Un regalo de Sergio Astorga

martes, 13 de julio de 2010

Arqueología de los Mil... y setecientos



 Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora      
campos de soledad, mustio collado,          
fueron un tiempo Itálica famosa.                
Rodrigo Caro                        
        

El domingo, la sinestesia vino sola.

Mañana de calor insoportable y espera relativa a la puerta del Palacio Real mientras unas marionetas de gomaespuma encandilaban a mayores y críos regalando globos en forma de espadas. El último día de una exposición que ha pasado casi desapercibida después de más de tres meses pero cuyo carácter educativo y de divulgación la hace ya, solo por eso, importante. Y además, qué quieren que les diga. Solo por ver una vez más el Puteal de la Moncloa [ver foto] (y no me hagan chistes bobos), del Museo Arqueológico Nacional, con esos altorrelieves que te invitan a meterte dentro de ellos ya vale la pena la visita. Es de esas muestras de las que uno sale contento porque le han aprovechado mucho. Son las que yo califico para mi consumo interno como  rellenadoras de lagunas o mares de desconocimiento.  Desasnadoras, vamos. Les confieso que antes de entrar no tenía ni idea de lo que supuso la protección y el patrocinio  reales (de regio) para el desarrollo de las ciencias y las artes, la sistematización de los métodos y el inicio de la catalogación y coleccionismo en la España del Setecientos.

Intenten, republicanotes como son la mayoría de Vds., hacer un esfuerzo y abstraerse de este malhadado siglo XXI retrocediendo hasta la mentalidad existente a principios del XVIII. Muere Carlos II de Habsburgo y tras  la guerra civil, otra más llamada esta vez de Sucesión, se instaura en España la dinastía de los Borbones de la mano del francés Felipe V de Anjou. Ya, lo sé. A Vds. no les gustan en absoluto los reyes pero es lo que había en aquel momento. Todavía tardaría en llegar la primera República, no me sean tan impacientes.  Al menos aquéllos trajeron a la piel de toro aires de modernidad con respecto a lo que había representado la última cabeza austríaca coronada.

La Corte se llenará primero de franceses y más tarde, con la llegada de Isabel de Farnesio, de italianos. Y con ellos entra en nuestro país (no solo por ellos puesto que por fortuna algún hombre de saber existía en la península, pero al menos sí en buena parte)  el amor y el gusto por el conocimiento, el saber, las diferentes ciencias, el coleccionismo, las artes, el afán de descubrir. En una palabra, el Siglo de las Luces. España se engancha al carro de la modernidad, lo que viniendo de donde se venía no es poco. Y sobre todo, como buenos patrocinadores y nuevos amos, trajeron dinero a las empobrecidas arcas del Reino de España.

Y con la Ilustración surgen con rapidez e ímpetu y sucesivamente la Biblioteca Real, las Reales Academias de la Historia, de las Ciencias, de la Numismática, las Bellas Artes, etc. etc. Más tarde llegarán los primeros intentos serios en toda Europa de catalogación y coleccionismo. Y se harán aquí de la mano de hombres ilustrados como el Marqués de la Ensenada, o el de Valdeflores, Ponz,  Ceán Bermúdez... Y surgirán las primeras colecciones grecorromanas en Nápoles, propiciadas por Carlos, rey de las dos Sicilias. Y más tarde, ya en la península, las primeras expediciones para sacar a la luz, catalogar, estudiar sistemáticamente las ruinas griegas, fenicias, romanas, iberas, siguiendo la Ruta de la Plata o las antiguas vías romanas. No debemos olvidar que todas estas colecciones son el germen de la Biblioteca Nacional, el Museo del Prado, el Museo Arqueológico Nacional, el de América y otros tantos que forman el extraordinario corpus museístico español (otra cosa es el estado en el que se encuentra). Posteriormente vendrán los viajes al virreinato de Nueva España con las excavaciones sistemáticas de las ruinas de Palenque, cruciales en el estudio de la civilización maya. Y el renacimiento de lo árabe, el gusto por lo egipcio, los planos que Juan de Villanueva levantará de edificios hebreos... Por doquier surgen patrocinios, expediciones, estudios sobre geografía, botánica, numismática antigua. Y todo ello bajo el auspicio de Felipe V, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV. Algún miembro de la familia real como el Infante don Gabriel, de exquisita educación clásica, será un excelente traductor de Salustio. En todo el siglo XVIII y teniendo como foco el Palacio Real tuvo lugar un auténtico renacimiento del mundo antiguo, considerado como modelo de civilización, buen gusto y mejor gobierno.

Será Carlos III siendo todavía rey de las dos Sicilias el que haga una importantísima aportación a los estudios arqueológicos mundiales patrocinando el descubrimiento y estudio de Pompeya y Herculano, donde trabajaría Winckelmann y con la colaboración de su amigo bohemio Raphael Mengs al que el rey mandará llamar desde Italia una vez instalado en Madrid ya como monarca de España. En época de su hijo Carlos IV se dictarán en el país las primeras medidas en toda Europa de protección del patrimonio histórico, arqueológico y artístico...

Me parece estar oyéndoles refunfuñar por lo bajini mientras leen estas líneas pero reconózcanme que la política cultural que mantuvieron los primeros  Borbones en este país fue bastante acertada. Otra cosa es lo que empezaron a hacer sus descendientes en cuanto abandonaron el afrancesamiento y se "españolizaron" un muchito. Pero esa es ya otra historia y expertos en el XIX español tiene esta bitácora como visitantes, como para andar metiéndome yo en más camisas de once varas.


