente convencida de que para interpretar bien el flamenco, para que aparezca el duende, hay que ser gitano, para dirigir y que suenen bien los valses, marchas y polkas, sean rápidas o no, hay que haber nacido austríaco o haber mamado su cultura musical. No seré yo quien le quite mérito a las interpretaciones de Maazel, Mehta, Abbado, Muti, Ozawa o la soberbia del letón Jansons en 2006, pero es que como las de los nacidos allí no hay otra.

Por razones obvias no diré mucho de Krauss ni de Krips. Aunque nacidos ambos en Viena, el primero murió 4 años antes de que yo naciera y tengo de él una única y antigua grabación de la Polka Pizzicato, realizada en 1952. Por lo que respecta al segundo, sólo hay por casa una excelente versión del vals Aceleraciones, grabada en 1957. En ningún caso es material suficiente para opinar. Podéis escucharlas en la sección de la pieza de la semana. Juzgad vosotros mismos.

A partir de ahora pues, señoras y señores, ocupen sus localidades porque empieza este "refrito straussiano" confeccionado con más ganas e ilusión que conocimiento por alguien para quien el Concierto de Año Nuevo representa recuerdos y añoranzas de los seres queridos ausentes, pero también alegría por el año que comienza, por la renovación y los buenos propósitos esbozados, aunque casi nunca después cumplidos.

Vienés hasta la médula, Willi Boskovsky dirigió durante 25 años, desde 1955 a 1979, la tradicional matinée. Era el director del Concierto de Año Nuevo por excelencia, de aquella época en que TVE retransmitía en blanco y negro y sólo la segunda parte (vete tú a saber por qué la ORTF no autorizaba la emisión completa). Fue único e irrepetible. Jugaba con los músicos, la orquesta entera y el público. Hacía bromas y era un optimista incorregible. No era tampoco extraño que tomase el violín y ocupase el lugar del concertino, a lo largo de la sesión. Después de harto trabajo y penares (soy bastante torpe para estas cosas), he conseguido desencriptar, editar y subir esta deliciosa polka francesa, llamada Feuerfest (Fiesta del fuego) de Josef Strauss, grabada en directo en 1971 y en la que el percusionista tiene un papel especial y muy divertido:



Nuestro siguiente director nació en Berlín por casualidad pero, al igual que toda su familia, es austríaco, más concretamente de la región de Graz. Estoy hablando de Nikolaus Harnoncourt. Este cellista y violista da gamba creador del Concentus Musicus Wien y tenido por heterodoxo en su momento, al ser ferviente partidario y difusor de los instrumentos originales y las versiones historicistas aunque ahora sea ya un clásico, es considerado extravagante por una buena parte de la crítica y el público. Sólo ha dirigido este Concierto una vez, en 2001. Tampoco he podido encontrar nada en los archivos de Internet, así que nuevamente he cogido material de casa. Interpreta una polka rápida de Josef Strauss, Sin preocupaciones:



El concierto ha terminado...

Vayamos con las propinas

Herbert von Karajan, der Gott, grande entre los grandes. Este salzburgués de pura cepa , genial, único, extraordinariamente dotado para la música, excelente director de orquesta, no supo resistirse al éxito. Entre sus primeras grabaciones y las de madurez se aprecia perfectamente cómo traicionó su don y su profesionalidad, en aras de la fama y el dinero fácil. Cambió calidad por cantidad. Lo tocaba casi todo y no siempre bien. En 1933 y siendo bastante joven, se afilió al partido nazi, lo que dio un enorme impulso a su carrera, aunque en 1942, para acallar rumores y evitar ser llevado a juicio y prisión, se casó con una judía. Soberbio, polémico, no siempre es fácil olvidar su vida personal para disfrutar de su excelente música. Con todo, en el Concierto de Año Nuevo de 1987, apenas un año y medio antes de morir, anciano, cansado y apoyándose continuamente en la balaustrada del podio, nos dio una soberbia muestra de su energía interpretativa, demostrándonos que llevaba en la sangre el espíritu de Austria y los Strauss. Intentemos, siquiera un momento, abstraernos de su ideología y servidumbres y disfrutar esta pequeña maravilla que es El bello Danubio azul:



He dejado a propósito para el final a mi favorito: Carlos Kleiber. Hijo de uno de los grandes directores de orquesta del siglo XX, es uno de los escasísimos casos en los que el hijo ha superado al padre. Erich Kleiber, austríaco, era director de la Ópera Estatal de Berlín (ciudad en la que nació su hijo). Cuando Goebbels le impidió el estreno de la ópera Lulu de Alban Berg por considerarla música degenerada, se exilió voluntariamente a Buenos Aires. No sería el único en marcharse por estar en contra del régimen nazi. También lo hicieron Bruno Walter, Otto Klemperer, Arturo Toscanini y Fritz Busch. Se quedarían Wilhelm Furtwängler, Hans Knappertsbusch, Herbert von Karajan. Su hijo, pese a la oposición del padre, se empeñó en hacer la carrera de director de orquesta y hoy está considerado uno de los 5 mejores que vio el siglo XX. Enamorado de la música, sólo dirigía sin embargo cuando su nevera se quedaba vacía. Sus conciertos rara vez se anunciaban. No hacía falta: el boca a boca funcionaba perfectamente y las salas de conciertos se llenaban para oírlo. No deja de ser curioso que su vida y obra sean radicalmente opuestas a la de Karajan en muchos aspectos. Aunque nacionalizado argentino y nacido en Alemania, conservó siempre su nacionalidad austríaca y, sobre todo, su cultura. Es una auténtico privilegio poder seguir viendo y escuchando la Marcha Radetzky, interpretada en 1992, que cierra este particular Concierto de Año Nuevo propuesto hoy:




El público abandona la sala. La música se ha apagado. Por delante, un año entero por estrenar, para cambiar cosas, para hacer planes, para disfrutar y vivir. Un año blanco, impoluto, como la nieve de las pistas y el trampolín de saltos de Garmisch-Partenkirchen, que acaba de colarse por la pantalla de nuestro televisor.


¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

jueves, 20 de diciembre de 2007

Navidad



Para esta joya del XV, otra del XVIII. Holanda y Alemania. Color en los pinceles y en el sonido. Protorrenacimiento y Barroco. Recogimiento y humildad contra exaltación y alegría de vivir. La adoración de los Magos de Hans Memling del Museo del Prado y el Oratorio de Navidad de JS Bach.

Una madre que acaricia la mano de su niño y otra que le canta para que se duerma. Alrededor, todo lo demás casi, casi sobra. En esa Sacra Conversazione cabe el mundo. En ese prodigio de la vida cabe toda la ternura humana.

Una madre y su hijo.





Schlafe, mein Liebster, genieße der Ruh,
Wache nach diesem vor aller Gedeihen!
Labe die Brust,
Empfinde die Lust,
Wo wir unser Herz erfreuen!


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Duerme cariño mío, disfruta de tu sueño,
Ya velarás por la salvación de todos.
Alegra el alma, experimenta el gozo
allá donde nuestro corazón se regocija.



Para los creyentes y para los no creyentes, para los de derechas y los de izquierdas, para los madridistas y los atléticos (y los del Barça y...), para los vehementes y los templados, para los de clásica y los de heavy, para los chicos y para las chicas, para los renglones torcidos y los derechos... para todos los que en estos cuatro meses de andadura me habéis demostrado que un blog y su autor no son nada, si los demás no lo conforman y moldean con sus comentarios, sus alabanzas, sus críticas, su aliento.

¡¡¡Feliz Navidad!!!

martes, 18 de diciembre de 2007

Hermosura y luz no usada

Esta tarde he estado en una conferencia de Antonio Muñoz Molina sobre el pintor Georges La Tour. Su título, el mismo del que yo me he apropiado: Hermosura y luz no usada.

Ha empezado haciendo un ligerísimo repaso a la enseñanza en las universidades españolas a finales de los setenta y cómo en los estudios de Historia del Arte, acababa olvidándose a menudo que la obra de arte existe en sí y por sí misma, independientemente de la intencionalidad de quien la creó y su simbolismo.

Después ha ido desgranando los poquísimos datos ciertos que se tienen de la biografía de La Tour, todos absolutamente triviales. El desconocimiento real de quién fue, le lleva directamente a acercarse a su obra, sin prejuicios ni opiniones a priori

Y ahí es donde la prosa de Muñoz Molina nos ha enganchado definitivamente a todos los que lo escuchábamos. Pasando casi de puntillas por parte de su escasísima obra, ha terminado deteniéndose en los dos fantásticos cuadros que hay en el Prado:


















Y para dar a las obras la importancia que se merecían, ha ido describiendo minuciosamente los detalles formales, de colorido, de textura, para sacar después a relucir lo que de Caravaggio o de pintura flamenca puede haber en los cuadros de este tenebrista francés tan especial y misterioso.
Pero lo mejor ha sido la poética hipótesis final. Un historiador no se puede permitir el lujo de elucubrar; un escritor, sí. Logos y música de nuevo unidas, visión y audición. El mendigo ciego, de aspecto vulgar y con un instrumento popular de sonido no excesivamente delicado y el santo intelectual, aristócrata y aristocrático, traductor al latín de la Biblia, que lee, observa detenidamente, con la curiosidad evidente que da la lectura. Los dos no son más que las dos caras de una misma moneda. El oído enfrentado a la vista. La música frente a la lectura. Lo vulgar y artesano, opuesto a lo intelectual y exquisito. Sí, pero también y en tanto en cuanto la primera es paso hacia y complemento de la otra. Es ahí donde el título de la conferencia obtiene todo su sentido: en esa espléndida Oda que Fray Luis de León dedicó al músico Francisco Salinas. Poesía y sonido:

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.

Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.

Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.

Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.

Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente.

¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!

A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.

¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!

Y si la música es la otra cara, la contraria, dejemos también que suene como paso y complemento. De la mano de J.B.Lully, casi estricto contemporáneo del pintor francés, la intensa y extraña luz de la Tour adquiere más sentido y eleva estas dos obras del Prado a la categoría que durante casi cuatro siglos se les ha escatimado. Suena la obertura de Le Bourgeois Gentilhomme, LWV 43, interpretada por La Petite Bande, a las órdenes de Gustav Leonhardt, en una grabación de 1988 para Harmonia Mundi


lunes, 17 de diciembre de 2007

Tannhäuser, Elisabeth y Wolfram

Hoy toca Wagner. Sí, sí, don Ricardo, ése que asusta tanto. Ése cuya música es considerada por muchos signo inequívoco de pesadez y aburrimiento, capaz de dormir a las ovejas, soporífera en dosis cuasi letales. A mí también me pasó, pero hoy sus óperas me fascinan y estoy firmemente convencida de que para muchos son como la tónica: todos echan pestes de ellas, pero la mayoría las han probado poco, muy poco o nada.

Hoy quiero hablar de Wagner y del amor. Porque el amor es el hilo conductor de la mayor parte de sus obras, lo impregna todo. Y en Wagner el amor es más poderoso que la muerte, es el que purifica y salva, el que se entrega y redime.

También quiero reseñar que frente al papel a que tradicionalmente se había relegado a la mujer, como intermediaria o causante directa de la perdición física y espiritual de los hombres, Wagner le otorga el mucho más digno, noble y elevado de ser la que se inmola, la que contrarresta con su muerte el daño o el sufrimiento, la hembra redentora y salvífica, a costa casi siempre de entregar su vida a cambio, por propia voluntad.

Las óperas de Wagner fueron concebidas y creadas como un todo. No hay que perder de vista que son suyos tanto la espléndida música como los bellísimos textos; de ahí su coherencia. Pues bien, de su producción total, nunca he disimulado mi preferencia por tres de ellas: El Holandés Errante (también llamada el Buque Fantasma), El Oro del Rhin y Tannhäuser. En las tres aparece el amor como fuerza vivificadora y última. Fasolt se deja matar a causa de su adorada Freia y es inmolado ante ella, aunque su gesto sólo merezca desprecio por parte de la más hermosa y frívola de las diosas del Walhall. Senta se arroja por el acantilado para romper la maldición que condena a su soñado y presentido Holandés a vagar eternamente por los mares y, de este modo, lograr para él el descanso eterno. No obstante, no son los únicos casos que se dan en su obra. También podríamos considerar la historia de Tristán e Isolda como la del amor más poderoso que la muerte o la saga de Wotan, que se podría encuadrar dentro del mismo tema, aunque él tendra que esperar toda una tetralogía. No podemos olvidar que Wagner abanderó la música alemana romántica, en una época histórica en que todas estas manifestaciones reforzaban además los ideales y el concepto mismo de una nación recién nacida. Quizá otro día haga alguna entrada sobre alguna de las dos primeras, pero hoy quisiera centrarme en la tercera: Tannhäuser.

El argumento tiene como protagonista a Tannhäuser, un minnesinger del medievo. La ópera comienza en el Monte de Venus donde nuestro héroe yace en brazos de la diosa. Sin embargo, añorando su tierra y aburrido de una vida de placeres, está resuelto a volver a su patria. Venus se enfada con él y lo amenaza pero cuando el poeta menciona el nombre de María, el reino de la diosa desaparece y nuestro poeta se encuentra a la puerta del castillo de Wartburg, en Turingia, su tierra.
Al ver pasar a unos peregrinos, Tannhäuser se arrepiente de su vida anterior y pide perdón a la Virgen. A lo lejos se oyen cuernos de caza: es el landgrave de Turingia y los cantores Walter, Wolfram y Biterolf, antiguos compañeros y amigos de nuestro poeta. Al reconocerlo, se alegran de su regreso y lo aceptan de nuevo. Él les dice que sólo está de paso pero cuando le mencionan que la sobrina del landrave, Elisabeth (a la que Wolfram ama sin esperanzas) sigue enamorada de él y le espera, decide quedarse. El reencuentro de los dos amados en el castillo es cálido pero él le oculta su vida pasada.
Se convoca un concurso de canto para ese mismo día y Tannhäuser decide participar, animando a sus amigos y contricantes a buscar en la esencia del amor la inspiración de sus cantos. Comienza Wolfram, que hace una alabanza del amor elevado y puro. Él, sin embargo, con un extraño aire de ensoñación, le contesta mediante un poema que loa el amor sensual y terreno. Todos se indignan e intentan atacarlo con sus espadas. Elisabeth lo protege con su propio cuerpo. Tannhäuser de pronto parece despertar de un sueño y los nobles, apiadados, lo condenan a ir a Roma como peregrino para lograr el perdón del Santo Padre. Tannhäuser acepta el castigo.
Elisabeth y Wolfram esperan cada día el regreso del peregrino. Elisabeth, desesperada porque no vuelve, piensa que la salvación de su amado es imposible y le ruega a la Virgen que la lleve con ella, a cambio de la salvación espiritual de Tannhäuser. Wolfran intenta detenerla, pero es rechazado. Se aleja tristísimo hacia el bosque contemplando cómo ella camina hacia la muerte . Pide a la estrella del anochecer que salude a su amor cuando la vea pasar, convertida ya en ángel.
Tannhäuser regresa. A su petición de perdón, el Papa responde que así como su báculo nunca florecerá, así nunca le serán perdonados tan graves pecados. El cantor le dice a su amigo que vuelve al Monte de Venus. Éste intenta detenerlo, pero una bruma espesa cubre el valle: es la diosa que regresa a recuperar a su amado. Wolfram intenta de nuevo detenerlo y le menciona a Elisabeth contándole lo que ha hecho por él. De repente, el reino de Venus y la niebla desaparecen.
Ha llegado el alba y un cortejo fúnebre trae el cuerpo de Elisabeth. Tannhäuser mencionando el nombre de su amada santificado, cae muerto junto a ella. Sale el sol. Un grupo de jóvenes peregrinos regresa de Roma diciendo que el báculo del Santo Padre ha florecido. Tannhäuser se ha salvado. El landgrave y los amigos cantores anuncian que por fin el pecador ha alcanzado la paz perpetua.
[Para quien esté interesado en el texto en alemán, puede serle útil esta página. Para la traducción al castellano y el estudio de la obra wagneriana en general y de Tannhäuser en particular, recomiendo los estudios de Ángel Fernando Mayo, probablemente el mayor especialista español en Wagner . La traducción que aparece en esta entrada no es mía. Me habría gustado dar el nombre del traductor de este libreto editado por Orbis-Fabbri, pero no aparece. Me temo que es un mal que afecta a más de un editor (cada vez menos por fortuna)].


Primero tenemos a Tannhäuser el caballero que, cansado de los placeres mundanos que Venus y su amor profano puedan brindarle, regresa a la patria y al amor que abandonó, buscando un camino de perfección que él mismo no tiene muy claro. Cuando en el concurso opone al canto de su amigo Wolfram (una oda al amor más puro y elevado), el suyo propio (ensalzando el amor sensual y profano), se convierte en un personaje aún más atormentado. Ama de verdad a Elisabeth pero se encuentra siempre dividido entre ella y Venus, que insinuante y cercana, se le ofrece abiertamente. Así cantan su idea del amor Wolfran y Tannhäuser en el concurso de Wartburg, gracias a las voces de Bernd Weikl y Klaus König :





WOLFRAM.

Blick ich umher in diesem edlen Kreise,
welch hoher Anblick macht mein Herz erglühn!
So viel der Helden, tapfer, deutsch und weise,
ein stolzer Eichwald, herrlich, frisch und grün;
und hold und tugendsam erblick ich Frauen,
lieblicher Blüten düftereichster Kranz.
Es wird der Blick wohl trunken mir vom Schauen,
mein Lied verstummt vor solcher Anmut Glanz.
Da blick ich auf zu einem nur der Sterne,
der an dem Himmel, der mich blendet, steht:
es sammelt sich mein Geist aus jeder Ferne,
andächtig sinkt die Seele in Gebet.
Und sieh, mir zeiget sich ein Wunderbronnen,
in den mein Geist voll hohen Staunens blickt;
aus ihm er schöpfet gnadenreiche Wonnen,
durch die mein Herz er namenlos erquickt.
Und nimmer möcht ich diesen Bronnen trüben,
berühren nicht den Quell mit frevlem Mut:
in Anbetung möcht ich mich opfernd üben,
vergießen froh mein letztes Herzensblut!
Ihr Edlen mögt in diesen Worten lesen,
wie ich erkenn der Liebe reinstes Wesen.
(...)
TANNHÄUSER

Auch ich darf mich so glücklich nennen
zu schaun, was, Wolfram, du geschaut.
Wer sollte nicht den Bronnen kennen?
Hör, seine Tugend preis ich laut!
Doch, ohne Sehnsucht heiß zu fühlen
ich seinem Quell nicht nahen kann;
des Durstes Brennen muß ich kühlen,
getrost leg ich die Lippen an
in vollen Zügen trink ich Wonnen,
in die kein Zagen je sich mischt,
denn unversiegbar ist der Bronnen,
wie mein Verlangen nie erlischt.
So, daß mein Sehnen ewig brenne,
lab an dem Quell ich ewig mich.
Und wisse, Wolfram, so erkenne
der Liebe wahrstes Wesen ich!

