Un regalo de Sergio Astorga

lunes, 31 de diciembre de 2007

Año Nuevo



" Die Wiener Philharmoniker und ich wünschen Ihnen...
ein glückliches Neues Jahr !"


["La Orquesta Filarmónica de Viena y yo les deseamos un...
¡Feliz Año Nuevo!"]


Con estas palabras, seguidas de El bello Danubio azul y la Marcha Radetzky, estoy acostumbrada a recibir el nuevo año desde hace tantos, que no puedo recordar cuál fue la primera vez.

Hay muchos amantes de la música clásica, aficionados o expertos, que consideran este concierto y las piezas que lo integran una suerte de género menor, sin categoría. No discuto la opción, cada cual tiene sus gustos, preferencias o manías. A mí me entusiasma. Además, forma parte de mi particular tradición de las Navidades, tanto como el ir a la Plaza Mayor, la lombarda, el belén, los saltos de esquí o los regalos de Reyes.

Las composiciones de Strauss (Johann padre y tres hijos: Johann, Josef, Eduard), Lehár o von Suppé no son auténticas obras maestras de la composición. No han marcado un hito, creado una tipología o revolucionado el mundo de la música aunque algunas, bellísimas (en especial las de Johann hijo), son pequeñas joyas musicales. Es cierto que valses, operetas, polkas o galopes nacieron para el vulgo, para las clases más bajas. Se interpretaban en salones de las afueras de Viena. Se disfrutaban en los arrabales de la capital mucho antes de ser bailados en Schönbrunn y no podían ser catalogados de elegantes precisamente, al menos en principio. No son piezas solemnes, sino amables, divertidas, alegres, frívolas y superficiales aunque bien construídas, ligeras, que elevan el ánimo. Es imposible, al escucharlas, mantener quietos los pies.

Y si encima se interpretan con toda la parafernalia del Concierto de Año Nuevo, en la espléndida y cuajada de flores Sala Dorada de la Musikverein de Viena, con sus turistas japoneses y estadounidenses en primera fila y la Filarmónica de Viena, pues entonces.... el espectáculo está servido. Si a ello le añadimos las personalísimas versiones que los más grandes directores de orquesta han ido desgranando desde 1939 con Clemens Krauss hasta este año, con Georges Prêtre a la batuta, entonces la magia de la música chispeante, alegre, melancólica, nos envuelve en un especialísimo torbellino.

Y a partir de aquí, voy a caer deliberadamente en el topicazo más sonoro, valga el mal chiste. Porque me apetece y porque creo que es verdad. Así como estoy plenamente convencida de que para interpretar bien el flamenco, para que aparezca el duende, hay que ser gitano, para dirigir y que suenen bien los valses, marchas y polkas, sean rápidas o no, hay que haber nacido austríaco o haber mamado su cultura musical. No seré yo quien le quite mérito a las interpretaciones de Maazel, Mehta, Abbado, Muti, Ozawa o la soberbia del letón Jansons en 2006, pero es que como las de los nacidos allí no hay otra.

Por razones obvias no diré mucho de Krauss ni de Krips. Aunque nacidos ambos en Viena, el primero murió 4 años antes de que yo naciera y tengo de él una única y antigua grabación de la Polka Pizzicato, realizada en 1952. Por lo que respecta al segundo, sólo hay por casa una excelente versión del vals Aceleraciones, grabada en 1957. En ningún caso es material suficiente para opinar. Podéis escucharlas en la sección de la pieza de la semana. Juzgad vosotros mismos.

A partir de ahora pues, señoras y señores, ocupen sus localidades porque empieza este "refrito straussiano" confeccionado con más ganas e ilusión que conocimiento por alguien para quien el Concierto de Año Nuevo representa recuerdos y añoranzas de los seres queridos ausentes, pero también alegría por el año que comienza, por la renovación y los buenos propósitos esbozados, aunque casi nunca después cumplidos.