Pero la visita no tenía solo como fin el aprendizaje, sino el disfrute. Y había piezas que les aseguro que me lo proporcionaron. Desde algunos vaciados en yeso de esculturas clásicas famosas, mandados confeccionar por Velázquez en Italia para el Alcázar del Austria Felipe IV, pasando por monedas, tratados, manuscritos, muebles, estudios, planos, cerámicas árabes, mayas o griegas, hasta llegar a ciertas piezas para mí espléndidas. Además del ya citado Puteal de la Moncloa del siglo I d.C., les mencionaré dos espléndidos autorretratos de Raphael Mengs, de uno de los cuales es propietaria la Casa de Alba. Y además, un Goya, una espléndida cabeza de una perdida escultura romana (también creo recordar del I d.C y encontrada en Málaga), un verraco ibérico del Arqueológico, una sobrecogedora estatua de Trajano descubierta en Itálica y una crátera griega de la época de Fidias (mediados del siglo V a. C.).

En resumen, que la mañana fue espléndida. Aprendizaje, disfrute, buena compañía (los domingos siempre voy con mi hermana)... Y ahora es cuando quizá se pregunten a santo de qué viene el dichoso título y qué música casa con todo esto...

Pues lamento decepcionarles en lo que a la sinestesia se refiere porque esta vez vino dada por la casualidad que creó un regalo inesperado hecho por mi acompañante. Y el regalo era una espléndida Octava de Mahler, la sinfonia de los Mil, dirigida por uno de mis directores fetiches: Sir Simon Rattle. Somos más o menos de la misma quinta y he procurado seguirle la pista desde que era un jovenzuelo. Incluso he tenido la suerte de escucharlo en directo. Y no me falló el oído desde el primer momento. Aquel muchacho se ha convertido en uno de los mejores directores que existen en la actualidad, al frente en estos momentos de la Filarmónica de Berlín y comprometido además con colaboraciones en proyectos tan interesantes y fructíferos como el Sistema Juvenil de Orquestas de Venezuela.

No les aburriré mucho con la obra, pero permítanme que algo les diga sobre ella y discúlpenme, pero les voy a endilgar las palabras de su propio autor y encima en lengua de bárbaros:

"Ich habe eben meine VIII, vollendet -es ist das grösste, was ich bis jetzt gemacht [...] Denken Sie sich, dass das Universum zu tönen und zu klingen beginnt. Es sind nich mehr menschliche Stimmen, sondern Planeten und Sonnen, welche kresein..." 
(Carta de Mahler a su amigo Willem Mengelberg, director de orquesta)

"Acabo de terminar mi Octava -es lo más grande que he hecho hasta el momento [...] Imagine que el Universo comienza a resonar y a tintinear. Ya no son voces humanas, sino planetas y soles en rotación..." Trad.: la germana mayor (o séase, yo). Para filigranas y exactitudes consulten a la germana menor, que ella sí que sabe.

No sé si conocerán que su autor tardó apenas unas semanas en componerla en medio de un repentino y enriquecedor ataque de inspiración. Era el verano de 1906. Curiosamente había empezado a trabajar en ella, su sinfonía más optimista y alegre, en cuanto hubo estrenado la más negra y pesimista de todas, la Sexta.

Se llama de los Mil porque requiere, al menos, 120 músicos en la orquesta, ocho cantantes solistas, un doble coro y un coro de niños. Lo cierto es que durante bastante tiempo se la consideró lo peor de la obra del alemán (ya de por sí nada bien considerada en líneas generales) y tildada sin la menor duda de megalómana. No es una sinfonía al uso. Solo tiene dos movimientos. Es casi enteramente vocal. Y si algunos consideran su Canción de la Tierra un ciclo orquestal de canciones con dimensiones sinfónicas , se podría decir que la Octava es, por el contrario, una sinfonía en el que las voces son utilizadas como instrumentos, según palabras de su propio autor. Contrariamente a ese carácter sentimental de la mayor parte de las sinfonías de Mahler, esta de los Mil intenta ser objetiva y universal. El propio compositor decía de ella que "tanto por su contenido como por su estilo es completamente diferente de mis otras obras" y que había sido compuesta como "un regalo a la nación entera". Realmente  ha sido definida por algunos autores como un gran Oratorio que envuelve el texto de Goethe. Para terminar, les diré que las primeras audiciones de esta obra hicieron escribir a Thomas Mann sobre su autor: "No conozco otra persona, en lo que a mí respecta, que encarne mejor la voluntad más reflexiva y elevada de nuestro tiempo". Y, a lo que parece, lo conocía bien.

Hasta aquí, extractados muy sui generis,  algunos datos que aporta Colin Matthews sobre la Octava en el libreto que acompaña al disco, unidos a otros de mi cosecha. En contra de la más mínima norma de la seriedad expositiva, no les digo de quién es cada uno porque así me aprovecho de sapiencias ajenas y quedo de fábula. 

La coordinación hoy de música, tema y texto está tan traída por los pelos que, en realidad, no puede hablarse de sinestesia, sino de vulgar pegote, si es que no es una herejía llamar pegote a don Gustavo. Y me estoy imaginando lo que me van a decir... Otro alemanote... Pues sí, pasa algo... Otro alemanote. Pero esta vez viene acompañado de un inglés encantador y rojeras (no se me quejen pues) y de Mil que lo acompañan. De modo que yo de Vds. no me metería demasiado con el ilustre pueblo de pulpo augur y  escuadra caída en semifinales. Escuchen y verán como todas las reticencias se les pasan. Además por esta vez me he compadecido de Vds. y solo les "castigo" con las cinco últimas piezas del segundo movimiento. Magnánima que está hoy la condesa gracias al tanto hablar de Cortes e ilustres colegas aristócratas.

