Un regalo de Sergio Astorga

miércoles, 3 de octubre de 2007

Las dichosas Variaciones Goldberg

A lo mejor alguien al leer el título de esta bitácora se ha preguntado...¿y qué demonio son las Variaciones Goldberg? Bien, pues allá va.

Lo cierto es que pocas obras de Bach han estado rodeadas de un halo mayor de misterio y leyenda romántica. Fue uno de sus primeros biógrafos, Forkel el que más directamente contribuyó a alimentar el mito. Siempre según su relato, el conde Hermann Karl von Keyserling, embajador de Rusia en Dresde, le habría encargado al compositor una serie de piezas suaves para ser tocadas por el clavecinista de su corte y alumno de Bach, Johann Gottlieb Goldberg, experto instrumentista. Dichas piezas llevarían el nombre del intérprete y deberían servir para hacerle más llevaderas al diplomático sus largas noches de insomnio. Una especie de "Tócalo otra vez, Johann", para que nos entendamos.

La historia, con tener su gracia, es casi con toda seguridad totalmente falsa por varias razones. Bach acababa de abandonar su puesto en el Collegium Musicum de Leipzig para convertirse en el compositor oficial del Elector de Sajonia en Dresde. Si quería ganarse el favor del embajador, lo lógico es que al encargo le hubiese puesto el nombre del conde y no el del clavecinista, empleado suyo. Además, el citado Goldberg sólo tenía 14 años y, aunque ciertamente era alumno de Bach, no parece probable que fuera tan experto como cuenta la leyenda.

Mucho más probable es que sencilla y llanamente fuera la cuarta y última parte de su Clavierübung o cuaderno de ejercicios para clave. La obra fue publicada como tal entre 1741 y 1742 con el título Aria con diversas variaciones para clavecín, a dos claves, pero es muy posible que el aria que da origen a las variaciones fuera compuesto mucho antes, ya que aparece en el Segundo libro para Anna Magdalena Bach. Hace 32 años, en 1975, apareció un manuscrito original del compositor con 14 cánones y dos canciones que completaban la pieza.

No voy a hablaros de cánones, contrapuntos o fugas porque yo también me pierdo. Me gustaría simplemente que escuchárais el tema que origina las 30 variaciones pero, digamos que desde diferentes puntos de vista.

El primer corte musical es el Aria en estado puro. Suena así:

Bach (1685-1750). Variaciones Goldberg. Aria. Glenn Gould. Sony, 1955.


Pero las Variaciones Goldberg es una de las piezas fundamentales en la obra de Bach y como puro esqueleto musical que es, se han hecho de ellas las más curiosas y variopintas versiones (amén de las clásicas a piano o clave). El corte musical que sigue es una transcripción para trío de cuerda realizada por Dmitri Sitkovetsky:

Bach (1685-1750). Variaciones Goldberg. Aria. Dmitry Sitkovetsky, violín. Gérard Caussé, viola, Misha Maisky, cello. Orfeo, 1984


Esta tercera versión es más curiosa aún. Transcrita para trompetas, trompa, tuba y trombón de varas realizada por Arthur Frackenpohl:

Bach (1685-1750). Variaciones Goldberg. Aria. Canadian Brass: Ronald Romm, , trompeta. Jens Lindemann, trompeta y cornete, Christopher Cooper, trompa; Eugene Watts, trombón de varas; Charles Daellenbach, tuba. Victor-RCA, 1999


Por último, la que para mí es la más sorprendente. No soy partidaria casi nunca de las versiones modernas de obras clásicas. Siempre he creído que intentar acercar una obra musical a un público mayoritario, no tiene por qué implicar el "hacer fácil la música" porque además es insultar al oyente. El mismo esfuerzo que se hace para dar a conocer una versión facilona de una composición, se puede hacer para darla a conocer tal cual. Si la obra es buena ganará la batalla por sí sola. Hoy voy a hacer una excepción. Aunque mucha gente lo haya puesto a caldo, Jacques Loussier lleva muchos años y con mucha seriedad, haciendo transcripciones de la obra de Bach a jazz. Unas veces con mejores resultados que otras, pero lo que sí es cierto es que muchos jóvenes se han acercado a la música del de Leipzig gracias a sus versiones jazzísticas:

En todo caso, la música de Bach es pura estructura musical, tan bien construida y tan perfecta que aguanta perfectamente cualquier "variación sobre el tema".

Bach (1685-1750). Variaciones Goldberg. Aria. Jacques Loussier Trio: Jacques Loussier, piano; Benoit Dunover de Segonzac, bajo; André Arpino, batería. Telarc, 2000


Espero que el post no se haya hecho excesivamente largo o farrogoso. Si es así, cuento con vuestros sinceros comentarios para ir enmendándome. No pretendo dar lecciones (bien sé yo que mi asignatura pendiente siempre será no saber música), sino expresar impresiones (valga lo absurdo de la frase) y para mí las Variaciones Goldberg siempre serán muy, muy especiales.