:::::::::::::::::::::::::::::::

WOLFRAM

Cuando miro a este círculo tan noble
¡esta visión tan elevada hace
que mi corazón se enardezca!
Veo a muchos de esos héroes, bravos, nobles y
sabios cual orgulloso robledal, señorial, fresco
y verde, y veo graciosas y virtuosas mujeres
cual hermosas flores de una rica corona
perfumada. Sólo mirarlas ya me embriaga
y la canción se me interrumpe
al ver tanta gracia brillar.
Por ello, alzo la vista hacia una sola
de las estrellas que se halla en medio de
ese cielo deslumbrante; mi espíritu se le une
a través de la distancia y, pensativa,
mi alma se hunde en una plegaria.
¡Mirad! Una fuente maravillosa
se me aparece y mi espíritu
la contempla con gran admiración;
de ella brotan maravillas llenas de gracia
que hacen latir mi corazón con indescriptible
alegría. Ojalá que nunca ensucie esa fuente,
que con maligna osadía no enfangue sus
aguas; para adorarlas quisiera ofrecerme en
sacrificio, y derramar hasta la última gota
de sangre de mi corazón.
Vosotros, señores, por mis palabras, entenderéis
cçomo concibo yo la forma más pura del amor.
(...)
TANNHÄUSER

¡Yo también puedo llamarme afortunado,
pues he visto, Wolfram, lo mismo que tú has
visto! ¿quién no conoce esa fuente?
¡Öyeme, yo alabo en voz alta su virtud!
Sin embargo, no me puedo acercar a esa
fuente sin un sentimiento de cálido deseo.
El ardor de mi sed tengo que refrescarlo
y confiadamente acerco mis labios a ella.
A bocanadas bebo de sus placeres,
sin ninguna preocupación,
pues la fuente es inagotable,
del mismo modo que insaciable es mi deseo.
Así, para que mi ansia pueda arder eternamente,
me refresco eternamente en esa fuente.
Quiero que sepas, Wolfram, que es así como
conozco al amor en su más auténtica forma.


Elisabeth, la dama del caballero y trovador. La que durante años espera su regreso, la que lo defiende de los otros cantores cuando quieren abalanzarse sobre el héroe caído. Será ella también la que logre salvar el alma del hasta entonces irredento Tannhäuser, ofreciendo su vida a cambio. La voz de Marianne Schech da vida a la oración:





Allmächt'ge Jungfrau! Hör mein Flehen!
Zu dir, Gepries'ne, rufe ich!
Laß mich im Staub vor dir vergehen,
o! nimm von dieser Erde mich!
Mach, daß ich rein und engelgleich
eingehe in dein selig Reich!
Wenn je in tör'gem Wahn befangen
mein Herz sich abgewandt von dir,
wenn je ein sündiges Verlangen,
ein weltlich Sehnen keimt in mir: –
so rang ich unter tausend Schmerzen,
daß ich es töt in meinem Herzen. –
Doch, konnt ich jeden Fehl nicht büßen,
so nimm dich gnädig meiner an!
Daß ich mit demutvollem Grüßen
als würd'ge Magd dir nahen kann, –
um deiner Gnaden reichste Huld
nur anzuflehn für seine Schuld!

:::::::::::::::::::::::::::::::

Virgen todopoderosa, oye mi plegaria!
A ti, bendita, te imploro!
Déjame morir aquí echada en el polvo,
¡oh, llévame a tu lado!
¡Haz que pura como los ángeles
entre en tu reino celestial!
Si alguna vez me he dejado llevar por una ilusión
engañosa, y mi corazón se ha apartado de ti,
si alguna vez un deseo pecaminoso,
un ansia mundana ha nacido en mí,
¡he luchado y he sufrido mil torturas
para matarla en mi corazón!
Pero aunque no haya expiado todas mis faltas,
¡acógeme en tu gracia,
para que pueda saludarte humildemente
cuando pueda aproximarme a ti como digna sierva
tuya y favorecida por tu gracia
rogar y expiar su culpa!

Tannhäuser y Elisabeth son los protagonistas pero, para mí, es Wolfram von Eschenbach el personaje de sentimientos más altos y puros. El que demuestra un amor noble, leal y desinteresado hacia el amigo, al que acoge y honra y también el que ama en silencio y sin esperanzas a la dama de éste, con un amor imposible, hermoso y desinteresado también. Es él el que, cuando Elisabeth pasa sin verlo, camino de la muerte, le dedica los versos más generosos, enamorados, tristes y esperanzados a un tiempo de toda la ópera. Canta Karl Paul:






Wie Todesahnung Dämmrung deckt die Lande,
umhüllt das Tal mit schwärzlichem Gewande;
der Seele, die nach jenen Höh'n verlangt,
vor ihrem Flug durch Nacht und Grausen bangt.
Da scheinest du, o lieblichster der Sterne,
dein sanftes Licht entsendest du der Ferne,
die nächt'ge Dämmrung teilt dein lieber Strahl,
und freundlich zeigst du den Weg aus dem Tal.
O Du mein holder Abendstern,
wohl grüßt ich immer dich so gern;
vom Herzen, das sie nie verriet,
grüße sie, wenn sie vorbei dir zieht,
wenn sie entschwebt dem Tal der Erden,
ein sel'ger Engel dort zu werden!

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Como un anuncio de muerte,
el ocaso cubre la tierra;
envuelve el valle con un manto de luto;
el alma, que suspira por las alturas celestes,
se estremece ante su avance a través de la
noche y el terror.
Ahí brillas tú, la más amada de las esstrellas,
y envías tu amable luz desde la lejanía;
la caída de la noche comparte
tu hermoso rayo de luz,
y amigablemente señalas el camino
de salida del valle.
¡Oh, tú, graciosa estrella vespertina,
te saludo siempre con gran placer; de parte
de mi corazón, que nunca la ha traicionado,
salúdala cuando la veas pasar junto a ti,
cuando se libre del valle de la tierra
para convertirse en un ángel puro en el cielo!

¡Ay! (suspiro). Permitidme que me apropie de uno de los más bellos versos de Lope de Vega y de toda la literatura en castellano, para terminar mi entrada:

"... esto es amor; quien lo probó, lo sabe"

viernes, 14 de diciembre de 2007

Poema visual

Cuando ayer me puse a la tarea de escribir el meme que me había
lanzado Mega, tenía el día del gemelo malo (nací en junio y soy reconocida neurótica con algunos toques exóticos de bipolaridad). Es por eso que el post anterior resulta, como poco, extravagante aunque he de decir en mi descargo que no era un poema dedicado "alla più grande stupidàggine in itagnuolo mai sentita da queste mie vecchie e poverine orecchie" (y estoy segura de que no necesita traducción), sino a nuestra santa paciencia.
Por eso, esta noche que ha regresado el gemelo bueno, me gustaría repetir el meme con permiso de la distinguida concurrencia blogosférica


Si deseas ver, escucha: la audición es un grado hacia la visión

(Bernardo de Claraval)


Visual Poetry - ImageChef.com



La frase está sacada de un libro que estoy a punto de terminar. La novela edifica el diario de un monje cisterciense, maestro de obras de la abadía de Thoronet, en el siglo XII. Se llama Les pierres sauvages y lo descubrí gracias al blog Ex Oriente Lux , de mi buen Charles de Batz. Ninguna editorial española se ha dignado traducirlo y editarlo desde 1964.

Para servir de apoyo a la frase y la novela, La cathédrale engloutie (la catedral sumergida) del primer libro de Preludios de Claude Débussy. Interpreta Maurizio Pollini, para Deutsche Gramophon, en 1999

A lo largo de la audición no es difícil llegar a ver el campanario de la vieja catedral bajo las aguas.

Buenas noches. Felices sueños.





jueves, 13 de diciembre de 2007

Meme para un tonto muy tonto.

Una de mis chicas favoritas de la blogosfera, Mega, me pasa un meme de dibujar y escribir. Hay que acudir a la página de Imagechef, buscar un dibujo y crear un poema visual.


Me gustaría haber escrito un hermoso meme dedicado a mis amigos, mi marido, mi familia...pero después de ver y escuchar al mismo de siempre soltar ciertas tontunas, sólo se me ha ocurrido éste.


¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?


Visual Poetry - ImageChef.com




Eso sí, es un meme musical


Y le paso el testigo a don Manuel , nuestro especialísimo Mariano de Larra y a Nán, para que sus ángeles nos den una visión de altura.




sábado, 8 de diciembre de 2007

La cançó del Lladre.

Una de las pocas canciones tradicionales o populares que conozco en catalán (quizá, con La pastoreta y el 25 de desembre las únicas realmente que conozco) es la Cançó del Lladre.

