Un regalo de Sergio Astorga

lunes, 8 de diciembre de 2008

Rembrandt en otoño (Falsa sinestesia)

[Para mi querida Anarkasis, porque siempre me enseña a ver el arte de otra manera, menos convencional y más viva].

Como cada puente de diciembre, Madrid se ha convertido en un ir y venir continuo de turistas y "nativos", ávidos y deseosos de ver todas las exposiciones habidas y por haber.

Ayer domingo, la milla cultural se convirtió en una larguísima cola que unía el palacete BBVA y la Fundación Mapfre, con el Thyssen y el Prado, para terminar en el Caixa-Forum. Inacabables culebras por Recoletos y el Paseo del Prado, rematadas por paraguas de todo tipo, color y condición guardaban en su interior pacientes ciudadanos que habían esperado hasta ultimísima hora para ver algún Caravaggio que se despedía o impacientes visitantes que se desesperaban porque los tres días en la capital no les iban a dar de sí tanto como esperaban.

Y ayer también, me acerqué de nuevo al Museo del Prado para ver por quinta vez una exposición que me enganchó desde el primer momento en que tuve ocasión de contemplarla, en compañía de Rafa Almazán y Lola, su mujer, a mediados de octubre.

Y a pesar de la cantidad de gente que en este domingo de diciembre pululaba por las salas, no fue difícil abstraerse del ruido y, buscando sin ningún tipo de prisa el ángulo apropiado, disfrutar nuevamente de la muestra.

Y, como siempre, mi querida Anarkasis tiene razón. No busquen en los cuadros grandes de la exposición. El verdadero goce está en los pequeñitos, allí donde la pincelada es finísima y sutil, a la holandesa, bajo un barniz perfectamente aplicado, o en aquellos otros, donde las pinceladas se vuelven gruesas, ahogando al dibujo de tal forma que literalmente desaparece. Busquen deleitarse en los tonos dorados, marrones, granates. En las asombrosas veladuras de las telas transparentes, en la suavidad al usar el pincel en los tercipelos o los damascos. En la delicadez y preciosismo del tratamiento de las lanas de un perro o la cabeza que moldea perfectamente la desolación y la tristeza. Déjense llevar por la belleza del Jeremías o del San Pedro arrepentido, disfruten con el Descanso en la Huída a Egipto, párense y observen despacito la Susana y los Viejos. Y de nuevo, los tonos granates, dorados, marrones, verdes oscuros dominarán.

Después de ver en tantas ocasiones estos cuadros de Rembrandt es la primera vez que me han olido a otoño. A puré de castañas o marrón glacé, a membrillos a punto de pudrirse, a granadas en plena sazón, a nueces recién peladas.

Porque se lo crean o no, ayer la exposición de Rembrandt me olía a otoño. A ese otoño que este año se ha negado a dejarse caer por Madrid. A pesar de la lluvia, a menudo fuerte, a pesar del frío y la grisura de octubre y noviembre, ayer Rembrandt olía y sabía y sonaba a otoño.

La sinestesia es falsa porque una de las condiciones imprescindibles de las otras, las de verdad, es que las fotografías sean de la autora del blog y esta vez no son mías, sino que están extraídas del catálogo de la exposición. Pero los olores y los sonidos son tan reales y ciertos como en el caso de sus compañeras, las sinestesias "oficiales" publicadas hasta ahora.

He traído esta vez, para acompañar las imágenes, tres piezas musicales que poco o nada tienen en común. La primera y la tercera pertenecen a dos alemanes y se podría decir que casi estrictos contemporáneos del holandés. Pero las similitudes no van más allá de estos datos. La pieza más larga, posiblemente sea la que mejor se acople a la idea de lo que intento explicar; quizá porque es justamente un fragmento del Otoño del austríaco Haydn, posterior a Rembrandt en el tiempo pero no en el concepto de creación, gestación y parto de la obra. Schütz, porque la obra del de Leiden es tan rompedora y heterodoxa como lo fue la del primer alemán que desterró el latín en sus obras cantadas en beneficio de su lengua materna. Haydn, porque el holandés también es clásico y ligero y sutil como el vienés de adopción y Schmelzer y su Cantata del cuco, porque su pintura también participa de la renovación tenebrista italiana pero sin perder, ni siquiera al final de su vida, ese sentido irónico, burlón y transgresor de su último autorretrato, mientras el dibujo se deshacía y la pintura se agrupaba en brochazos gruesos, que arrastran el color creando imposibles claroscuros.