Vienés hasta la médula, Willi Boskovsky dirigió durante 25 años, desde 1955 a 1979, la tradicional matinée. Era el director del Concierto de Año Nuevo por excelencia, de aquella época en que TVE retransmitía en blanco y negro y sólo la segunda parte (vete tú a saber por qué la ORTF no autorizaba la emisión completa). Fue único e irrepetible. Jugaba con los músicos, la orquesta entera y el público. Hacía bromas y era un optimista incorregible. No era tampoco extraño que tomase el violín y ocupase el lugar del concertino, a lo largo de la sesión. Después de harto trabajo y penares (soy bastante torpe para estas cosas), he conseguido desencriptar, editar y subir esta deliciosa polka francesa, llamada Feuerfest (Fiesta del fuego) de Josef Strauss, grabada en directo en 1971 y en la que el percusionista tiene un papel especial y muy divertido:



Nuestro siguiente director nació en Berlín por casualidad pero, al igual que toda su familia, es austríaco, más concretamente de la región de Graz. Estoy hablando de Nikolaus Harnoncourt. Este cellista y violista da gamba creador del Concentus Musicus Wien y tenido por heterodoxo en su momento, al ser ferviente partidario y difusor de los instrumentos originales y las versiones historicistas aunque ahora sea ya un clásico, es considerado extravagante por una buena parte de la crítica y el público. Sólo ha dirigido este Concierto una vez, en 2001. Tampoco he podido encontrar nada en los archivos de Internet, así que nuevamente he cogido material de casa. Interpreta una polka rápida de Josef Strauss, Sin preocupaciones:



El concierto ha terminado...

Vayamos con las propinas

Herbert von Karajan, der Gott, grande entre los grandes. Este salzburgués de pura cepa , genial, único, extraordinariamente dotado para la música, excelente director de orquesta, no supo resistirse al éxito. Entre sus primeras grabaciones y las de madurez se aprecia perfectamente cómo traicionó su don y su profesionalidad, en aras de la fama y el dinero fácil. Cambió calidad por cantidad. Lo tocaba casi todo y no siempre bien. En 1933 y siendo bastante joven, se afilió al partido nazi, lo que dio un enorme impulso a su carrera, aunque en 1942, para acallar rumores y evitar ser llevado a juicio y prisión, se casó con una judía. Soberbio, polémico, no siempre es fácil olvidar su vida personal para disfrutar de su excelente música. Con todo, en el Concierto de Año Nuevo de 1987, apenas un año y medio antes de morir, anciano, cansado y apoyándose continuamente en la balaustrada del podio, nos dio una soberbia muestra de su energía interpretativa, demostrándonos que llevaba en la sangre el espíritu de Austria y los Strauss. Intentemos, siquiera un momento, abstraernos de su ideología y servidumbres y disfrutar esta pequeña maravilla que es El bello Danubio azul:



He dejado a propósito para el final a mi favorito: Carlos Kleiber. Hijo de uno de los grandes directores de orquesta del siglo XX, es uno de los escasísimos casos en los que el hijo ha superado al padre. Erich Kleiber, austríaco, era director de la Ópera Estatal de Berlín (ciudad en la que nació su hijo). Cuando Goebbels le impidió el estreno de la ópera Lulu de Alban Berg por considerarla música degenerada, se exilió voluntariamente a Buenos Aires. No sería el único en marcharse por estar en contra del régimen nazi. También lo hicieron Bruno Walter, Otto Klemperer, Arturo Toscanini y Fritz Busch. Se quedarían Wilhelm Furtwängler, Hans Knappertsbusch, Herbert von Karajan. Su hijo, pese a la oposición del padre, se empeñó en hacer la carrera de director de orquesta y hoy está considerado uno de los 5 mejores que vio el siglo XX. Enamorado de la música, sólo dirigía sin embargo cuando su nevera se quedaba vacía. Sus conciertos rara vez se anunciaban. No hacía falta: el boca a boca funcionaba perfectamente y las salas de conciertos se llenaban para oírlo. No deja de ser curioso que su vida y obra sean radicalmente opuestas a la de Karajan en muchos aspectos. Aunque nacionalizado argentino y nacido en Alemania, conservó siempre su nacionalidad austríaca y, sobre todo, su cultura. Es una auténtico privilegio poder seguir viendo y escuchando la Marcha Radetzky, interpretada en 1992, que cierra este particular Concierto de Año Nuevo propuesto hoy:




El público abandona la sala. La música se ha apagado. Por delante, un año entero por estrenar, para cambiar cosas, para hacer planes, para disfrutar y vivir. Un año blanco, impoluto, como la nieve de las pistas y el trampolín de saltos de Garmisch-Partenkirchen, que acaba de colarse por la pantalla de nuestro televisor.


¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

22 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Apoteosis musical. Magnífica entrada. Así, con su ayuda, seguro que entramos con buen pie en 2008.
Mi buena Freia que tenga un feliz año nuevo. Y nosotros que disfrutemos con Ud. como hasta ahora.

Salud y República

Maripuchi dijo...

Uno de mis mejores recuerdos de año nuevo es, precisamente, haber asistido a un concierto en el que para la marcha Radetzky el director se puso un sombrero mexicano y nos dirigió a todo el público como diox manda.
Feliz 2008!

Paco dijo...

FELIZ AÑO FREIA. SIGUE DELEITÁNDONOS CON TU MÚSICA

Mega dijo...

Estupendos vídeos, Freia, ¡qué maravilla!

Tu querido Carlos Kleiber parece un bailarín...
... aunque yo me quedo con la versión del fornido herrero. ;-)

¡FELIZ AÑO!

Freia dijo...

Que en este nuevo año que está a puntito, a puntito de comenzar, la música nos deleite, nos una e incluso nos consuele si hiciera falta.
Mis mejores deseos para todos en este 2008. Yo por mi parte, le pido seguir compartiendo este espacio con vosotros y, por supuesto, los vuestros.
Un abrazo

Selma dijo...

¡Qué maravilla de blog, de música, de sensibilidad!
Como dicen en mi tierra "Chapeau"!

Un beso y sobre todo un ¡Inmejorable 2008!

Cosimo, El Barón dijo...

Me he deleitado con su selección Freia, especialmente con Boskovski.

Pero siempre le he puesto 2 peros a este concierto: 1º No hay mujeres en la orquesta ¿o ya las dejan entrar? 2º No dejan ningún espacio para bailar, he tenido siempre dificultad para oir un vals o una polka sin ponerme a bailar...

Gracias otra vez por esta maravillosa entrada de año que nos ha dejado aquí dispuesta.

P.D: El Jordaens está, (ja, ja) en el Museo de Arte e Historia de Viena.

AF dijo...

¡¡Oh, doña Freia,gracias, mil gracias!! Usted sí que sabe. Felices años.

Freia dijo...

Selma

Bienvenida a esta bitácora y a la blogosfera.
Yo diría que usas el español bastante mejor que unos cuantos de aquí (políticos y periodistas incluídos). Ya quisiera yo tener un francés así. También hablarás catalán... ¡qué envidia!
Tu jaima es muy acogedora.
Nos encontraremos con frecuencia.

Cosimo

A mí me gustaba mucho Boskovsky, me crié con él. Los primeros discos que de él tuve los compré en Viena; aquí no había formade encontrarlos. Ahora es más fácil.

Por lo que respecta a la misoginia de la Filarmónica de Viena, no les ha quedado más remedio que corregirla (a medias) de unos años a esta parte pero, como habrá visto el Sr. Barón, en el concierto de hoy sólo había dos. Por desgracia no pasa sólo allí. ¿Cuántas directoras de orquesta, pianistas o cellos de primer nivel conoce actualmente? ¿Cuál es el porcentaje de instrumentista por cada sexo en las principales orquestas del mundo? Si empiezan los estudios de música un número parecido de niños y niñas, ¿qué ocurre luego?... Pues me temo que lo de siempre y en un medio tan clasista y elitista como éste, peor que peor.
Al menos este año se ha demostrado que hay sitio para bailar. Aunque Vd. no debería tener problemas para deslizarse por las copas de los árboles. 1,2,3... 1,2,3. Casi me parece estar viéndolo.
Gracias por el dato del Jordaens...Ja,ja, no podía ser más oportuno.

AF

Me alegro mucho de verte por aquí. Sabes que siempre eres bienvenido y que se te quiere y echa de menos.
Un abrazo.

¡Feliz Año a todos!

Manuel Ortiz dijo...

La tradición del Concierto de Año Nuevo y la visión de los saltos de esquí en TV es algo que vi siempre en casa de mis padres y que mantengo, así me halle con 40 de fiebre, rigurosa, escrupulosamente todos los años. Es una manera perfecta de comenzar el año con el humor procedente de Viena, y de dejar volar nuestra imaginación y deslizar los sueños de nuestros proyectos por los trampolines nevados.

Excelente entrada, como siempre.

Dardo dijo...