La escuché por primera vez hace muchos años, allá por el verano de 1973, en una de las voces más imprescindibles de mi cancionero sentimental. Por aquel entonces era una voz aguda, temblona y, al igual que hoy, inconfundible:



Pertenece al disco Cançons Tradicionals. Interpreta J.M. Serrat y una orquesta de 39 músicos a las órdenes de Salvador Gratacòs y fue grabado en 1968 para Ariola, con arreglos musicales del director de orquesta Antoni Ros-Marbà.

Nunca he sabido bien por qué me atrajo del disco esa pieza en especial y no otra, pero es muy cierto que cuando a partir de 1999 Serrat decidió cantarla en muchos de sus recitales, a mí me dio una alegría.

Si mis notas son correctas, es una canción tradicional catalana del siglo XVIII, englobada en lo que los expertos llaman Canciones de bandoleros. Y narra la vida de un ladrón desde su infancia hasta su llegada a la prisión, donde espera para ser llevado al cadalso

Se han hecho muchas versiones de la misma. Creo que existe una de Sisa, del segundo Sisa, el que mató a Ricardo Solfa; una versión rumbera de Joan Garriga y dos instrumentales a cargo de Narciso Yepes y Miguel Llobet. Seguramente existan muchas más. Ni de las que acabo de citar ni, por supuesto, de las desconocidas tengo referencia discográfica de ningún tipo. Seguramente los que vivís en Cataluña y Baleares o sois catalanes por el mundo, podáis ampliarme la historia de esta cancioncilla y conozcáis más versiones. Me encantaría cualquier referencia de disco de vinilo, CD o MP3 que pudierais facilitarme. Os aseguro que me daríais un alegrón.


[Si tenéis algún dato lo podéis enviar como comentario o al correo del blog].

Mi segunda y última versión es muy posterior en el tiempo. Fue grabada en 2005 por Ferran Savall, acompañándose de la tiorba y figura dentro del disco Du temps & de l'instant , editado por Aliavox y con él y el resto de su familia como intérpretes.

Se trata de una interpretación mucho más larga, con un tono de voz mucho más agudo. En general, una versión mucho más sofisticada y alejada de la forma popular pero también con un indudable encanto.

Yo me quedo con la primera versión.... ¿Y vosotros?



Quan jo era petitet
festejava i presumia,
espardenya blanca al peu
mocador a la falsia.

I ara que en sóc grandet
m'ha posat en mala vida
Me só posat a robar
ofici de cada dia.

Adéu, clavell morenet
Adéu, estrella del dia!

Vaig robar a un traginer
que venia de la fira:
li prengui tots els diners
i la mostra que duia.

Quan he tingut prou diners,
he robat a una nina:
l'he robada en falsetat,
dient que m'hi casaria.

Adéu clavell morenet!
Adéu, estrella del dia!

La justicia me l'ha pres
i en presó fosca m'envia
la justicia me l'ha pres
i em farà pagar amb ma vida.

Adéu, clavell morenet!
Adéu, estrella del dia!

::::::::::::::::::::

Cuando era jovencito
cortejaba y presumía,
alpargata blanca en el pie,
pañuelo en el bolsillo.

Y ahora que soy mayorcito,
me he dado a la mala vida.
Me he dado a robar,
oficio de cada día.

¡Adiós, clavel morenito!
¡Adiós, estrella del día!

Le robé a un arriero
que volvía de la feria:
le quité todo el dinero
y la muestra que llevaba.

Cuando he tenido bastante dinero,
he robado a una jovencita:
la he robado con embustes,
diciendo que me casaría.

¡Adiós, clavel morenito!
¡Adiós, estrella del día!

La justicia me ha apresado
y a prisión oscura me envía
la justicia me ha apresado
y me hará pagar con la vida.

¡Adios, clavel morenito!
¡Adiós, estrella del día!

[Traducción de Juan Gabriel López Guix para la edición del disco Du temps & de l'instant. Jordi Savall, Montserrat Figueras, Arianna Savall, Ferran Savall y Pedro Estevan. Aliavox, 2005]

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Conciertos

Para aligerar el ánimo tras un sábado difícil, decidí dedicar un par de días a la música en vivo. No soy crítico ni musicólogo; bastante hago con aguantar a alguno de vez en cuando, aunque he de decir también que alguno que otro hay salvable y decente, no quiero ser injusta. Así pues, que nadie espere de esta entrada certeros y sesudos análisis, sino sensaciones.

Después de tantos años de escuchar música en directo mi oreja consigue distinguir algunos fallos, pero, a no ser que el gallo sea tremebundo o el desafinado de escándalo, suelo disfrutar más que penar por lo que escucho y me merece la pena.

El sábado, gracias al anuncio en la entrada de RobertoC, acudí al concierto que daban al alimón el Coro de Voces Graves de Madrid y la Schola Ars Poliphonica de Santander, en homenaje al contratenor José Antonio Maza. El concierto se celebraba en una de las iglesias barrocas más bellas de Madrid, la del Sacramento, hoy convertida en catedral castrense.

Fue un auténtico placer escuchar tanto las piezas que cantó el coro anfitrión (diversas canciones compuestas o adaptadas por músicos españoles del XX), como las que interpretó el coro santanderino (desde la austeridad del gregoriano hasta canciones ligeras contemporáneas, pasando por unos deliciosos lieder de Mendelssohn). Cantaron conjuntamente un Ave Maria (Angelus Domini), de F. Biebl.

Pero lo que más me impactó fue cuando Ars Poliphonica inició el Domine, non sum dignus. Quizá fue por la belleza espectacular de las obras de Victoria, por el espléndido empaste y la interpretación del coro, por el marco soberbio que lo envolvía o porque el texto venía al pelo para un día tan duro como aquél (o quizá fue más bien la unión de todo), el caso es que el resultado fue sencillamente sobrecogedor.

No tengo por casa esa obra de Victoria pero, como complemento, os dejo el Agnus Dei del Officium Deffunctorum, en una versión de The Tallis Schollars, dirigidos por Peter Phillips, en una grabación de 1987 para Gimell Records.

Agnus Dei qui tollis peccata mundi: dona eis requiem, dona eis requiem, dona eis requiem sempiternam.

:::::::::::::::::::::::::

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo: dáles el descanso, dáles el descanso, dáles el descanso eterno.




El segundo concierto tuvo lugar el lunes en la Fundación Juan March. Dentro del ciclo dedicado a la canción española, la sesión de este mes versaba sobre los vihuelistas del siglo XVI.

Otra delicia de concierto. El contratenor Carlos Mena y el vihuelista Juan Carlos Rivera fueron desgranando textos populares o literarios del XVI español, con música de Esteban Daça, Luis de Milán, Alfonso Mudarra, Diego Pisador, Luis de Narváez, Miguel de Fuenllana y Enríquez de Valderrábano; es decir, lo más florido de los vihuelistas españoles de ese siglo, que equivale a decir de todos los tiempos. El placer habría sido completo si alguna que otra señora, demostrando un absoluta falta de respeto por sus vecinos de audición y creyéndose, sin duda, en el sofá del salón de su casa, no nos hubiese chafado alguna que otra pieza, moviéndose sin parar, abanicándose, localizando imaginarios tesoros en su bolso o quitándole el ruidoso papel a un ruidoso caramelo que, inmediatamente después, chupó ruidosamente. Nada puede ser perfecto.

De nuevo me faltan las referencias concretas que se interpretaron (mi discoteca no es la Fnac, por fortuna), así que os dejo con la Baxa de contrapunto de Diego Pisador, interpretada por Jorge Fresno, con una vihuela afinada en sol, para EMI, recopilada en 1993.



Espero que disfrutéis al menos un poquito de lo que yo lo he hecho estos dos días.

sábado, 1 de diciembre de 2007

¡Asesinos!

Este blog se rinde hoy al desconsuelo y la tristeza, pero nunca a la violencia y la barbarie.

Día Mundial contra el Sida



Hace ya 26 años largos que aparecieron los primeros casos y todavía hay mentes "bienpensantes" que afirman sin rubor que es una enfermedad de yonquis y maricones, un castigo divino del que ellos siempre estarán a salvo. Pero el SIDA es una enfermedad terrible no un castigo divino. Nadie, absolutamente nadie es merecedor de algo tan cruel y nadie, absolutamente nadie está a cubierto del todo. En España hay 35.000 personas que no saben que son seropositivas. No existen grupos de riesgo, sino prácticas de riesgo y contra ellas se deben dirigir todos los esfuerzos y los medios, en tanto no se descubra una vacuna eficaz.

Se han dado avances. La diferencia es que, mientras en el primer mundo las personas diagnosticadas, en general, siguen tratamientos ( duros y dolorosos, sí) pero que en muchos casos han conseguido cronificar la enfermedad, en buena parte de Asia, África, América Central y del Sur, no hay dinero ni medios para proporcionar los cócteles antivirales y el SIDA se ha convertido en una auténtica pandemia, en un verdadero azote.

Hay 35 millones de seres humanos contagiados, portadores o ya en fase de enfermedad declarada. Mientras tanto, las multinacionales farmacéuticas siguen mercadeando con las vidas y negándose a fabricar genéricos baratos que paliarían en parte el problema. Mientras tanto también, la Iglesia Católica (la oficial, no la que está al pie del cañón en hospitales, misiones, escuelas) sigue amenazando con la excomunión y el fuego eterno a los fieles que utilicen el preservativo.