H.Schütz - Las Siete Palabras de Cristo en la Cruz - La Cuarta Palabra. Ensemble Clément Janequin et les Saqueboutiers de Toulouse. Harmonia Mundi, 1987


J. Haydn - Las Estaciones - El Otoño - So Lohnet die Natur den Fleiss (transcripción inglesa) Royal Philharmonic Orchestra & Beeacham Choral Society. Dir. Sir Thomas Beecham. Emi, 1959.


J.H. Schmelzer - Sonata Cucú para violín y bajo continuo. Rheinisches Bach-Collegium. CPO, 1990






Aquí podréis ver las imágenes a mayor tamaño.

[Gracias a Adanero por editar, ante mi manifiesta torpeza, la obra de Schütz hasta dejarla reducida a la Cuarta Palabra, doblegándose además a seguir mis estrictas instrucciones]

15 comentarios:

Mita dijo...

Querida Freia (me encanta este nombre resuena a aire libre):
Hoy es el día de mi santo -aquí no es fiesta, somos muy calvinistas- y tu post es mi gran primer regalo de la mañana, por acercar Madrid hasta mi lejana casa, por llenar mis ojos de imágenes cálidas de colores cercanos a la tierra, por devolver a Schütz a mis oídos. Un regalo. Sí, hace tiempo pasé algunas de las grabaciones de Schütz a mi ordenador: Richtet mich Gott, me parece una maravilla,und Jesus bleibt meine Freude.
Volveré varias veces a disfrutar de todo esto y dejaré sonar estas piezas para que inunden mi casa durante la mañana.
Muchos besos

RGAlmazán dijo...

Supongo querida condesita que habra dejado el encargo a alguno de sus siervos para que publique esta entrada. No es ni aconsejable ni decente que la aristocracia se levante cuando lo hacemos lo plebeyos, ¡Hasta eso nos van a quitar!

Pues mire no he podido oir la música, deben ser cosas del fireball, luego lo intentaré, pero sí he visto los cuadros y me he acordado de la visita conjunta que hicimos, vasallos y señora por el palacio de Prado al compás de Rembrandt y desde luego sí que me huele a Otoño, Rembrandt siempre me ha olido a otoño. Ya le comentaré cuando oiga la música.

Beso su serena mano

Salud y República

Freia dijo...

Mita

Me alegra mucho que, sin proponérmelo, mi entrada te haya acercado Madrid hasta el friísimo Frankfurt y haya sido tu primer regalo de santo.¿Sabes?, yo como buena atea también lo celebro, jajaja.
¿Por qué no me mandas un correo a la dirección que figura en mi bitácora

blogfreia@gmail.com

y charlamos acerca de Schütz? Me encantaría.
Un abrazo y gracias por tus palabras.

Rafa

Mi querido Rafael. He vuelto a cambiar las claves de las piezas musicales pero que si quieres arroz. Si trabajo con Firefox me deja escucharlas en Vista Previa, pero al publicar yo tampoco consigo escuchar la música. Hace algún tiempo una buena samaritana me pasó instrucciones para dejar de tener problemas de audio y vídeo en el firefox y durante un tiempo ha funcionado pero, de nuevo, me da problemas. Supongo que al final tendré que armarme de valor, desinstalar el Adoble Flash Player y sustituírlo por uno más antiguo. Miedo me da, con lo torpe que soy, meterle mano.
No es que la aristocracia se haya levantando hoy pronto, es que más bien todavía no se había acostado. A ver si pasa la racha porque lo de dormir cuatro horas está bién, como dice Fritus, para gobernar imperios, pero no para condesa desocupada. Si trabajara más, seguramente dormiría mejor, jajaja.
Yo también me acuerdo a menudo de esa visita. Deberíamos volver a vernos.
Un abrazo mi querido Rafael. Quedo a sus pies.

Naveganterojo dijo...

Por fin nuestra condesita se ha dignado volver a publicar, y de nuevo me coje con los cables cambiados.
Cada nueva entrada, con su musica, sus fotos,(esta vez cuadros), me obliga a poner los dos sentidos que me quedan para intentar sentir placer al escuchar y ver, pero....ni por esas,ja,ja.
Mi mente gira por mundos distintos, aunque eso no es motivo para que no siga visitandola cada semana que usted se quiera dignar publicar.
Un fuerte abrazo.

Charles de Batz dijo...

Sí que sí. Que la pincelada del Rembrant huele a otoño, a esa brisa que arrastra suavemente las hojas. Es del color del bronce, de la hoja seca o de la luz de una vela en una estancia de madera. Es lo que tiene este señor para mí. Eso y que se respira mucha reflexión en sus obras.