Freia. Feliz Año Nuevo. ¡¡Vaya conciertazo que nos has regalado!!. Gracias mil. Con la polka Fiesta del fuego me he sentido como un personaje de Guerra y Paz. La rápida me ha hecho recordar a mi instructor de gimnasia en bachillerato. Prefiero a Boskovsky que a Harnoncourt. El Karajan y el Danubio Azul son una propina generosa. El Danubio Azul lo tengo asociado con Odisea 2001 de S. Kubrick una película para mí de las preferidas. La Marcha Radetzky una autocomplacencia del imperio austro húngaro. El estertor de una Mitteleuropa pasada.

Gracias por este conciertazo.

Tanhäuser dijo...

Que en este nuevo año no te abandone tu buen gusto ni dejes de trasmitir esa alegría y esa luz.
Besos y felicidad para ti, Freia.

Freia dijo...

Manuel

Cómo se nota que somos más o menos de la misma quinta Manuel. En el caso de mi familia, mi hermana y yo seguimos la tradición. No está mal empezar el año bailando y saltando.

Dardo

Gracias por lo de conciertazo... ¡Ya quisiera yo ganar lo que gana el Sr. Argenta!, je.je.

Yo también me quedo con Boskovsky antes que con Harnoncourt. De hecho Kleiber es mi preferido en general, como director y como persona, pero para el Concierto de Año Nuevo, Herr Willi, sin lugar a dudas.
Totalmente de acuerdo por lo que respecta a la marcha Radetzky, pero es divertido el numerito de los aplausos y supongo que por seguir la tradición. Totalmente de acuerdo también con lo de la (en mi caso) instructora de gimnasia: de la Sección Femenina, odiosa y a ritmo de polka schnell que dicen por las Vienas.
Explícame lo del personaje de Guerra y Paz porque no lo he cogido.

Tanhäuser

Lo tuyo si que es alegría y no lo mío. Me gusta ir a tu página de vez en cuando a ver post antiguos y el de la T4 de Barajas es memorable.
Un abrazo muy fuerte para ti.

anónima dijo...

Freia, he disfrutado igual que cuando era pequeña. Creo que si a un niño no le llaman la atención los conciertos, sólo con ponerle el del año nuevo quedará enganchado. Es el único concierto en el que aplaudo sólo con las manos y no con los párpados. Imposible pestañear.

Feliz año

Joseba M. dijo...

El azar (buscado, por otra parte) me ha depositado en tu blog y sé que desde ahora lo azaroso será no visitarlo con asiuidad reglamentaria. Es una auténtica lección de buen gusto, sabiduría y pedagogía. Un abrazo agradecido y Feliz Año 2008.
Joseba.

Freia dijo...

Anónima

Bienvenida a esta bitácora. Es cierto que en lo críos produce una sensación muy especial. Este concierto o no gusta nada o entusiasma.
Espero verte de nuevo por aquí. ¿Por qué no te animas y te haces bloguera? (bueno, a lo mejor ya lo eres). Es fantástico.

Joseba

Bienvenido tú también Joseba a mi blog.
Eskerrik asko por tus palabras y por el enlace que has puesto en tu bitácora. Por cierto, los elefantes son gordos pero no feos.
Como irás viendo, se trata de contar impresiones musicales, así que estás invitado cuando quieras a expresar las tuyas. (Me ha encantado que te guste la música de Shostakovich).

Gracias a los dos por vuestra visita.

Anónimo dijo...

Perdone, soy forastero(vengo de un blog donde habita una diosa, pero como soy celoso no diré cuál) y seguramente meteré la pata, pero me indigna un poco su juicio sobre Karajan. Tengo entendido que con los beneficios que le daban unos discos suyos muy populares, él mismo sufragó los gastos de tres discos de la segunda escuela de Viena porque su casa discográfica no quería hacerlos. No dice mucho eso de tal persona?. Que conste que no estoy en la cosa esa de decir que si grabas algo de la segunda escuela de Viena, bien, y si grabas algo de Sibelius, mal;por ejemplo, su Passacaglia de Webern, me parece algo increíble.

Freia dijo...