Las cifras son escalofriantes. No podemos hoy por hoy hacer mucho más que mentalizarnos y mentalizar a los nuestros de que la prevención es el mejor arma contra el SIDA pero, honradamente, creo que también podemos echar una mano a ONGs, a médicos, a maestros, a misioneros, a voluntarios, a colaboradores, sean o no religiosos (cada cual según sus ideas y la confianza que les merezca la labor que estos grupos realizan). Se puede colaborar monetariamente, que nunca viene mal y las campañas de prevención son caras, pero también se puede contribuir difundiendo y dando publicidad al trabajo que todos ellos realizan anónima y efectivamente.

Os dejo un enlace a Médicos Sin Fronteras, porque es la organización que mejor conozco, pero a poco que busquéis en la red, encontraréis multitud de gente organizada que lleva años luchando en el tercer mundo y en los ambientes marginales del primero.

En un día como hoy que tiene la virtud de recordarnos que la enfermedad y el dolor existen, sólo dos palabras: PREVENCIÓN Y SOLIDARIDAD

[Podemos conseguir que la fortuna no sea tan cambiante y veleidosa como en el texto que os dejo a continuación. La suerte se puede cambiar con ayuda y ganas].





Carl Orff - Carmina Burana

Gundula Janowitz, soprano
Gerhard Stolze,
tenor
Dietrich Fischer-Dieskau, barítono
Chor und Orchester der Deutschen
Oper Berlin. (
maestro de coros
: Walter
Hagen-Groll)
Schöneberger Sängerknaben
(
ensayos: Gerhard Hellwig)
Eugen Jochum,
director
Grabado para Polydor (ahora Deutsche Gramophon) en Hamburgo. 1968.


I.- FORTUNA IMPERATRIX MUNDI

1. O Fortuna

O Fortuna
velut luna
statu variabilis,
semper crescis
aut decrescis;
vita detestabilis
nunc obdurat
et tunc curat
ludo mentis aciem
egestatem,
potestatem
dissolvit ut glaciem.

Sors immanis
et inanis,
rota tu volubilis,
status malus,
vana salus
semper dissolubilis,
obumbrata
et velata
michi quoque niteris;
nunc per ludum
dorsum nudum
fero tui sceleris.

Sors salutis
et virtutis
michi nunc contraria,
est affectus
et deffectus
semper in angaria.
Hac in hora
sine mora
corde pulsum tangite;
quod per sortem
sternit fortem,
mecum omnes plangite!

::::::::::::::::::::::

1. Oh Fortuna

Oh Fortuna,
como la luna variable,
siempre creciendo
o menguando.
La detestable vida
a veces ensombrece,
a veces ilumina
el espíritu,
por puro juego.
Ante ella,
la pobreza y el poder
se derriten como el hielo.

Suerte vacía y
monstruosa,
giras voluble,
perversa,
vana es la salud:
siempre puede ser disuelta,
eclipsada
y velada;
ahora también me iluminas a mí,
por puro juego;
pongo mi espalda desnuda
a disposición de tu maldad.

Suerte de la salud
y la virtud
que hoy está en contra mía,
siempre bajo la esclavitud
de hacerse y deshacerse.
¡En esta hora,
sin tardanza,
pulsa la vibrante cuerda,
para que la suerte
derribe al fuerte.
Llorad todos conmigo!


[Mi latín está muy oxidado, así que me he tenido que apoyar en una traducción francesa y otra alemana. No está muy cuidada, pero no es peor de lo que he encontrado en la red]

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Meme del escritorio

El lunes y martes no tuve prácticamente tiempo material de entrar en la blogosfera, apenas unos minutos para contestar los comentarios de esta bitácora. Por eso acabo de enterarme esta mañana (sois tan prolíficos que cada vez me cuesta más ponerme al día con vuestros blogs) de que nuestra nunca bien ponderada Leg me lanzó el domingo por la noche el meme del escritorio, dentro de su espléndido y original post. No llevo mucho tiempo en estas lides blogueras , así que todavía no me fastidian ni los considero una carga; es más, estoy en la etapa en que me hacen gracia y me gusta que se acuerden de mí. Vamos pues a ello.

Mi primer problema ha sido el cómo traer al blog la dichosa pantallita. Pero he consultado los sabios consejos de Animal y de Roberto y después de bajarme una versión gratuita de Photoshop, hete aquí el resultado:




Ésta es la pantalla del ordenador de casa, con el que trabajo habitualmente. La foto lleva mucho tiempo en el escritorio porque me fascina. Vaya por delante que uno de mis pintores favoritos es y será for ever él. Pero además la foto es muy particular porque esto es lo que se encontraron los restauradores del Prado cuando limpiaron La Adoración de los Pastores de El Greco. Ríete tú de Ensor, Munch, los expresionistas alemanes, los movimientos Sturm und Drang, Die Brücke y casi todo lo que se le ponga por delante. Modernidad y vanguardia del XX, pintados en ¡¡¡ 1614 !!! A mí no me extraña en absoluto que Picasso confesara mucha mayor debilidad e influencia del griego que de Velázquez. Para acompañarla, una pieza de la época:








Y esta otra es la pantalla del portátil. Lo uso menos porque se ha quedado antigüillo. Hice la foto a finales de octubre y ya ha aparecido en este blog, pero es lo que me habéis pedido. Después de 50 años de vivir, soportar, sufrir esta mi ciudad, resulta que, ahora que me he prejubilado, he empezado a redescubrirla y estoy viviendo una especie de "amour fou" por ella. ¡Quién me lo iba a decir! Supongo que este enamoramiento viene dado porque ya no sufro los apretones del metro a las 7 de la mañana, ni los atascos, ( uso el transporte público y apenas saco el coche), ni las malas caras de los madrugones ajenos. También supongo que es porque ahora me dedico a pasearla por las mañanas en este otoño espléndido (fenomeno muy raro en Madrid), a revisitar museos olvidados desde hace muchos años, a disfrutar los muchos parques y jardines que tiene...(Matrix tiene mucho más verde de lo que parece)... y siempre con el i-Pod en la oreja. Mi vieja ciudad me parece otra y me reconcilia con ella. Así que, mientras dure el amor, esta foto o alguna otra muy parecida seguirá fija en el escritorio de alguno de los dos ordenadores.
Como acompañamiento, la música de un madrileño de adopción:





Como las reglas no escritas del meme indican que hay que pasar la bola, me toca a mi vez el turno de mandarle la patata caliente a algunos ilustres blogueros. Se lo envío a Bolche, Kabila y Tanhäuser. Allá va pues. Un abrazo a todos.

domingo, 25 de noviembre de 2007

¿Otello?... No, gracias

Porque esto no es una lucha de mujeres contra hombres, sino de hombres y mujeres contra la barbarie y la violencia.
Porque el hecho de que existan Iagos no justifica a ningún Otello.
Porque todos tenemos que arrimar el hombro para que las mujeres dejen de ser asesinadas a manos de sus parejas.
Porque es nuestra responsabilidad educar a nuestros hijos en el respeto al otro y en la no violencia.
Porque tenemos que salir a la calle a gritarlo cuantas veces sea necesario.
Porque no podemos mantenernos al margen del "problema" de nuestras vecinas, hermanas, compañeras.
Porque de nada nos valen los Otellos arrepentidos.
Porque es una sinrazón.
Porque es responsabilidad de todos.

Ponedle todos los "porques" que queráis, necesitéis o se os ocurran.

¡BASTA YA!



Otello

Niun mi tema
se ancor armato mi vede. Ecco la fine del mio
cammin... Oh! Gloria! Otello fu

E tu... come sei pallida! e stanca!, e muta!,
e bella!,
pia creatura nata sotto maligna stella.
Fredda come la casta tua vita, e in cielo assorta.

Desdemona! Desdemona!... Ah! morta!
... morta! ...morta!...

Ho un arma ancor!

Cassio

Ah! Ferma!

Ludovico, Montano

Sciagurato!

Otello

Prima d'ucciderti... sposa ... ti baciai.
Or morendo... nell'ombra in cui mi giacio...
Un bacio... un bacio ancora... ah!...
un altro bacio...

::::::::::::::::::::::::::::

Otello

Que ninguno me tema
aunque aún me vea armado. He llegado al final
de mi camino... ¡Oh, Gloria! Se acabó Otello.

Y tú... ¡qué palida estás!, ¡qué cansada!, ¡qué callada!
¡qué bella!
criatura piadosa nacida bajo una estrella maligna.
Fría como tu casta vida, y ascendida al cielo...

¡Desdémona! ... ¡Desdémona!... ¡muerta!...
¡muerta! ... ¡muerta!...

¡Todavía tengo un arma!

Cassio

¡Detente!

Ludovico, Montano

¡Desgraciado!

Otello

Antes de matarte... esposa... te besé.
Ahora, muriendo.. en medio de la sombra en que me hielo...
Un beso... un beso más... ah! ... otro beso.

martes, 20 de noviembre de 2007

Beethoven

Quitando un comentario de soslayo en la entrada de El gusanillo de lo clásico (1), nunca hasta ahora había hablado en este blog de Beethoven y sin embargo fue, de una manera fulminante además, mi primer gran amor mucho antes de que la edad y las hormonas me hicieran descubrir a los chicos. Excuso decir que a lo largo de mi vida, aquél me ha hecho mucho más caso y se ha ocupado más de mí que éstos, con alguna que otra nobilisíma excepción, porque siempre que he acudido a su música en busca de ayuda, me ha proporcionado consuelo, alegría, serenidad o la energía que en ese momento me faltaba.

