No siempre es fácil regresar cuando uno tiene previsto y quiere. A veces las circunstancias mandan y el largo y cálido verano también. Discúlpenme Vds. por haber alargado mis vacaciones más de lo conveniente pero el sol de septiembre y yo siempre hemos sido buenos amigos y este año se ha resistido a dejar paso a su colega otoñal. No iba yo por mi parte a fallarle.
Lo cierto es que desde que Fasolt se retiró no debería dejar el salón tan abandonado, que luego pululan por aquí musiquillas de catalanes, castellano-leoneses y mafiosos de ojos azules. Pero tendré que irme acostumbrando a que, de tanto en tanto, mi sitio se vea ocupado por advenedizos... Pero, en fin, no lo haré más largo para entrar en materia cuanto antes y recuperar el tono habitual de esta bitácora.
Supongo que me creerán si les digo que pensaba regresar en plan muy, pero que muy, guerrero y por supuesto con Herr Richard al frente pero de un lado temía el rechazo de una parte no desdeñable de los lectores de este blog y, de otro, la concesión de un premio ha venido a dar al traste con el primer proyecto. Yo estoy encantada del cambio de planes, ya saben todos Vds. de mi natural narcisista, de modo que un premio siempre es bienvenido aquí. Imagino que la facción italo-reivindicativa estará más contenta todavía.
El caso es que doña Augusta II, dueña y señora de Aídarte me ha otorgado un Premio al Esfuerzo Personal 2008 y yo estoy que no quepo en mí de gozo. Lo coloco en lugar bien preeminente:

y, de paso, cumplo con el resto de los requisitos:
Requisitos exigidos en el Premio al Esfuerzo Personal 2008:
a) Colocar la imagen del premio.
b)Mencionar el blog que otorga el premio y vincularlo con un enlace.
c)Proponer, como mínimo, otros cinco premiados.
Las dos primeras condiciones están cumplidas. Ya sólo me queda la parte más difícil: realizar mi propia elección. Me dejaré a propósito en el tintero a todos los ya premiados para no repetirnos en exceso, de modo que mis cinco galardones van para:
Kabila. Porque aunque su hija se ha visto obligada a apearlo de las nominaciones para evitar caer en el nepotismo, esta condesa le otorga el premio con todos los honores ya que es y será siempre mi preferido. Y les aseguro que, aunque la aristocracia ya no es lo que era, me importa poco que me acusen de favoritismos. Su blog, de esfuerzo diario, es un termómetro de la actualidad desde la perspectiva de la ecuanimidad, la diversidad de opinión y el respeto por todo y todos siempre que ellos respondan de la misma manera.
Bolche. Porque sus análisis políticos, trufados de un sentido especialísimo del humor, lo hacen bitácora imprescindible en este país cada vez más marrullero y adocenado. Y además porque es uno de mis mejores amigos y me apetece y quiero que así sea.
Cerezas en la nieve. Porque mi querido elefante azul tiene un blog de poesía, dibujo, relato, caricatura y mucho más, para quitarse directamente el sombrero. Y además, a título personal, porque sus palabras a veces han sostenido el mundo en las patas minúsculas de un gato.
Ángeles sobre Berlín. Uno de esos escasísimos blog-refugio, en el que van de la mano buena literatura, buenos consejos sobre literatura y un espíritu solidario cada vez más rara avis en los tiempos que corren. Y porque todo ello sale de la mano y el aliento de un "individuo comm'il faut" y él sabe que no le falto al respeto al llamarlo individuo sino todo lo contrario.
Cosimo el baron rampante. Porque visitar su jardín es una delicia comparable a las mejores audiciones musicales. Porque sabe de música (siempre lo he dicho y lo mantendré) mucho más que yo y por la delicada elección de sus vídeos, piezas musicales o reseñas literarias o de pensamiento. Siempre he pensado que el barón y su bitácora son un lujo en los tiempos que corren.
Y como desde hace mucho tiempo cualquier entrada de este blog lleva siempre un bonus track, les dejo con un señor que es y será siempre conocido por la misma obra, lo que no deja de ser una desgracia como otra cualquiera teniendo en cuenta que compuso, por ejemplo, algún concierto para cello de los de disfrutar despacio y con mucha atención.
Volveré en breve. Lo prometo.