Anónimo:
Aquí tiene derecho a opinar todo el mundo siempre que lo haga con respeto y Vd. lo ha hecho. Por tanto, no mete Vd. la pata en absoluto. Es lógico además que la gente tenga opiniones distintas.
Intentaré contestar en la medida de lo que pueda, que tampoco es mucho.
En primer lugar, sí que me gustaría que supiese que a mí me gusta mucho Karajan; lo considero grande entre los grandes, incluso aunque haya muchas cosas de su vida personal que no me gusten en absoluto (no siempre es fácil separar al artista de la persona). Guardo muchas versiones suyas como oro en paño. Si me desapareciera la versión de la Flauta Mágica que grabó en 1952 para la Emi, el disgusto sería muy, pero que muy gordo.
Pero desde mi punto de vista, lo cortés no quita lo valiente. No conozco el dato que me aporta pero lo considero absolutamente válido. Eso le honra, pero en todo caso no cambia mi opinión.
Insisto en que lo tocaba todo y el dinero fácil siempre le gustó mucho. Se plegó por completo a los dictados de las discográficas, fundamentalmente la D.G. Tanto la multinacional como él sabían que dirigiese lo que dirigiese, sus discos se venderían como churros y no siempre dedicaba a una obra todo el estudio necesario para hacer una dirección magistral. Me quejo de su falta de profesionalida y de no dar lo que realmente podía, en aras de una grabación fácil y sin mucho esfuerzo. Cuando se es grande, pienso que hay que serlo con todas las consecuencias. Eso es lo que le echo y le seguiré echando en cara.
Espero volver a verlo por aquí. sus opiniones, sean acordes o ono con la mía, serán bien recibidas. Un saludo,

Anónimo dijo...

No sé, creo que no me ha convencido, pero quizás más que discutir con usted esté discutiendo con mi yo antiguo(perdone por tan idiotizante expresión, pero no se me ocurre ahora otra); tenía esta idea, que usted expresa tan bien(lo que no significa que antes estuviera equivocado y ahora no, puede que sea al revés-aunque espero que no!-), de Karajan y otro tanto me ocurría con Bernstein y Stokowski.
Por otra parte, estoy completamente de acuerdo con su Kleibermanía. Saludos.
Estaba pensando, puesto que usted cita una grabación favorita de Karajan, cuál sería la mía. De las que conozco, me gusta mucho su Falstaff(la segunda grabación suya no la conozco, aunque se suele hablar bastante mal de ella)

Freia dijo...

Ja,ja, Sr. Anónimo. Sabe Vd. de música mucho más que yo y conoce mejor que yo a los directores y sus obras. Yo soy una simple diletante, aunque me gusta poco usar ese término porque mucha gente le da un matiz peyorativo, vaya Vd. a saber por qué. Lo que intento expresar en mi blog son impresiones musicales. Me equivoco con frecuencia en lo que a conocimientos se refiere.
Por otra parte, hace ya años que no intento tratar de convencer a nadie, palabra. Si hay algo bueno que dan los años es pensar que cada cual tiene derecho a sus opiniones, creencias y gustos, siempre que respeten las de los demás y esto no es nada difícil.
Espero seguir contando con sus atinados y expertos (y lo digo sin el menor atisbo de ironía) comentarios.
Un saludo. Felices Reyes

Carlos Salazar S. dijo...

Buen artículo, sobre la grabación del Feurfest, el percusionista era el GRAN Franz Brosheck, austricao también. GRANDE por el alma que le daba al concierto, de niño esperaba esos momentos para disfrutarlos en esas fiestas...
Boskowsky era el padre del primer violín durante esos conciertos, el mismo Boskowsky era el primer violín normalmente en la filarmónica, pero para estos conciertos asumía la dirección, había un alma vienesa en esos conciertos, se estaban creando esas tradiciones, era casi una celebración hogareña y familiar. De hecho creo que Boskowsky creó la tradición y dió la sonoridad y tiempos inigualables del "willi waltz". Vienés y violinista, será la combinación?
Karajan, destacable. Sin caer en analizar o tomar en cuenta aspectos poco gratos y probablemente su gran ego. con la Filarmónica de Berlin alcanzó una perfección con alma, y doy gracias por que se conservó mucho en grabaciones. Feliz 2014!!!

Freia dijo...

Carlos, bienvenido a este salón decimonónico.
Gracias por sus palabras.
Para mí los conciertos de Boskowsky res presentan tantas cosas... Guardo también grabaciones de él en formaciones de música de cámara con otros miembros de la Filarmónica de Viena (entre ellas un deliciosos Septimino del Sordo).
De Karajan me quedo sin dudarlo con sus grabaciones más antiguas. Pero mis querencias personales se van con los dos Kleiber y con mi adorado Busch.

Un abrazo,