Tengan Vds. buenas y calurosas noches.

G. Mahler (1860-1911). Sinfonía nº 8 en Mi bemol mayor, Sinfonía de los Mil .  I Er überwächst uns schon (Coro de Muchachos) II Komm! Hebe dich zu Höhern Spären! (Mater Gloriosa y Coro) III Blicket auf zum Retterblick (Doctor Marianus y Coro) IV Alles Vergängliche (Coro místico) V  Alles Vergängliche (Coro místico). Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham. Dir.: Simon Rattle. Coro de la Sinfónica de la Ciudad de Birmingham, Coro de la Sinfónica de Londres, Coro de jóvenes de la Ciudad de Birmingham, Coro de Niños de Toronto. Juliane Banse (soprano: Mater Gloriosa), Jon Villars (tenor, Doctor Marianus). EMI, 2005

28 comentarios:

Txema dijo...

Acabo de publicar en mi blog sobre Mahler, el día 7, que hizo 150 años de su fallecimiento.

Me guata Mahler, aunque su octava noes de las que más he oído, en comparación con la I y la V.

La tengo por Baremboim y la sinfónica de Chicado, magnífica versión, por cierto.

quedo a su disposición.

Gemma dijo...

No es que la entrada esté traída por los pelos, qué va, sino que tanto Nano como tú cultiváis una especie de género memorialístico consistente en hacer acopio de lo que os venga en gana. Y está muy bien que así sea, faltaría más. ;-P

La Octava de marras me ha parecido muy épica y wagneriana, pero seguro que Vd. conoce las razones de fondo y hasta los influjos de forma que todo ello...

Muy buena traducción, por cierto.
Quedo yo también a su disposición.

SPOOK dijo...

"(…) En todo el siglo XVIII y teniendo como foco el Palacio Real tuvo lugar un auténtico renacimiento del mundo antiguo, considerado como modelo de civilización, buen gusto y mejor gobierno (…) "
Olvida la parte más importante: teniendo como sombra los siervos españoles, que aún “disfrutaban” del arado romano.
Puedo admitir “el buen gusto” pero de ningún modo que sea considerado como modelo de civilización y gobierno, ni el mundo antiguo ni el de los borbones.
Es un modelo … de injusticia, miseria, ausencia del más elemental derecho para los siervos (el 99 % de la población).
Al mundo antiguo le cabe alguna disculpa en la miseria y brutalidad de las costumbres, pero las monarquías del siglo XVII y siguientes son aberraciones sociales.
Y no se engañe, el objetivo de estos reyes no era mejorar la calidad de vida de sus súbditos, el único fin que buscaban era la mayor pompa y ostentación que causara envidia y admiración de las monarquías vecinas.
La cultura… sí, ciencias aplicadas, sí… pero únicamente al servicio de los intereses reales, entre otros mantener su real derecho a expoliar al pueblo.
En otra ocasión hablaremos de los que se beneficiaban, los curas y los cortesanos.
Lo siento, ya sé que como dice José Luis Pardo “Esto no es Música”, es historia
Perdón, un saludo

Devaneos de un moderno Peter Pan dijo...

Tiene usted razón: Carlos III fue el único que hizo algo por este "reino". De ahí, en adelante, como todo, la cosa fue de capa caída y los "Bobones" resplandecieron (¿aún hoy?) por su no-cultura... Eso sí: a troche y moche con las apariencias, que se les daba de vicio adoptar e implantar las peores costumbres de la Europa moderna (¡Anda, mira! Igual que ahora...)

Yo, con eso que usted denomina "germen" de la BN, el museo de América y las traducciones que comenzaban a traernos las manos regias de grandes clásicos greco-latinos, me conformo. ¿Qué podemos pedirles, son lo que son! Aunque no nos olvidemos del gran inventazo del siglo: La Lotería Nacional...

Muy buena entrada. Un gran siglo muy bien explicadito. Ya me lo podían haber contado así en el instituto, en lugar de centrarse en la mala leche que tenía la de Farnesio...

¿Sabe usted que en mi último examen en tierras republicanas me preguntaron, con cierta soberbia: "Est-ce qu'on peut affirmer que, PAR RAPPORT À NOUS, L' ESPAGNE n'a JAMAIS eu de Siècle des Lumières?"
Ya les hubiera gustado a ellos tener en su haber al gran Leandro Fdez. de Moratín y su "Nueva Comedia o El Café"; por no hablar de Cadalso o Jovellanos... ¡Já!

Y, discrepando un poco con la condesa (me va usted a perdonar), decirle por último, que, ya que usted misma citó a Thomas Mann y a don Gustavo en una sóla entrada, me quedo con el Adagietto (Mov.IV) de su 5ªSinfonía...

Un fuerte abrazo desde mis terruños castellanos.

Isabel Romana dijo...

¡Qué disgusto! Cuando estuve en Madrid hace más o menos un mes, creí que esa exposición ya la habían clausurado (estaba en el palacio real, ¿no?). Me quedé con las ganas de verla. En compensación fui a la Real Academia de San Fernando, a dar un repaso a los calcos y otras obras, pero claro, eso siempre está ahí... Me encanta tu desenfado al explicárnolos todo, tanto que al leerte no pareces condesa o más bien pareces una condesa renegada(o una condesa del pueblo, o demócrata o rojeras, no sé). En cualquier caso, es un placer leerla y escuchar a Mahler. Beso a usted la mano o el pie o lo que sea que se le bese a una condesa...