Espero que a nuestra común amiga Anarkasis le de por actualizar su cuaderno que hace ya más de Un mes que no lo hace.

Salud

Mega dijo...

Meine liebe Gräfin von Freia,
como a Mina, a mí también me parece estupenda esta exposición de Rembrandt que nos traes tan a propósito. ¡Y qué bien suena este trío que has orquestado!
Haydn está sublime, Schütz (Mein Gott!), fabuloso -una vez más- y Schmelzer, finísimo. Al Schütz que me descubriste para goce de mis oídos, añado encantada este Schmeizer. ;-)

Una sonrisa grande como la que aparece en el autorretrato de Rembrandt (y un abrazo)

Freia dijo...

Navegante

Mi querido Navegante. Sé de sobra el esfuerzo que representa para ti ver y oir cosas que no te dicen mucho, por eso agradezco mucho más tus visitas. En cuanto a lo de volver a publicar, pues espero que me dure la racha porque ni esta condesa ni su cacumen andan muy boyantes últimamente... Será la edad que no perdona.
Un abrazo y de nuevo gracias.

Charles

Mi querido Charles. En primer lugar, espero que sus proyectos, ya casi ultimados, estén a punto de convertirse en espléndidas realidades.
Hasta el domingo pasado, nunca había sido tan consciente del olor a frutos con cáscara leñosa y a hongos y, sí tienes razón, también a una vela en una habitación de madera. Y la música de Haydn que me acompañó durante toda la exposición.
La pobre Anarkasis debe de estar pegándose con Kronos o con Cronos... porque no creo que últimamente se deje querer por èl.
Un abrazo también para todos por allí.

Mega

Meine liebe Zaubererin... Menos mal que la germana menor me entiende a las mil maravillas.
El Slide ha sido hecho con "todos" los Rembrandt de la exposición y entrecomillo todos porque no es oro todo lo que reluce o no es oro del todo... El orden que llevan es el mismo que el del catálogo.
Lo cierto es que, desde mi punto de vista, esta exposición es un lujo en una ciudad que casi nunca puede "oler" los Rembrandt.
Pues si te gustan Schütz y Schmelzer, estoy segura de que Buxtehude te tiene que enamorar si es que todavía no eres adcita a su música...
Un abrazo

Adanero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Adanero dijo...

Querida Condesa (pitití pititesa), no es mi intención llevarle la contraria en lo referente al otoño. Que lo mismo también.
Bien sabrá usted, que en lo tocante a la estación des feuilles mortes, soy más bien genarista. Con lo que mi concepto de otoño es algo distinto al suyo. Algunos de los cuadros que nos muestra, tienen una maravillosa luz que por estas tierras es casi imposible ver en otoño. Además los tonos ocres los relaciono sin remedio a la sequedad del verano, a los campos dorados de trigo y a las tierras ya cultivadas que dejan al descubierto los tabones marrones.
Aunque viendo que cuenta con el apoyo del señor Almazán y de monsieur de Batz, tampoco le voy a llevar mucho la contraria. Por si acaso. Que estoy de duelos hasta ahí. Ya no tengo huecos en la agenda para apuntar los que me van saliendo.

Sobre la música no la digo nada que usted es la que sabe. Solo comentarla que Schütz y Schmelzer han sido un descubrimiento para mí. Eso si, no la voy a decir si bueno o malo. Lo dejo para peor momento. Haydn maravilloso, como siempre. No se si ya la comenté alguna vez lo enganchado que estoy a sus cuartetos. Pues eso.

Y nada más. Que gracias por las gracias. Aunque para gracias, las que gracilmente le adornan a usted.

Beso su siniestra y grácil mano.

anarkasis dijo...

viene una a relajarse con la musiquilla y le encargan tarea,
que desasosiego..
como decia mi madre cuando era pequeña
- lo que no quiere llevar el ama que lo acarre la burra
- madre ¿y la burra? ¿aonde está?
(pué ezo)

NáN dijo...

¿Cómo decirte gracias, a ti y a tus súbditos tan predispuestos, por todo lo que nos das a los que estamos más cerca de la burra a la que se refiere Anarkasis?

Charles de Batz dijo...

Todo sobre ruedas, querida amiga, me refiero a esos proyectos que mencionas.En mes y medio espero estar enhorabuenísima.