Bach fue el gran padre de la música, un compositor excepcional pero, aunque buscaba continuamente nuevas vías para canalizar su creatividad, suele ser catalogado en líneas generales de continuista y tradicional en sus planteamientos. (Sus propios hijos músicos le consideraban reliquia inútil de una época extinta y, con evidente falta de respeto filial, alguno de ellos lo llamaba "el viejo peluca"). Haydn y Mozart son la eclosión del clasicismo, los cambios e innovaciones en las formas sonata y sinfonía. Su música es como un perfecto y delicadisimo encaje en el que nada sobra ni falta. De hecho muchos solistas temen la música mozartiana porque si se equivocan, aunque sea en una nota, no hay forma de disimular el fallo por mucho oficio que se tenga. Mozart no admite trucos. Los dos se influyeron y se alimentaron mutuamente de la música del otro. Innovaron, sí, pero dentro de una evolución natural.

Beethoven, en cambio fue un auténtico revolucionario en el panorama musical. Sistematizó y fijó la sonata. Puso la sinfonía patas arriba para volverla a colocar en su sitio renovada, solemne, profunda, brillante y hasta arrolladora. Definió la estructura moderna y actual de la forma concierto y tantas y tantas formas más. Pero no soy una experta en música; ni siquiera sé solfeo. Cualquier libro mínimamente digno sobre Herr Ludwig os ilustrará mucho mejor que yo acerca de cómo era capaz de alternar la tonalidad, jugar con los tempi en un mismo movimiento; de cómo las óperas de Wagner serían impensables sin las suyas. Haciendo honor al subtítulo de esta bitácora sólo puedo y quiero hablar de las impresiones musicales, sensu stricto, que su música me produce.

Creo que la primera obra que conseguí reconocer, y en parte aprender, en mi vida, fue su Pastoral. Aun antes de ver Fantasía me imaginaba sin dificultad ninguna al escucharla, ríos, pájaros, primavera, tormentas. Una auténtica explosión de sensaciones simultáneas. Una obra capaz de provocar en buena parte de sus oyentes una magnífica e increíble sinestesia. Años más tarde, en 1970, mi padre compró un cassette y nos regaló unas cuantas cintas. Las escuché tantas veces que os aseguro que todavía recuerdo de memoria las sonatas Patética y Claro de Luna y el concierto Emperador. Con el tiempo, la audición de discos y la asiduidad a conciertos me encandilé con las óperas, sonatas, conciertos y el resto de las sinfonías. Necesité unas cuantas horas más de vuelo para disfrutar la Sonata para Hammerklavier (piano de martillos) o las Variaciones Diabelli. Finalmente vino su música de cámara. En el caso de Beethoven es la más intimista, quizá la más difícil, pero también la más revolucionaria técnicamente.

La pieza que hoy coloco en la entrada pertenece a esta último género. Tiene para mi un significado sentimental especialísimo y siento por ella absoluta debilidad. De duración bastante más larga de lo habitual en este blog, creo que, de todas formas, vale la pena. Se trata del 3er movimiento del cuarteto para cuerda Op. 132, en la menor. Pertenece a los llamados ultimos cuartetos, probablemente y sin exagerar la cumbre del clasicismo por la perfección del equilibrio, tan caracterísitico de esta época, entre diversidad y cohesión, conflicto y resolución, dualidad y unidad. Ese equilibro entre contrarios es lo que hizo que donde Bernard Shaw viera en estas partituras obras "bellas, sencillas, directas, sin pretensiones", otros las definieran como "oscuras, imposibles, difíciles y problemáticas". Son complejas y simples a la vez. Es Beethoven en estado puro.

[Interpreta el Alban Berg Quartett, grabado en 1999 para EMI]



El movimiento comienza con un adagio suavísimo. Siempre he tenido la sensación al oírlo, de encontrarme en un bosque como los del País Vasco o Navarra, en otoño. Hay niebla y rocío. La melancolía lo rodea todo. Poco a poco la música va iluminando el paisaje de forma muy tenue y el sol se va levantando. Desaparece la niebla y las notas van descubriendo y delimitando un montón de colores pardos, amarillos y rojizos. La melancolía ha sido sustituida por un estado especial de serenidad. La mañana ya es plena pero en el bosque la luz aparece filtrada, suave...Y de repente, como si saliéramos de un túnel, como si nos hubieran colocado ante una inmensa pantalla, la música estalla, nos envuelve y nos sumergimos en un paisaje lleno de luz y de sol fuerte. Es como estar ante una llanura inmensa de la Mancha, con un sol radiante y cálido de mañana, con los campos cuajados de espigas de trigo, altas y de un verde limpio e imposible. Estalla la luz y la música y el mes de mayo que se abre paso como siempre, renovando el ciclo desde la muerte hasta la vida. Después el tempo, poco a poco, se va ralentizando hasta enlazar de nuevo con el tema que iniciaba el movimiento. El bucle se cierra y comienza de nuevo.

Pero la melodía nos permite seguir inventando a nuestras anchas. Vamos a jugar ahora con Brueghel el Viejo e imaginar que podemos entrar en sus cuadros. Cuando vuelve el adagio pianissimo ya no estamos en un bosque, sino dentro de un paisaje helado en Holanda, con sus casas à pignon, con canales helados y patinadores cabizbajos que corren o se pelean, con campesinas que arrastran pesados trineos, con niños que juegan encima del hielo. La luz y la música están suspendidas, como en sordina. El horizonte es muy alto y de un gris indefinido y plomizo. El tema, otra vez, va delimitando los colores granates, oscuros y pardos de capas, carretas y edificios.



Y, por segunda vez, de nuevo Beethoven nos saca en volandas de ese cuadro y nos lleva a una fiesta campesina. Es verano. Hace calor. Los lugareños bailan con tal brío que la música no puede por menos que acompañarlos y va saltando, con compases cortos y brillantes hasta acercarnos a la gran mesa donde se prepara un festín de bodas. Se oyen risas. Se come, se bebe, se disfruta. La alegría se va colando por los espacios abiertos que deja el domingo...



Y esta maravilla fue creada por alguien que sabía que nunca podría escucharla. La imaginó y oyó en su cabeza para poder transcribirla a una partitura y que otros la interpretaran para otros que nunca serían él... Crear música que tus oídos no podrán nunca disfrutar, ser consciente de ello mientras la ideas y le das forma y, a pesar de ello, dejársela como una herencia preciosa a una humanidad en la que ya no crees. Ese hecho es ya motivo más que suficiente para enamorarse in aeternum de su autor. Yo sigo enamorada de Beethoven.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Cierre temporal por gripe


Temporal e involuntario. Hoy, por primera vez desde hace cuatro días, la fiebre ha decidido bajar a 38,4ºC y darme un respiro. Dentro de poco volveré a la rutina, pero ahora es que no estoy "pa ná". Mientras llega el próximo post, os dejo con la música tranquila y suave compuesta a finales del XIX por un atormentado músico, aunque a él no le gustase el término. Prefería que lo llamaran fonometrógrafo.
Es la archifamosa Gymnopedia 1 de Erik Satie. Al piano, Aldo Ciccolini, en una grabación de 1986 para EMI.

Salud, mucha salud.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

El gusanillo de lo clásico (2)...


[Esta entrada nació para el abuelo Cebolleta. Me gustan especialmente dos cosas de esa bitácora: que está escrita por muchos, cada uno con su estilo, sus vivencias, su niñez y que cada entrada hace que me identifique con el que escribe, porque sus recuerdos son muy parecidos a los míos. En una palabra, es un blog de compartir, de sentirse identificado. Conforme el post crecía, me daba cuenta de que, aunque contaba recuerdos de infancia, no conseguía adaptarse al espíritu del blog; se contaba algo tan simple y tan personal que nadie o casi nadie iba a sentirse identificado con su texto. Finalmente opté por publicarlo aquí. No me he olvidado del abuelo Cebolleta; todo lo contrario. Prometo intentar escribir en breve algo que sí merezca aparecer en él. Disculpadme]







Siendo niña, aparte de la afición de mi padre por la música, hubo para mí dos auténticos acontecimientos que definieron ya desde entonces buena parte de mis gustos musicales. Y los dos estuvieron muy próximos en el tiempo... pero del segundo hablaré otro día.

Cuando tenía más o menos ocho años me llevaron a mi primer concierto. Apenas me acuerdo de casi nada aunque sí soy capaz de recordar que el día antes me sentía como si fuera a asistir a una gran première, más por la ilusión de la novedad que por otra cosa. La memoria no es capaz de confirmarme si fue en el Alcalá Palace de Madrid; tampoco importa. Con todo, lo que a mí más me impactó de aquel día, lo único que soy capaz de recordar más de cuarenta años después no fue ni la orquesta, ni el programa, ni la cantidad de músicos, ni el tamaño del teatro; ni siquiera el sonido, la música per se. Lo que para mí representó un descubrimiento increíble es que los instrumentos tenían color.