Freia dijo...

Buenas noches a todos:

Hasta ahora no he tenido tiempo de entrar en el blog y, cuando lo hago, veo que hay invitados nuevos y mucha tela que cortar, por lo que me apetece poder contestar con mayor tranquilidad.
Mañana me paso por aquí sin falta y "debatimos" un poco.
Y, por supuesto, bienvenido Spook.
Tengan todos Vds. buenas noches. Yo, en cambio, tengo el horario cambiado, de modo que comienza mi vigilia.

Un abrazo general y "ecuménico"

RGAlmazán dijo...

Querida condesa: no sé si será una sinestesia muy acoplada, pero sí que es un entradón. Quizá haga usted demasiadas concesiones a sus ancestros aristocráticos borbones, pero cada uno defiende lo suyo y la entiendo perfectamente. En cuanto a Mahler le diré que a pesar de no ser italiano me gusta, que le vamos a hacer, auqnue mi sinfonía preferida es la quinta, ya sabe que soy vulgar y me gusta lo más popular, seguramente Muerte en Venecia tiene la culpa también.
Beso sus manos, y cuídese que creo que el calor está haciendo estragos por los madriles.

Salud y República

Freia dijo...

Buenos días... que sí que ya estoy aquí. Empezamos.

Txema

Pues tiene Vd. toda la razón pero es que ni tiempo tengo de pasarme por sus casas (le ruego mil perdones). Hoy lo haré por la suya para leer las entradas pendientes. Como siempre me pilla el toro.
A mí también me gustan mucho la I y la V. Especialmente la Titán.
Sí señor. Una excelente versión. Daniel Barenboim se reveló como mejor director aún que pianista. Y un buen wagneriano y mahleriano, entre otros, por más señas.
La octava es realmente y como él decía una sinfonía rara. Yo he tenido ocasión de escucharla en directo un par de veces y estremece: por texto y, sobre todo, por desbordamiento y magnificencia musical. Pero también es cierto que es esperanzada y muy hermosa, sutil y delicada en ocasiones.
En cuanto pueda, le comento en su blog. Ni idea de que había sido el aniversario; gracias por el dato.

Un abrazo

Gemma

Mi querida MegaMaga. Lo que estaba y está traída por los pelos es la concordancia (vamos, que ni por lo más remoto habría yo imaginado al ver el Puteal la octava de Mahler, pero me encantó unirlas porque el día ya las había juntado por sí mismo.

Musicalmente sí que tiene tintes wagnerianos y, por supuesto, épicos, pero a mi entender particular yo creo que también tiene profundas raíces beethovenianas en cuanto al concepto. El uno puso música a Schiller, el otro a Goethe. Y las dos están imbuídas (porque lo están los poemas) de una concepción positiva del mundo y esperanzada y optimista con respecto al ser humano, sus proyectos, ideales y esperanzas.
Como ya le he dicho a Txema es rara, casi extravagante en Mahler y, desde luego, atronadora. Pero a mí me encanta.
Es un placer aparecer con Nano en un comentario suyo... Gracias por lo de memorialístico ¿lo dará la edad? ;-))

Besos, besos, besos meine liebste y saludos a ese Berlín que tanto añoro sin conocer.

o.

Freia dijo...

Spook

Bienvenido Mister Spook a esta bitácora (supongo que le habrán hecho más de una vez el chiste tonto). Vd. seguramente no me conoce mucho pero yo lo conozco de blogs amigos.
Seguramente me expresé muy mal porque tanto Rafa como Vd., como puede que Judith se hayan llevado una impresión errónea de lo que he dicho. No he pretendido defender a capa y espada a los Borbones (y menos a los actuales), ni en su política social, ni en la política política (valga la redundancia). Por eso les pedí el esfuerzo de retrotaerse al XVIII y abandonar la mentalidad del siglo XXI para adaptar la de principios del Setecientos. Así evitamos sacar las cosas de contexto.
Una cosa es que consideraran el mundo clásico como modelo de buen gobierno y otra que estemos de acuerdo con ello. Tenga en cuenta que quedaban más de 50 años para la Revolución Francesa. Los monarcas eran ilustrados, no demócratas. Es lo que había: yo no he dicho ni mucho menos que estuviera de acuerdo con ello.
Con relación al reparto de la población que Vd. menciona, le diré que no estoy de acuerdo totalmente con sus palabras. Existía la clase baja, muy baja pero no era la única (ese 99% me parece exagerado, pero seguramente estoy equivocada). La aristocracia y, especialmennte, la burguesía tenían mucho que pintar al respecto. No olvide Vd. que la revolución francesa posterior no sería una revolución de la clase ínfima, sino que fueron los burgueses los que los utiizaron como arma arrojadiza contra la monarquía en su propio beneficio.
El arado romano, por desgracia, ha seguido existiendo hasta 1950 y 1960, como consecuencia, entre otras cosas, de la falta de una revolución agraria que, en algunos casos no interesó iniciar y, en otras, no tuvieron tiempo de llevar a la práctica. Yo no he dicho, ni mucho menos, que los Borbones defendieran al pueblo. No lo hicieron entonces y, mucho menos, lo hacen ahora.
Yo me he limitado a decir que gracias a ellos, se gestó el germen de un nuevo concepto de cultura y de coleccionismo. Que solo lo iban a disfrutar los de siempre... Si, desde luego pero, a pesar de ello, hoy podemos disfrutarlo todos (no gracias a ellos) por la sencilla razón de que se hizo. No existiría el Prado sin las colecciones reales. Antes lo disfrutaban ellos; ahora es patrimonio del Estado, gracias a otros y a tres siglos de evolución histórica y política.
Y otra cosa en la que no estoy de acuerdo. El grado de civilización del mundo antiguo lo hace tan responsable como las monarquías absolutas del XVII o las ilustradas del XVIII, pero, a mi entender y a pesar del nacimiento del concepto de democracia, la sociedad clásica era profundamente clasista y aristocrática, en el sentido más etimológico del término.
Tampoco creo haber dicho en ningún momento que los Borbones gobernaran para el pueblo. Que estamos hablando del XVIII...
Estimado Spook. Vd. no tiene que pedir perdón por nada, faltaría más. En esta bitácora todo el mundo puede expresar libremente sus opiniones siempre que lo haga con respeto y sin insultos. Creo que solo he borrado hace poco un comentario en 3 años de existencia y fue por falta de lo primero y abundancia de lo segundo.
Un saludo y, de nuevo, bienvenid

