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Para Nameit,
en la espera serena de su música
Viertan Vds. en un vaso mezclador (previamente enfriado con multitud de cubitos de hielo):
- Una dosis más que generosa de sala de cámara del Auditorio Nacional (perfectamente sustituíble por cualquier otra de tamaño mediano con una acústica, cuanto menos, igual que la suya).
- 2 partes de la Serenata op. 8 de Beethoven por cada 3 partes de las Variaciones Goldberg de Bach (es absolutamente imprescindible que sean esos los ingredientes básicos y en la medidas antedichas).
- 50 cc. de interpretación de los hermanos Capuçon (más de Gautier que de Renaud)
- 25 cc. de la magia y el savoir faire del viola Gérard Caussé.
- Unas cuantas gotas de Curaçao azul (por aquello del polisón color turquesa).
... y obtendrán el cóctel "Condesa feliz". Se lo digo yo que lo probé hace diez días.
Todos Vds. conocen más que de sobra mis querencias (que aumentan día a día) por la música de cámara. Hace ya tiempo también que les confesé sin rubor mi enamoramiento fulminante, total y cada vez más apasionado de los hermanos Capuçon (en especial del cello Gautier). En lo referente a mi admiración plena y absoluta por Beethoven y Bach no puedo añadir más de lo que quedó dicho en su momento. Y si nos ponemos a hablar de las Variaciones Golberg, no voy a contarles a estas alturas de la película lo que significa para mí esa obra del "viejo peluca". Los más antiguos de mis lectoyentes (palabro que probablemente no soy la primera en acuñar pero cuyo uso no descarto para sucesivas ocasiones porque creo que hasta me gusta) saben incluso que colecciono toda versión de la misma que cae en mis manos (otra cosa es que, tras una primera audición, escuche luego siempre y sólo las mismas 10 o 12). Si a los más recientes visitantes les apetece saber algo que tal vez aún desconozcan sobre la fecha y condiciones en que fue compuesta y por aquello de seguir alimentando la justa (por real y por merecida) fama de "narcisismo conderil", pueden echarle un vistazo a uno de los primeros posts serios que escribí hace ya más de tres años, sobre el tema en cuestión. Al menos encontrarán en ella alguna que otra interpretación curiosa del aria.
Quizá entiendan ahora por qué, al darse todos estos amores juntos y en una sola sesión, esta condesa saliese a Príncipe de Vergara (mojada de lluvia y bastante fría por cierto a esas horas) flotando aproximadamente a unos 30 cms. del suelo. Vamos, que lo de Santa Teresa se quedó en un espectáculo de magia ridículo a mi lado. Y sin necesidad alguna de flecha traspasadora, que con la edad vamos necesitando cada vez menos de la mística.
No hay por casa ninguna versión de la mencionada Serenata del sordo, pero no me resisto a ponerles los vídeos para que degusten al Beethoven más "humano", delicado, alegre, vivo. Clasicismo en estado puro. Todo lo que diga acerca de la composición de la obra es poco (por eso no digo nada, que referencias sobre ella van a encontrar todas las del mundo y más por lo interneses, y entendidos tiene ya bastantes la red). Pues bien, si pueden imaginarse otra versión, yo diría que igual de magnífica, siempre en el tono justo de alegría y, desde luego infinitamente luminosa, tendrán la primera parte del concierto del 1 de diciembre en Madrid.
L.v.Beethoven (1770-1827). Serenata op.8 para trío de cuerda. Szymon Goldberg, violín; Paul Hindemith, viola y Emanuel Feuermann, cello. Arkiv.
(Aviso a navegantes: la versión es antigua y, lógicamente, su calidad musical deja que desear. Pero el sonido defectuoso se suple con creces con su valor histórico, artístico y de absoluta referencia. Doy gracias especialísimas a nyankothecat por compartirlo en youtube).
Y aprovechando el intermedio virtual de dicho concierto, les voy a presentar formalmente a Gautier Capuçon. Bajo el aspecto de un muchachito pijo, de un niño bien de Chambéry (el del sudeste francés, no el de aquí) se esconde uno de esos instrumentistas, a mi juicio, absolutamente excepcionales. El angelito tiene solo 29 años recién cumplidos y toca como uno de ellos. Y puesto que además la cosa va de variaciones, les coloco un vídeo (larguito, advertidos quedan) sobre las ídem rococó de don Pedrito Tchaikosvky (o Chaikovski, como prefieran), con la esperanza de que ese vídeo les lleve a otro y a otro y puedan conocer también a su hermano Renaud, que interpreta unas partitas de Bach dignas de ser escuchadas con todo detalle). Juzguen por Vds. mismos si el chiquito vale la pena:
P.I.Chaikovski (1840-1893). Variaciones rococó.