Dicho así parece una perogrullada. Es cierto que sabía cómo eran las trompetas, las cornetas y las pianolas gracias a las películas del oeste, pero yo nunca había visto un violín, un cello o un piano más que en la televisión, la del Hogar Parroquial primero y la de casa después. Y en aquellos viejos televisores en blanco y negro los instrumentos eran todos grises, de un gris feo que los uniformizaba... y yo estaba convencida de que ése era su color real. Pero en aquel teatro no; allí violines, cellos, bajos, oboes, clarinetes, fagots tenían tantos matices de marrón que era imposible encontrar dos iguales. Y encima brillaban. Y los arcos no eran de cristal como yo creía ver en la pantalla, sino hechos de madera y cuerdas muy, muy finitas. (Tardaría mucho tiempo en saber que las cuerdas muy, muy finitas no eran tales sino crines de caballo).

Habría vendido mi alma al diablo por poder tener y saber tocar un instrumento de aquellos. Por eso, muchos años más tarde y para satisfacer ese deseo incumplido, me compré un cello y comencé a dar clases de música. Excuso deciros que la dureza del solfeo cuando tienes más de 35 castañas, los dolores de espalda que me atizaban al intentar adoptar una postura correcta, el hecho de ser zurda y tener que tocar al revés y el cargar todos los sábados y durante todo el día, con un muy poco discreto, pesado e inescondible instrumento de cuerda, dieron al traste con mi experiencia... y de paso, con mi fijación. Vaya lo uno por lo otro.

[El cello lo heredaría mi sobrino Pablo tiempo después e hizo de él mucha más carrera que yo. Todavía hoy, cuando le da la gana y las hormonas y el rap le dejan algo de tiempo libre, es capaz de sacarle un sonido muy hermoso]





Con mi edad actual casi me sonroja la ingenuidad de aquella primera experiencia. No soy una experta pero voy con bastante asiduidad a conciertos de diversa índole en Madrid y tengo varios abonos. Tampoco es que viaje mucho pero allí donde voy, igual que me preocupo de informarme acerca de monumentos, museos y lugares de interés, procuro conocer qué salas de concierto existen y pago la entrada con gusto para disfrutar de la música, pero también para saber si son hermosas o no, si la acústica es buena o deficiente y si lo que se toca por ahí fuera es mejor o peor que lo de casa. A lo largo de bastantes años he recorrido unas cuantas, algunas muy conocidas y famosas...

... Y sin embargo nunca he vuelto a experimentar en ninguna sala de conciertos, por muy renombrada, bella y perfecta que sea, aquella fantástica sensación de asombro ante el tesoro recién descubierto, cuando, por un momento y para siempre en la memoria, un violín ámbar oscuro se convirtió en el centro del mundo.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Para los que tenéis niños... y para los que no, también.

Navegando por la red me he encontrado con esta delicia. Supongo que si nosotros hubiésemos tenido acceso a cosas así, seguramente nos habríamos acercado a la ópera con menos miedo y disfrutándola más.

Es un extracto de "L'Opéra imaginaire". La música pertenece al Coro "Noi siamo zingarelle..." , de La Traviata de Verdi. Interpretado por el Coro dell'Accademia di Santa Cecilia de Roma. Realizado y animado por Gionne Leroy.

Producida en 1993 para la ORTF (radio y televisión públicas de Francia), coordinada por Pascal Roulin y publicada en 2001 en DVD, "L'opéra imaginaire (l'Opéra comme vous ne l'avez jamais vu)" contiene doce extractos de algunas de las óperas más famosas llevadas a la animación por artistas europeos con distintas técnicas, desde la plastilina a las imágenes de síntesis 3D. Aunque deudora evidente de Fantasía de Disney, lo que la hace diferente y atractiva es que toda la obra gira exclusivamente en torno a temas operísticos. Hoy por hoy es inencontrable, pero podéis ver varios extractos en YouTube y DailyMotions.

¡Que la disfrutéis!



viernes, 2 de noviembre de 2007

A mí me gusta, me gusta mucho



Fueron años de broncas, concentraciones, voces destempladas. Se iba a destruir uno de los entornos más antiguos y en uno de los barrios más señoriales de Madrid, para meter un cubo moderno de ladrillo, ¡qué horror! Mucha gente de bien se mostraba indignada porque iban a "cargarse" un emblema madrileño y, de paso, toda la articulación urbanística de la zona. La joya en cuestión era un claustro medio en ruinas, en un estado lamentable y cochambroso, que los frailes usaban para meriendas en bodas y comuniones, pero eso no importaba: era el claustro y el barrio de los Jerónimos y no se podía consentir. Pusieron a caldo al arquitecto, al director del museo, a la ministra de Cultura. Se manifestaban a diario, pletóricos de santa indignación para evitar que se cometiese tamaña iniquidad. Menos mal que de poco les valió. Hoy, trece años después, pocas voces se alzan en contra de la ampliación más importante que ha experimentado el edificio del Museo del Prado en sus dos siglos largos de historia, y de la que probablemente sea la transformación urbanística más espectacular de una zona emblemática del Madrid histórico, a lo largo del XX y lo poco que va de XXI.

Y a mí me gusta, siempre me gustó. Desde que vi y leí el informe, una vez aprobado el segundo proyecto definitivo. Reconozco que siempre he sido muy de Moneo: la estación de Atocha, Bankinter, el cierre del Banco de España por su fachada oeste ( la que da a Marqués de Cubas) y esa maravilla en ladrillo que es el Museo Nacional de Arte Romano en Mérida (Bolche me trajo las primeras diapositivas antes de poder ir a verlo).

Y creo que me gusta con razón. No era fácil conjugar dos lenguajes arquitectónicos entre los que median dos siglos y Villanueva era y es mucho Villanueva. Además se jugaba no sólo con un espacio interno, sino que el arquitecto debía ceñirse necesariamente a otro, esta vez urbanístico, situado entre el edificio de los Jerónimos y la Real Academia de la Lengua, por un lado y el edificio del museo, por otra. Lo solucionó bien porque Rafael Moneo tuvo la suficiente humildad para saber que estaba proyectando y levantando la ampliación de un edificio, no un edificio nuevo y que además esa construcción era y es una de las joyas del neoclasicismo español, por lo que debía respetar las reglas del maestro que lo creó.

Y Moneo respetó el ladrillo, el espacio y la luz de Villanueva. Todos los elementos de su obra traducen a un lenguaje y una técnica modernos el vocabulario del arquitecto neoclásico. La misma morfología en una sintáxis diferente. El ladrillo del nuevo edificio es exactamente del mismo color que el del viejo Prado. El espacio se despliega en medio de una limpieza absoluta, como en aquél. La luz, esa luz que atraviesa toda la galería alta del antiguo Gabinete de Historia Natural es la misma que perfora el cubo desde el claustro hasta las salas bajas de exposición, articulada por la linterna.

Se ha repetido hasta la saciedad que Moneo ha cuidado los materiales y los detalles al máximo y es cierto. El rojo de los estucos de la Sala de las Musas es el mismo tono de los rojos pompeyanos y de los cuadros de Goya; las puertas, marcos, techos y forros de columnas en bronce tienen exactamente la aleación requerida; la piedra de granito es igual a la que ordena el ladrillo del edificio del XVIII. El techo del vestíbulo nuevo tiene un dibujo que se corresponde exactamente con el que forman los setos de boj, a los que sustenta. Son impecables los remates en esquinas y escaleras. Todo es un juego de texturas y materiales.

Pero también ha creado fantásticos puntos de fuga hacia el sur, dándole al Jardín Botánico toda la relevancia que se merece, tanto en el vestíbulo interior como en la resolución del bosque de boj, en el exterior del edificio. Ha devuelto al ábside de Villanueva todo el esplendor que la contaminación y los autocares permanentemente aparcados le escamoteaban. Ha creado nuevos espacios donde pasear, leer, oler. Y ha hecho de un claustro sucio y desvencijado la pieza escultórica más impresionante que un museo pueda tener. Trasladado piedra a piedra, restaurado, limpiado, colocado sobre un plinto de cemento del color exacto de la fachada sur de los Jerónimos, el claustro se nos aparece en relieve, impresionante, poderoso, magnífico. Un espacio recuperado y renovado para sentarse a descansar, leer o ver cómo trabajan los restauradores.

Me gusta el Prado. Lo siento como mío y como parte de una soberbia herencia común. A muchos les resultará exagerado, pero es mi segunda casa. No hay sitio después de la mía propia por el que deambule más a gusto. Siento también un profundo respeto por el continente, por el contenido y por la institución. Pero, sobre todo, disfruto en él y de él. Desde la primera vez , de la mano de mi padre, cuando tenía siete u ocho años hasta anteayer, de la de mi marido, en que mi vista disfrutaba con los nuevos espacios y la colección recuperada y reencontrada, he vivido muchas cosas en él como para que me resulte ajeno. De la mano también (esta vez en un sentido no tan estricto) de antiguos y admirados profesores (A. Pérez Sánchez, Isidro Bango Torviso, Fernando Marías Franco) empecé a conocer parte de sus riquezas, las he fotografiado con un detallismo casi obsesivo, las he aprehendido, mostrado, enseñado a los míos. Creo que hasta una vez incluso ligué. Por eso me alegra poder pasear y disfrutar este nuevo y luminoso Prado, con la cara recién lavada y vestido de domingo.