Freia dijo...

Mi querida Judith.
Pues fíjese que yo no estoy completamente de acuerdo con Vd. en lo que se refiere a Carlos III. Tiene una fama excelente, creo mejoras de tipo ilustrado, amén de mejoras sanitarias o sociales (más debido a los ministros de los que se rodeó que motu proprio... Pero no mucha gente sabe que era tan meapilas que estuvo a punto de cargarse todos los Rubens, Tizianos, etc de que hoy disfrutan las colecciones de pintura y escultura de este país porque eran obscenas. Menos mal que sus ministros lo convencieron porque, si no, podíamos habernos despedido de las Danaes, las Gracias, las Venus y cualquier escena en la que se viera un poquito de carne, especialmente femenina. Que unos crían la lana y otros cardan la lana. Su antepasado Felipe II, jamás lo habría hecho (ya, suena a anuncio canino) a pesar de ser tan nefasto monarca.
Si, es lo que le decía a Spook. No lo hicieron para el pueblo, sino en su propio nombre y para beneficio de ellos mismos y de los de siempre, pero así ocurrió en todas partes. No los defiendo, ni mucho menos. Repito que es lo que había.
Sabrá mi querida amiga que adoro el Adagietto de la V de Mahler pero esa música suele (o mejor solía) sonar en esta bitácora cuando había algún muerto por terrorismo (del tipo que fuera), aunque últimamente pensé que para qué. Por eso y porque el regalo fue de la octava, no está hoy aquí. Yo espero que Vd. lo escuche (y yo) todas las veces que nos apetezca pero por motivos muy diferentes.
Y qué le voy a decir de los franceses que Vd. no sepa, Judith. Ojalá se repitieran ahora los Jovellanos y los Moratín que buena falta nos hacen.

Un abrazo, querida.

Isabel

Pues sí, Isabel. Es ésa exposición de la que te informaron mal. Y pensar que podíamos haber ido a verla juntas. Había una cabeza romana que le habría vuelto a Vd. loquita de contenta.
Jajajaja, es que ahora que no nos oye nadie tengo que confesarle que soy una condesa de chichinabo que, desde luego, no se lo cree. Pero me encanta meterme en la piel de la de Vilches. Es guapa, desenfadada y alegre. No está mal.
Muchísima suerte en esa presentación en Barcelona, aunque sé que no la necesita.

Un beso muy grande y un abrazo a todos, Isabel.

Rafael

Pues sí, don Rafael. Está Vd. mucho mejor en las Kabilas de lo que se está por aquí. Yo misma no lo aguanto: el palacete está que arde. Menos mal que, dentro de poco, comienza mi temporada estival en el norte. Ya veré a quién les dejo vigilando y amenizando el blog.
No repito lo dicho a Spook porque sé que Vd. se lee los comentarios de cabo a rabo. Yo no los he defendido que conste. Es más... "gracias" a Bolche, Txema o Vd. acabaré convirtiéndome en una republicanota como Vds... pero sé que lo hace por meterse conmigo.
La mano izquierda va de mal en peor. Cada vez duele más pero me resisto a que el matasanos corte por ningún sitio mi piel de porcelana. Espero resistir todo lo que sea posible antes de pasar por quirófano.

Un beso a toda la familia kabileña. Y me voy al Prado, que hay una exposición de tapices...

Selma dijo...

Te lire, jouir de ces merveilles-nous partageons les mêmes goûts artistiques- puis dès que je
" pourrai" agrémenter la lecture avec la musique que tu nous offres..
Où sont les mécènes d'antan? Les Bourbons actuels ne s'intéressent qu'à l'art nautique et aux "arts" liquides en géneral.
Merci pour ce Post, ma petite Comtesse, et mille sept-cents bisous.

Devaneos de un moderno Peter Pan dijo...

No sabía el significado que en su bitácora tenía la 5ª de Mahler... Lamento el comentario, pues.

Yo sólo hacía alusión a la obra de Thomas Mann "Muerte en Venecia", cuya banda sonora en la adaptación cinematográfica de Visconti es, precisamente, este Adagietto del que le hablo (por cierto, lo mejor -y puede que único bueno, bajo mi punto de vista- de la película, la cual tampoco me gustó demasiado...)
Pero, puestos a relacionar música y literatura, quizá hubiera sido más apropiado, por su regalo, comentar el vínculo entre la II parte de esta 8ª de Mahler con la escena final del "Fausto" de Goethe.