9 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Conocía las Variaciones, sin embargo no había nunca escuchado tantas versiones dispares, una detrás de otra.
Me gusta más la primera, pero la última, tipo jazz, tiene fuerza y también me gusta.

Salud y República

Charles de Batz dijo...

Una verdadera delicia, Freia, sobre todo si uno es profano en la materia, y aunque gusta de la música -sobre todo la Barroca-, sabe más bien poco de todo ello. Ilustración y deleite en igual medida...

Por cierto que conociendo sólo alguna de las versiones, me apunto, al igual que rgalmazán, a la primera.

Salud

Freia dijo...

Yo también prefiero la primera versión. Gould era mucho Gould y su Bach, despojado de cualquier tipo de filigrama y artificio romántico, pone los pelillos de punta. Pero la versión de jazz es marchosilla y creo que bastante digna: la mano izquierda, el bajo continuo, ha sido sustituido por el contrabajo. Además ritmos sincopados y contrapunto no están tan lejos uno de otro. Suena bien.
Charles no creas que yo soy una experta; lo que ocurre es que tengo cierta querencia por las Variaciones Goldberg y sólo por haberlas oído tantas veces algo se queda (mi marido todavía se pregunta por qué en casa hay 43 versiones de la misma obra). En el mercado existen muchísimas más: hoy por hoy no hay pianista que se precie que no las grabe. Así pasa lo que pasa con algunas versiones. Para mi gusto, también excelentes las de Barenboim, Perahia, Tureck, Pinnock y en especial la de Leonhart al clave. Muy, muy recomendable también la de un conocidísimo intérprete de jazz Keith Jarret, que además las toca al clave

Maripuchi dijo...

Pues a mí también me encantan las variaciones sobre la misma melodía, quizá es la razón por la que me pirro por las bandas sonoras...

Freia dijo...

Maripuchi, a mí también me gustan muchos las bandas sonoras. Mira, es una buena idea para algún post o algún retalillo musical. Lo rumiaré.
Un abrazo

J. G Centeno dijo...

Sin animus jodiendi, estimada Freia ha sido su ilustre persona la que ha reconocido su afición por tener muchas versiones (reconoce hasta 43)del mismo tema, no es de extrañar, por tanto, su fervor por el compositor de Leizpig (ciudad, por cierto, de la, por mi añorada, gloriosa RDA, o DDR). No voy a hacer el chiste fácil de suponer que el tal Goldberg, harto de escuchar siempre lo mismo, se decidió a hacer unas variaciones.
Ahora en serio, hasta ahora, y que yo recuerde, sólo había escuchado la primera versión, y puede que sea por la debilidad que tengo por Gould, o por la costumbre de mi orejo, sigue siendo la que más me gusta, y probablemente la que más le gustara a D. Johann Sebastian. La versión jazzistica es curiosa, y para los que nos gusta el jazz, sin entender demasiado, muy escuchable aunque a los puristas, talibanes de uno u otro signo, les parecerá un sacrilegio. Yo tampoco soy muy amigo de experimentos aggiornadores sin ton ni son, y sigue sin gustarme el Himno a la alegría de Miguel Ríos, por más que este ciudadano me cae estupendamente, y su música está entre mis preferidas. Ni que decir tiene lo que opino de Luis Cobos o del fallecido Waldo de los Ríos.

Mega dijo...

Yo descubrí la interpretación de las Variaciones Goldberg de Glenn Gould el año pasado y lo cierto es que no me canso de escucharlas. ¡Son de una delicadeza que pasma!

¿Sabías que "Goldberg" en alemán significa monte de oro? Pues eso, son oro puro. ;-)

Gracchus Babeuf dijo...

Gould.

En grabaciones de las 'Variaciones' se le oye resoplar y tararear, enredado en la pasión de la interpretación.

Freia dijo...

Mega, Cracchus. Siento no haber podido agradeceros antes vuestro comentario, me ha sido imposible. Sí que es verdad que tararea y canturrea durante la grabación: a mí eso me gusta, me divierte y me lo hace más original y apasionado. No sé si conoceréis la grabación que Sony realizó de las Variaciones que Gould grabó en 1981. Quizá no son tan espléndidas como las de 1955, pero verlo tocar es una experiencia fantástica. Por Youtube circulan fragmentos de no mucha calidad de aquella grabación, pero resulta muy curioso verlo y oírlo cantar y, sobre todo, poder contemplar esa especie de silla (por llamarlo de alguna manera) sobre la que se sienta, con los pies descalzos sobre un cojín, alternando con el pedal. Una auténtica delicia