En este ya muy largo mes de horas muy bajas, con inexplicadas ausencias de algunos amigos, el regalo del nuevo museo, con sus estucos, bronces y espacios libres en fuga, aligera el ánimo y me reconcilia en parte con el exterior.

Una gran obra se merece una gran música. Como muy digna acompañante, os dejo con la Danza de Los Marineros, suite nº 2 de la Música Acuática de G.F. Händel. Compuesta más de setenta años antes de que Carlos III le encargara a Villanueva la construcción del Gabinete de Historia Natural (luego pinacoteca nacional), el Jardín Botánico y el Observatorio Astronómico, está ya sin embargo imbuída de ese espíritu racional, iluminista de la Ilustración, en el que el hombre era la medida de todas las cosas y se creía firmemente en su capacidad de alcanzar sabiduría, conocimiento y bondad, gracias exclusivamente a su inteligencia y esfuerzo.


miércoles, 31 de octubre de 2007

Sentencia

En primer lugar, mi más profundo respeto por el dolor y el sufrimiento de todas las víctimas y de sus familias, sus amigos y sus seres queridos. Hoy era, es un día muy difícil para ellos, independientemente del fallo judicial.

Mi sentimiento al escuchar la larga lectura de la sentencia ha sido contradictorio. No negaré que me han decepcionado y entristecido ciertas absoluciones, en especial la de "el egipcio", aunque me consuela pensar que ha funcionado la primera máxima de garantía judicial que es "in dubbio pro reo", la presunción de inocencia. Quiero pensar que el Tribunal tenía la firme convicción de las autorías intelectuales y morales de algunos encausados, pero que no se ha podido probar indudablemente.

Me anima pensar que SÍ ha quedado claro y probado quiénes fueron los autores materiales de los hechos; que si en Leganés no se hubieran suicidado unos cuantos terroristas, hoy, sentados en el banquillo, habrían recibido sentencias ejemplares, de unos cuantos miles de años cada uno. Supongo que las cabezas bienpensantes que todos conocemos encontrarán resquicios en la sentencia para seguir machaconamente insistiendo en sus teorías de conspiración. Yo creo que hoy ha quedado probado quiénes intoxicaron, manipularon y mintieron, por encima del dolor de las víctimas, pero que no se nos olvide que, sobre todo, hoy se ha condenado a los terroristas, a los que fabricaron y colocaron las bombas y a aquellos que proporcionaron y transportaron la dinamita con la que mataron a 192 personas e hirieron a tantas otras. Hoy se ha juzgado a los asesinos. El aparato judicial creo que ha respondido con trabajo, lealtad y honradez.

Espero de corazón, que las víctimas físicas, psicológicas y morales del mayor horror que nos ha tocado, que les ha tocado, vivir (que yo recuerde), puedan por fin hoy descansar un poco de la tensión, del dolor, de la tristeza. Espero también que la sentencia, de mano de la justicia, les devuelva la paz de espíritu que el asesinato y la ignominia les arrebataron hace casi cuatro años.

Por ellos vuelve a sonar hoy el Adagietto de la 5ª sinfonía de Mahler, como bálsamo para mitigar el dolor que les produjo el atentado en sí mismo, pero también el que les dejó la incomprensión, la falsedad y la desvergüenza de algunos de sus "conciudadanos".

Por ellos.

sábado, 27 de octubre de 2007

Chanson pour l'Auvergnat

Hay noticias que no por repetidas y sabidas de memoria dejan de poner los pelos de punta. Y casi siempre miramos para otro lado porque, como en la canción de Brassens, solemos ser los paletos, la gente de bien.





Elle est à toi cette chanson
Toi l'Auvergnat qui sans façon
M'as donné quatre bouts de bois
Quand dans ma vie il faisait froid
Toi qui m'as donné du feu quand
Les croquantes et les croquants
Tous les gens bien intentionnés
M'avaient fermé la porte au nez
Ce n'était rien qu'un feu de bois
Mais il m'avait chauffé le corps
Et dans mon âme il brûle encore
A la manièr' d'un feu de joie

Toi l'Auvergnat quand tu mourras
Quand le croqu'mort t'emportera
Qu'il te conduise à travers ciel
Au père éternel

Elle est à toi cette chanson
Toi l'hôtesse qui sans façon
M'as donné quatre bouts de pain
Quand dans ma vie il faisait faim
Toi qui m'ouvris ta huche quand
Les croquantes et les croquants
Tous les gens bien intentionnés
S'amusaient à me voir jeûner
Ce n'était rien qu'un peu de pain
Mais il m'avait chauffé le corps
Et dans mon âme il brûle encore
A la manièr' d'un grand festin

Toi l'hôtesse quand tu mourras
Quand le croqu'mort t'emportera
Qu'il te conduise à travers ciel
Au père éternel

Elle est à toi cette chanson
Toi l'étranger qui sans façon
D'un air malheureux m'as souri
Lorsque les gendarmes m'ont pris
Toi qui n'as pas applaudi quand
Les croquantes et les croquants
Tous les gens bien intentionnés
Riaient de me voir emmener
Ce n'était rien qu'un peu de miel
Mais il m'avait chauffé le corps
Et dans mon âme il brûle encore
A la manièr' d'un grand soleil

Toi l'étranger quand tu mourras
Quand le croqu'mort t'emportera
Qu'il te conduise à travers ciel
Au père éternel

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Esta canción es para ti,
para ti Auvernés que sin ceremonias
me diste un poco de leña
cuando tenía frío.
Para ti que me diste fuego cuando
las paletas y paletos,
toda esa gente de bien,
me había dado con la puerta en las narices.
No era más que un simple fuego de leña
pero calentó mi cuerpo
y en mi alma todavía arde
como un inmenso fuego de artificio.

Auvernés, cuando te mueras,
cuando el enterrador se te lleve,
que te conduzca a través de cielo
hasta el Padre Eterno.

Esta canción es para ti,
para ti mesonera que sin ceremonias
me diste cuatro trozos de pan
cuando tenía hambre.
Para ti que me abriste tu despensa cuando
las paletas y paletos,
toda esa gente de bien,
se divertía viéndome ayunar.
Fue tan sólo un poco de pan
pero dio calor a mi cuerpo
y en mi alma todavía arde
como si hubiera sido un gran festín.

Mesonera, cuando mueras,
cuando el enterrador se te lleve,
que te conduzca a través de cielo
hasta el Padre Eterno.

Esta canción es para ti,
para ti extranjero que sin ceremonias
me sonreíste tristemente,
cuando los gendarmes me detuvieron.
Para ti que no aplaudiste cuando
las paletas y paletos,
toda esa gente de bien,
reían al ver cómo se me llevaban.
No fue más que un poco de miel
pero calentó mi cuerpo
y en mi alma todavía brilla
como un sol inmenso.

Extranjero, cuando te mueras,
cuando el enterrador se te lleve,
que te conduzca a través de cielo
hasta el Padre Eterno.


[He hecho la traducción deprisa y sobre la marcha. Espero que los francófilos de pro me lo sepan perdonar]

miércoles, 24 de octubre de 2007

Orgullo ibérico




Pues a mí la bandera que realmente me gusta es ésta




(Francisco Tárrega - Recuerdos de la Alhambra. Guitarra: Eduardo Fernández - EMI 1987)


viernes, 19 de octubre de 2007

Et Lux Perpetua

Esta noche he leído el post de Gracchus y se me ha contagiado la tristeza. Hace más de un mes que la muerte se empeña en darme señales continuas de que está ahí; me espera, me regatea burlona, se esconde en las esquinas y aparece de repente haciéndome guiños obscenos para indicarme que no se ha ido, que está encantada de seguir con su danza macabra, y con ella se va llevando personas que quiero o que quieren los que quiero, admiro o conozco. No hablo hoy de esa muerte con mayúsculas, la de Darfur, Irak, Suazilandia o Líbano; hablo de la cotidiana, la que roza con el ala y marca a fuego a los que toca, golpeándolos con un dolor sordo e insoportable. Y me apetece llorar y quiero llorar por el padre de Gracchus y el de Tanhäuser, muerto hace un mes; y por el hermano de Bolche, hace un año; y por mi compañero Tito, hace diez días; y por mi madre, hace cuatro años y a la que todavía echo tanto de menos... y por todos los compañeros, familiares y amigos que me han ido dejando un poquito más huérfana cada día.


Pensaba qué canción o melodía podía poner que me ayudara a expulsar la tristeza y, al mismo tiempo, sirviera para honrarlos, perpetuarlos, respetarlos. La mente ha buscado en el disco duro y ha sido muy rápida: una letra muy bella, con una de las músicas más hermosas.


Pero inmediatamente he recordado que alguien tuvo la desfachatez de interpretar esa pieza en el entierro de uno de los mayores asesinos de la Historia: Franco. Por eso hoy, como mínima compensación, quiero que el Requiem de Mozart suene también por todos los que todavía están enterrados en las cunetas, en las fosas comunes en medio del campo, al borde de los caminos, despojados de su nombre y de su honor, para que puedan ser sacados pronto de donde están y sus familias y la Historia puedan reconocerlos, honrarlos, rehabilitarlos, recordarlos, recuperarlos. Para que de una vez por todas les sea concedido el descanso eterno y brille sobre ellos la luz perpetua... y, de paso, sobre nosotros.