Tampoco pretendía escudar a Carlos III (repito, es lo que es, tampoco podemos pedirle peras al olmo); sólo que, por referencia, lo tenía como a uno "de los mejores" (dentro de la no siempre existente connotación de "bueno-mejor" que puede caber en la definición del término "rey") .

Un abrazo. Y me reitero: muy buen regalo todas estas obras de arte que nos regalas en tu entrada.

SPOOK dijo...

Gracias, sinceramente por su acogida.

No intento abrir un debate que sería imposible de desarrollar en un blog. Sencillamente he intentado añadir algún dato y opinión a las referencias político-sociales que me parecieron incompletas.
Tampoco me parece acertada la justificación que leo en su último comentario:
… a pesar de ello, hoy podemos disfrutarlo todos (no gracias a ellos) por la sencilla razón de que se hizo.
El libro al que hacía referencia en mi anterior comentario, “Esto no es música” de José Luis Pardo es un singular y sugestivo viaje por la cultura antigua y moderna guiado por la música pop.
Copio un parrafito:
“Cuando los productos de la cultura popular alcanzan el umbral en el cual sobrepasan el lugar que la división social les asigna y se imponen más allá de toda frontera de prejuicios, es un señuelo casi irresistible el de intentar sancionarlos desde el punto de vista crítico. Este intento se llevó a cabo, en su día (y sigue llevándose hasta hoy), de dos maneras: por una parte, se pretende otorgar a estos productos una legitimación estética, aplicándoles los cánones de la “alta cultura”, lo cual, en general, resulta bastante penoso, pues, por mucho que uno se empeñe en mostrar lo que hay de común entre las melodías de Georges Brassens y las de Bach, en subrayar que ciertas canciones de los Beatles –como notoriamente Because, de John Lennon- pueden considerarse variaciones de temas de Beethoven, en encontrar paralelismos entre el dibujo de Giotto y algunos cómics contemporáneos, la confusión entre estos dos paradigmas sólo puede conducir a la ignorancia de las profundas diferencias que los separan estructuralmente (en cuanto a los modos de formación del artista y de educación del talento, en cuanto a los métodos de producción de las obras y al mero concepto de lo que es una obra, y en cuanto a sus procedimientos de apreciación, interpretación, difusión e influencia) y, por tanto, a graves errores y malos entendidos acerca de la naturaleza respectiva de cada uno de ellos que, con la excusa de “elevar” la cultura popular, lo único que consiguen es ridiculizarla (porque los productos de la cultura popular, por mucho que se los intente “elevar”, siempre resultarán “menores” comparados con los productos de la cultura superior cuando se les aplican unos baremos y criterios forjados exclusivamente en, por y para esta última). Pág 84, editorial Galaxia Gutenberg, 2007.”

Siempre ha habido una cultura pop distinta y diferente de la cultura “elitista”, No es mi intención demonizar esta última, al contrario, sus obras son resultado de lo mejor y más sublime del espíritu humano. Pero sería una impostura pretender que su objetivo es llevar la cultura a todos (o todos a la cultura).
Esta “alta cultura” sirve de placer y disfrute a una minoría con aptitud, inteligencia y educación suficientes para comprender; conforma una frontera, que distingue y clasifica a las personas.
El ya clasico estudio de Pierre Bordieu, “La distinción” describe y fundamenta el efecto de clase que proporciona el “el sentido social del gusto”.

un cordial saludo

SPOOK dijo...

En cuanto a su benévolo juicio sobre el siglo XVIII aún en un esfuerzo de historicismo, juzgando con los valores de entonces la realidad no merece mejor calificativo que el anteriormente empleado de “aberración”. Qué mejor método de enjuiciar, que mejor esfuerzo de comprender que escuchar a los españoles de entonces¡¡
Como no hace mucho decía el presidente andaluz. “que Carlos II sea malo no hace bueno a Felipe V”.
Yo he tenido la desgracia de sufrir la enseñanza básica del franquismo con la consiguiente deformación y carencias de la más básica cultura humanística, hoy parcialmente superada por el gratificante deseo personal de adquirir el conocimiento que la ideología político-religiosa me había vedado.
La historia “oficial” de aquella enseñanza coincidía con la tésis que aquí expone del buen gobierno de aquellos reyes.
La editorial Crítica bajo la dirección de Josep Fontana viene publicando una monumental obra de historia de España, que en su volumen 5 a cargo del profesor Pedro Ruiz Torres estudia y documenta la realidad social y política de España en el siglo XVIII.
Sería absurdo intentar resumir, solo puedo copiar algún párrafo del extenso capítulo dedicado a la realidad social que se vivía en Madrid y a las causas del motín de Esquilache::
“ entre 1760 y 1764 el valor medio de los alquileres aumentó en casi un 15%. En Madrid la Casa Real, el ayuntamiento, la nobleza y el clero poseían más del 80 % de la superficie edificada. En la quinta parte del terreno restante se apiñaban más de la mitad de las viviendas y malvivía la población,
El plan de policía urbana y adecentamiento de la capuital tuvo otras vertientes tanto o más impopulares. La preocupación por el aumento de la delincuencia en una ciudad de las más inseguras de Europa y en la que los delitos contra la propiedad se habían disparado desde hacía poco… el incremento de la delincuencia, la vagancia y la prostitución alarmó a las autoridades (…) Esquilache inauguró cerca de cuatro mil faroles que funcionaban con velas y aceite, lo que encareció más el precio de ambos productos de amplio consumo popular. Los faroles, el sueldo de unos soldados cada vez en mayor número distribuidos por la capital, las diversas intervenciones urbanísticas, la construcción de nuevos edificios (la casa de correos en la Puerta del Sol, la nueva aduana en la calle Alcalá) y las ceremonias y fiestas trajeron nuevas contribuciones. Los impuestos a su vez hicieron subir los precios de los alimentos de primera necesidad, vaciaron los bolsillos de muchos vecinos y llevaron a los más humildes a la miseria.” Pag. 348
O en la página 341: “ Desde principios de los años sesenta (1760) la escasez de pan, el hambre, la miseria y la elevación súbita de la mortalidad una vez más hicieron acto de presencia”
Más de lo mismo en la página 336: “Los últimos años del reinado de Fernando VI, después de una primera etapa de fuerte impronta reformista, se habían caracterizado por la inacción. El estado físico y mental de Fernando VI, sumido desde 1758 en una profunda depresión por la muerte de la reina, preocupaba en una corte paralizada por las dispustas intenas.”
En fin, esto es solo “un botón de muestra” de la desastrosa situación del orden social y político. Desde el incicio, asesorado por Melchor Macanaz, Felipe V procuró reforzar su absolutismo en detrimento de los consejeros de la Corona y de los consejos territoriales.
NO, no fue un ejemplo de buen gobierno, ni con mentalidad del siglo XXI ni con mentalidad del XVIII.