Veo que, a pesar de los lamentos y protestas varias, nuestra Anarkasis-Balaam ha tomado buena cuenta de nuestros requerimientos.!Qué alegría, que alborozo!

Y que como dice Adanero, si que es cierto que esos ocres recuerdan a la tierra seca, casi quebrada diría ya. Pero es que para mí que ese es también el color de la madera y, perdón mi insistencia, el Armagnac.

Salud

Freia dijo...

Adanero

Querido señor conde (tipitín tipitonde)... No seré yo quien le quite la razón con respecto a los tonos ocres en su tierra, aunque sigo manteniendo, al igual que Charles, que para mí están más relacionados con el otoño (maderas, tierra húmeda en el bosque, tonos de las hojas de los árboles) que con la sequía de finales del verano.
En cuanto a la música, ya sabe Vd. Barra libre: esta vez han tocado tres germano-austríacos. Pero podían haber sido italianos, que no desmerecerían. Pero para eso están las albóndigas ¿no cree?

Anarkasis

Pues sí querida. El blogroll me dice que nos has hecho caso. ¡Ya era hora! Echábamos de menos tus entradas, en serio.
Ya sabes que música puedes venir a escuchar toda la que quieras, pero no nos dejes tanto tiempo huerfanillos del mamarracho, que luego vienen los monos.
¿la burra? Yo creí que lo que se estilaba por aquí era "la mula".
Por cierto, si necesitas alguna imagen ya sabes, no tienes más que pedírmela.
Besos enormes.

Nàn

¡Ay querido Nàn!
Cómo me alegra verte por aquí. No ando muy fina últimamente con los amigos y los tengo algo más olvidados de lo que quisiera, y te aseguro que no es por voluntad propia... Por eso me alegra doblemente que te apetezca seguir viniendo por aquí a escuchar algo de música y encima dar las gracias.
Tengo cerca de mí gente a la que, a veces, no me merezco.
Mil gracias y un abrazo

Charles

Me alegra que me confirme que esos proyectos ya están a punto de caramelo.
Tiene razón. Nuestra querida Anarkasis ha hecho los deberes... ¡Escribe poco últimamente pero la espera merece la pena sólo por ver cómo le toca el culo al arte, jajaja.
En lo del Armagnac estamos complementamente de acuerdo. Yo lo adoro desde que a mi padre le regalaron una botella cuando yo tenía 15 años. Dentro había unas cuantas ciruelas. Desde entonces le aseguro que soy una adicta. Bueno a un buen Armagnac o, en otro orden, a un buen Madeira o a una garnachita tinta, de vendimia tardía (si es aragonesa, mejor).

Un abrazo a todos

fritus dijo...

Rembrandt...fijate tú , lo que son las cosas, este post entronca un poco con el anterior, pues esas mismas vacaciones en Amsterdam en las que me fumé lo que hubo y más ( mano de santo para el insomnio, aunque capaz que se me cae el código penal encima, por este consejo, bienintencionado eso sí...) también fueron las de las visitas al Rijksmuseum y la Rembrandt house museum...inolvidables, en varios días...

un abrazo, mi condesa, y disculpe por no haberla visitado con la frecuencia que se merece.
Con respecto al otoño, creo que el puñetero cambio climático se lo ha cargado...ahora que todavía no hemos alcanzado el invierno en el calendario..ya tenemos temperatura de invierno...y bueno, desde esta isla de arboles de hoja perenne ( creo) uno solo se entera de que es otoño porque no para de llover.

un beso monzónico

Freia dijo...

Mi querido Fritus

Amsterdam. ¡Cómo me gustó! Aunque yo la conocí lo suficientemente mayor como para que los porritos me sentasen bastante mal, de modo que me la ví sobria a ese respecto. Por eso me alegra tanto que Rembrandt se pasee por aquí porque lo cierto es que bien poco de él tenemos.

Jajaja. Es verdad, no recordaba yo que uno de los efectos colaterales era el sueño (los otros, al menos para mí, el hambre y la risa). Va a ser cuestión de "Volver a empezar".
No tiene Vd. por qué pedirme disculpas. Llevo yo todavía un atraso blogosférico... para que luego diga el andova "desembrutecido" que nos cansamos poco y nos sobra el tiempo...
El año pasado hizo un otoño fantástico; duró hasta enero. Me temo que este año no lo hemos tenido, por mucho que el primo del ínclito diga que el cambio climático no existe.
Un abrazo muy fuerte y un beso, pequeñillo a su niña en la muñequita derecha... Por cierto...¡doble beso, que ya es su cumple!