S. Prokoviev (1891-1953). Sinfonía concertante.
Mariinsky Orchestra.Valery Gergiev, director. Gautier Capuçon, cello. Grabado en directo en San Petersburgo para Emi/Virgin en Diciembre de 2008. Vídeo promoción del disco: via emiclassics
S. Prokoviev (1891-1953). Sinfonía concertante.
Mariinsky Orchestra.Valery Gergiev, director. Gautier Capuçon, cello. Grabado en directo en San Petersburgo para Emi/Virgin en Diciembre de 2008. Vídeo promoción del disco: via emiclassics
Ya sé, ya sé que esto es una trampa en toda regla. En lugar de dejarles los 20 minutillos de rigor para que salgan, se fumen el cigarrito, charlen con los amigos (amén de otras necesidades menos confesables), les he encasquetado otro vídeo (y de los kilométricos) antes de la segunda parte de la entrada. Pero es que así los tengo a todos Vds. bien entreteniditos y surtidos de música, que ando yo últimamente bastante absorbida (por) y absorta (en) otros asuntillos. Ea pues y no se me enfríen que vamos con lo mejor de aquella tarde.
La que aquí les traigo es la más conocida transcripción (he leído por algún sitio que existe otra más moderna para trío con piano electrónico) que se ha hecho para instrumentos de cuerda de las Variaciones Goldberg. Si tienen la paciencia y las ganas de escuchar la versión completa, comprobarán por Vds. mismos que, oponiéndose a otras "traducciones" anteriores que se hicieron (para órgano por ejemplo), la que en 1984 realizó Dmitri Sitkovetsky se basa en el equilibrio de la interpretación por parte de los tres instrumentos. No hay ninguno que sobresalga por encima de los otros relegando a los demás a "encargarse" del bajo continuo. El ruso se apoya en las mejoras técnicas que han hecho evolucionar a los tres instrumentos y nos ofrece un dialogo continuo entre ellos. Y eso que ha sido en ocasiones tan denostado por algunos entendidos, a mi oído es uno de los elementos que la tornan tan especial y hermosa. De esa forma además es imposible caer en la monotonía o en el predominio natural (por el timbre) del violín sobre viola y cello. A lo largo de las dos arias y las 30 variaciones, comprobarán cómo en ocasiones hay breves solos de una de las tres cuerdas. Pero en otros pasajes dialogan a dos, uno con otros indistintamente. O se unen los tres en un empaste perfecto donde nada queda emborronado.
Yo sé que una grabación, por excelente que sea, no ayuda al oído a diferenciar perfectamente el sonido de cada instrumento, cosa que es mucho más sencillo en una sala de audición porque el ojo suele colaborar bastante en el empeño. Quizá sí que les recomiendo esta vez (y sin que sirva de precedente), unos buenos auriculares y un volumen discreto (tirando a bajo), para eliminar en la medida de lo posible el ruido ambiental. Seguramente así las diferencias tímbricas de los tres instrumentos destacarán con más facilidad.
Cada vez estoy más convencida de que cuantos más conocimientos se adquieren sobre algo, más se disfruta de su escucha o su visión o su tacto. De acuerdo en que la primera impresión a ciegas es inolvidable y se posa directamente en los sentidos y los sentimientos mucho antes que en el cerebro. Pero después, el análisis y el aprendizaje enriquecen notablemente esa impresión (y todavía más en un arte tan conceptual y al tiempo tan poco "racional" como es la música). No tengo ni idea de cómo se lee una partitura (más allá de la colocación de las notas en el pentagrama y de distinguir las diferentes claves), pero me sé la música de esta obra de principio a fin, palmo a palmo. Y créanme cuando les digo que conociendo de antemano los mimbres, asistir a la confección progresiva del cesto se hace infinitamente más hermoso. Los tres intérpretes estaban absolutamente concentrados en lo que hacían pero, de tanto en tanto, se dirigían sonrisas cómplices. Yo creo que eran plenamente conscientes de que lo que estaban recreando era bueno, muy bueno. Se dejaban llevar por la música al tiempo que la dominaban. Cuando eso sucede aparece el "duende" y se instala durante toda la velada. Y es que esos chicos, a pesar de su juventud, tocan como si tuvieran 60 años (por eso no existe ningún salto generacional entre los dos hermanos y Caussé). Lo hacen con una madurez, con una delicadeza, con tal cantidad de infinitos matices y, sobre todo (y especialmente el cello), con un sonido tan bello que el día en que graben las tan manidas Variaciones Goldberg, desde aquí y ahora, apuesto que se convertirán en uno de los registros de referencia. Y para terminar de redondear aquella velada, el hecho de que no se oyera volar una mosca (salvo las tres o cuatro toses de rigor entre variación y variación que confirman la regla) tratándose del Auditorio Nacional (bien que sea la sala de cámara), es todo un manifiesto de lo que allí se disfrutaba.
A la espera de este futuro y prometedor disco, les dejo ahora con la versión que Sitkovetsky transcribió ("in memoriam Glenn Gould") y grabó junto a Maisky y Caussé en 1985.
J.S.Bach (1685-1750). Goldberg-Variationen. Aria mit verschiedenen Veränderungen, BWV 988 (Fassung für Streichtrio von Dmitry Sitkovetsky "In memoriam Glenn Gould". D. Sitkovetsky, violín; G. Caussé, viola; M. Maisky, cello. Orfeo, 1985.
Sean Vds. todo lo felices que puedan, que no están los tiempos para andar ahorrando en eso.
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