Reitero mi agradecimiento por su amable acogida en esta casa.

Charles de Batz dijo...

Me ha dado tanto gusto leer tanto tu anotación y los interesantísimos comentarios que le siguen que apenas tengo tiempo para dejarte poco más que dos palabras. Bueno, alguna más.

Que, como todos los 14 de julio, felicidades por lo que el día de hoy significa, a pesar de que todo terminara en poco más que un símbolo.

Y nada más, que lo dicho: al visitarte prefiero leer atentamente a escribir.

Salud

Oscar dijo...

Una vez más felicidades (o zorionak) por la entrada.
Pues respecto al tema Mahler (con lo de los Borbones igual me meto donde no me llaman) diré, desde la mayor de las ignorancias, que:
1- Mahler Es increíble
2- Que la octava es de las que menos he escuchado, pero probablemente gracias a ti haga otro intento con ella
3- Como hablamos de preferencias, yo soy un poco rarito y mi preferida es la tercera, en especial el sexto movimiento (y en plan pedante, si se toca más rápido que la media, como en la versión de Kubelik y la Bavarian Orquestra). Para mí es simplemente increíble.
4- La novena también es genial (¿qué tendrán las novenas?) y hasta la décima inacabada merece la pena.
5- Curiosamente, aunque descubrí a Mahler por el adagietto "veneciano" de la quinta, no es de mis preferidos.

Es lo que tiene la música, incluso los legos podemos definir lo que nos gusta como algo indiscutible.

Saludos desde Bilbao!

Freia dijo...

Buenas noches a todos.

De nuevo vuelvo a casa y de nuevo encuentro, afortunadamente, la bitácora con más comentarios. Discúlpenme pero es que el verano tienta para andar fuera de casa a deshora compartiendo y departiendo.
Mañana prometo contestar con calma que ahora toca cena.
Ma chère Selma... c'est moi à te remercier de ta compagnie et ta tendresse. À demain, ma petite.
Por supuesto, Judith que no me molesta en absoluto que se cite el Adagietto de la quinta, a mí me gusta mucho. Mañana se lo cuento.
Spook, mañana seguimos departiendo, que no debatiendo.
Charles, Vd. sabe bastante más que yo del tema, no se me haga el sueco.
Óscar, es un placer tenerle por aquí de nuevo.

Freia dijo...

Pues sí, Selma. Los mecenas reales han desaparecido y son sustituídos por los grandes bancos. Vivimos tiempos prosaicos.

Gracias por estar ahí siempre, nómada. Un beso muy fuerte.

Judith

Tranquila, Judith que no ha sido en absoluto una metedura de pata. Simplemente, hace ya tres años, cuando me planteé qué música poner cuando había un atentado se me ocurrió que era hermosa y de reflexión a un tiempo. Por eso fue la que utilicé (utlizaba) con un lazo negro. No hay problema en absoluto en mencionarla, al contrario.
A mí sí me impacto Muerte en Venecia cuando la ví. Me parecía una transcripción casi literal del texto de Mann que acababa de leer y siempre me gustó el estilo preciosista y barroco de Visconti. Lo que unido a la fascinación del personaje de Mahler, hizo que me atrajera especialmente. Todavía la veo de vez en cuando.
Ya que tocamos el tema Mahler y, por si no la ha visto ya que es Vd. muy joven, permítame recomendarle una película en francés, que no francesa sino belga. Se llama Le Maître de Musique (el profesor de música). Hasta hace un año no se había editado en Españá y supongo que ahora la situación no habrá variado, pero en tierra de gabachos la podrá Vd. encontrar fácilmente. Estoy segura de que si no la conoce le va a encantar. Y los trozos elegidos de La Canción de la Tierra son realmente hermosos.

Un beso fuerte Judith y espero que disfrute de sus vacaciones.

Freia dijo...

Últimamente el blogger no me admite más que un número determinado de caracteres en los comentarios y tengo que hacerlos por partes.

SPOOK

Yo no he dicho en ningún momento que esté de acuerdo con el tipo de gobierno que tenían los Borbones, ni los de ahora, ni los de antes. Es más, estoy manifiestamente en contra de ambos. Eran ellos los que consideraban la cultura clásica un modelo de buen gobierno, no yo.
Por supuesto que tiene razón en parte de lo que dice, pero sigo manteniendo que no debería Vd. olvidarse de que estamos hablando del siglo XVIII y yo no justifico ni estoy a favor de nada; me limito a exponer hechos.
Eso sí, sigo manteniendo que la labor de mecenazgo que los primeros Borbones realizaron en este país, independientemente de las razones que lo motivaran, actualmente tiene sus beneficios y podemos disfrutar de ellos. Y evidentemente, la nefanda forma de gobierno del último Austria no hace bueno al primer Borbón, pero sí bastante menos casposo.

Un saludo, Spook

Charles de Batz

Mi querido Charles. ¡Qué modesto es Vd! Sabiendo del tema infinitamente más que otros, se esconde humildemente a escuchar a Mahler y a leer mis palabras. Jajajaja, ya me gustaría a mí tener sus conocimientos al respecto.
Yo, a falta últimamente de las suyas, intento compensarlas con un tal Montaigne.

Un abrazo muy fuerte de carácter triple, mi amigo.

Óscar

Estimado Óscar. Es un placer tenerlo de nuevo por aquí.
Pues ya ve. Hoy soy ya la que de su mano se va a volver a escuchar la tercera y la novena, que las tengo menos oídas. Las versión que tengo por aquí son, una de Haintink y la otra, de Karajan. Intentaré escuchar por el Spotify la de Kubelik y le digo.
A mí me encanta el Adagietto, pero le confesaré que me priva la Marcha Fúnebre de la primera. Ésa que está basada en la cancioncilla del Frère Jacques...
Esta tarde me pongo con ello.

Gracias por sus palabras. Un abrazo y de nuevo bienvenido.

Selma dijo...

BISOUS et Merci, Freia

Si no sale, Borra!! Re-bisous!

Selma dijo...

Bien!!!!! MERCI..

NáN dijo...

Condesita, para desasnarme yo y cerrar tantas lagunas necesitaría decenas de páginas tuyas cada día. Moriré feo, sentimental y asno. (y lo que de verdad me joderá será lo de morirme... o no).

Mahler, ya lo sabes, me gusta sin necesidad de explicármelo. Con respecto a lo que dices, ¡tienes más razón que una santa! Y eso que, hablando en confianza de marquesino a condesita, me joroban tanto los monárquicos como los santos.

Gemma dijo...

Para cuando tengas antojitis aguda, ya sabes lo que tienes que hacer: maleta y avión bastan. ;-PP
Un beso

Freia dijo...

Selma, lo ve como si puede Vd. querida...

Me ha encantado esa canción. Es preciosa. Acabo de ponerla en el Spotify y lleva sonando un buen rato.
Mil gracias, ma nomade.

Nano

Anda que no es Vd. exagerado ni nada, mi querido amigo. Y de feo ya le digo yo a Vd. que nada de nada y a la vista de su bitácora está (ni de pequeñín, ni de joven, ni de maduro). Estoy segura de no ser la única en opinar así.
Por un momento me asustó Vd. pensando que iba a poner lo de feo, católico y sentimental... con tanto santo y tanto rey... Jajajaja.

Un abrazo, Nano y hasta dentro de bien poquito que nos espera una horchata o un limón granizado como los que tomábamos por separado in illo tempore en Peret de la Explanada.

Gemma

Mi querida MegaMaga... pues no me lo diga Vd. dos veces que a la primera que el conde ponga caras raras y diga que no le apetece viajar me planto a darles la lata a Vds. ;-PP
No, ya en serio. A ver si para este otoño podemos escaparnos unos pocos días que hay viajes estupendísimos fuera de época. Será un placer dejarnos llevar por Berlín de vuestra mano.

Un besazo para su costilla y otro para Vd., querida.

Isabel dijo...

Ves, querida Freia, yo también me retraso en las visitas, ¡cuantas cosas me pierdo!
Menos mal que contigo ¡aprendo tanto!

Muy interesante esta entrada. Y Mahler ¡es genial!

Abrazos.

Freia dijo...

Buenos días Luisa.
El verano es tiempo de salir y disfrutar y estar con los amigos y la familia. Se está mucho mejor fuera que dentro leyendo bitácoras, jajaja.
Últimamente ando pesadita con las crónicas de exposiciones pero es una forma de darlas a conocer a los que no estáis cerca, siempre bajo mi propio prisma e interpretación. Yo también aprendo mucho de ellas y me apetece compartirlo. De hecho, a riesgo de resultar pesada, todavía quedan algunas crónicas a medio o por escribir relativas a exposiciones.
Lo de Mahler es un amor común.

Un beso muy muy fuerte Isabel para ti y todos los hilos de tu costurero sanador.

ana dijo...

Me he paseado amablemente por la historia, y dejo que la música se meta por cada uno de los recovecos de mi casa...

... en una mañana fresca y soleada. Si el calor te agotase, aquí tiene una brisa fresca en la que descansar, estimada Condesa.

Sigo con mis tareas...

Gracias.

Freia dijo...

Jajajaja. Gracias, mi querida Ana que tira del hilo.
Te prometo que lo intentaré para cuando llegue el otoño. Me gustan los aires leoneses para todo.
Descansa, pasea, lee, huele, vive.