Un regalo de Sergio Astorga

martes, 18 de diciembre de 2007

Hermosura y luz no usada

Esta tarde he estado en una conferencia de Antonio Muñoz Molina sobre el pintor Georges La Tour. Su título, el mismo del que yo me he apropiado: Hermosura y luz no usada.

Ha empezado haciendo un ligerísimo repaso a la enseñanza en las universidades españolas a finales de los setenta y cómo en los estudios de Historia del Arte, acababa olvidándose a menudo que la obra de arte existe en sí y por sí misma, independientemente de la intencionalidad de quien la creó y su simbolismo.

Después ha ido desgranando los poquísimos datos ciertos que se tienen de la biografía de La Tour, todos absolutamente triviales. El desconocimiento real de quién fue, le lleva directamente a acercarse a su obra, sin prejuicios ni opiniones a priori

Y ahí es donde la prosa de Muñoz Molina nos ha enganchado definitivamente a todos los que lo escuchábamos. Pasando casi de puntillas por parte de su escasísima obra, ha terminado deteniéndose en los dos fantásticos cuadros que hay en el Prado:


















Y para dar a las obras la importancia que se merecían, ha ido describiendo minuciosamente los detalles formales, de colorido, de textura, para sacar después a relucir lo que de Caravaggio o de pintura flamenca puede haber en los cuadros de este tenebrista francés tan especial y misterioso.
Pero lo mejor ha sido la poética hipótesis final. Un historiador no se puede permitir el lujo de elucubrar; un escritor, sí. Logos y música de nuevo unidas, visión y audición. El mendigo ciego, de aspecto vulgar y con un instrumento popular de sonido no excesivamente delicado y el santo intelectual, aristócrata y aristocrático, traductor al latín de la Biblia, que lee, observa detenidamente, con la curiosidad evidente que da la lectura. Los dos no son más que las dos caras de una misma moneda. El oído enfrentado a la vista. La música frente a la lectura. Lo vulgar y artesano, opuesto a lo intelectual y exquisito. Sí, pero también y en tanto en cuanto la primera es paso hacia y complemento de la otra. Es ahí donde el título de la conferencia obtiene todo su sentido: en esa espléndida Oda que Fray Luis de León dedicó al músico Francisco Salinas. Poesía y sonido:

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.

Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.

Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.

Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.

Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente.

¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!

A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.

¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!

Y si la música es la otra cara, la contraria, dejemos también que suene como paso y complemento. De la mano de J.B.Lully, casi estricto contemporáneo del pintor francés, la intensa y extraña luz de la Tour adquiere más sentido y eleva estas dos obras del Prado a la categoría que durante casi cuatro siglos se les ha escatimado. Suena la obertura de Le Bourgeois Gentilhomme, LWV 43, interpretada por La Petite Bande, a las órdenes de Gustav Leonhardt, en una grabación de 1988 para Harmonia Mundi


12 comentarios:

Charles de Batz dijo...

Que maravilla Freia, desde el título al final de un tirón sin apenas darme cuenta. Sin detenerme en más que decirte que el señor Lully -dicen que lo mató el ritmo ;-)-, está entre mis favoritos, por lo cual es un placer encontrarlo en tu casa; paso a agradecerte la noticia que nos das de la conferencia -!que envidia!- sobre La Tour. La verdad es que poco se de él, y lo único que conocía es el mendigo ciego, pero has azuzado mi curiosidad y procuraré saber algo más de él.
Bonito título, desde luego.

Como me voy de vacaciones hasta el año que viene, dejo aquí mis mejores deseos para tí y los tuyos en la entrada del 2008.

Salud

Freia dijo...

¡Qué envidia Charles de tus vacaciones! Desconectar, desligarse y experimentar con los ojos y el oído bien abiertos.
Me daba a mí en la nariz que te gusta mucho Lully. Para mí trae además recuerdos especialísimos de Vaux-le-Vicomte, un increíble día de finales de marzo de 2000, con los jardines para nosotros solos y la música.
El mérito del post es todo para don Antonio. En cuanto a encontrar datos sobre Georges La Tour, puede que te cueste un poco. Los textos de la época están trufados de episodios en los que aparecen, pero relativos a datos sin ninguna importancia en su vida. Como por ejemplo, que fue testigo de una pelea entre vecinos por una vaca negra y un cerdo o que echó de patadas a un sargento que pretendía cobrarle impuestos. Nada relativo a su vida, su obra, cómo se formó, si viajó o no. Quizá el documento más importante que se conserva es un escrito en el que solicita la exención de impuestos porque él no es un vulgar artesano: es un pintor, un artista, un intelectual. Para Muñoz Molina, su san Jerónimo, intelectual, era la representación del orgullo de su obra y de su arte, mientras el mendigo ciego representa lo artesano sin genio. Una teoría interesante, que no pasa de ser una elucubración. Pero es verdad que la ausencia de datos casi total nos permite acercarnos a su obra sin ningún tipo de prejuicios. Es un lujo tener en el Prado dos ejemplares de su obra. Además el san Jerónimo fue un regalo inesperado porque sabrás que apareció en un almacén del Instituto Cervantes.
Por lo demás, el mérito del post es de Muñoz Molina, Fray Luis y Lully. Yo he sido sólo el aglutinante.

Pedro (Glup). dijo...

Pura delicia.
Delicada conjunción para la vista, el oído y el alma.
Gran sensibilidad.
Mi agradecimiento.
Saludos.

Donna Angelicata dijo...

Coincido con Pedro, su blog es pura delicia. Lo descubro hoy por primera vez y he quedado absorta por la belleza que el mismo desprende.

Sólo con mencionar algo de Wagner o de las Variaciones Goldberg -que es lo primero que han leido mis ojos- le confieso que me tendrá completamente atrapada, subyugada... Madre mía, y usted se llama Freia, ¡mi obra favorita es la monumental Tetralogía!.

Espero seguir leyéndola con este mismo entusiasmo.

Buenas noches y gracias.

Dardo dijo...

Si, querida Donna Angelicata, Dª Freia nos tiene traspasada el alma. No deja de ser una paradoja que aquí se nos sirvan estos manjares del espíritu; pero el logos escribe con renglones torcidos; eso está claro.

En un prodigioso instante ha conjuntado ensayo, pintura, poesía y música. Y además una entrañable humilitas que la agiganta más ante nosotros.

Felicidades Dª.Freia, nuestra Condesita de Vilches, por esta entrada; y ya también de paso para estos días, semanas, meses y año venideros. Que nos siga Vd. alimentando y que nosotros nos cebemos de tanta ambrosía.

P.D.: Me tengo que pasar a algunas entradas suyas anteriores. Es que no doy abasto. Saludos cordiales.

Freia dijo...

Pedro (glup), Donna Angelicata, bienvenidos a esta casa. Gracias por vuestras palabras. Ellas son la verdadera razón de mi bitácora. Si además mis entradas consiguen alegrar el espíritu, el premio es más que sobrado.
Pedro, tengo algún problema para abrir tu blog. Se me queda bloqueado. A lo largo de hoy, intentaré reiniciar a ver si consigo leerlo.
Donna Angelicata, seguramente sepa Vd. de Wagner mucho más que yo. Llegué a sus óperas a través de sensaciones y no de conocimientos. Podremos enriquecerenos mutuamente.
Además en su blog podré desempolvar mi latín.
Dardo
Yo también espero seguir volcando en esta bitácora lo que buenamente, en mayor o menos medida, pueda. Ahora que la Condesa ha vuelto a dejarse ver, (confío en que con carácter definitivo), espero que me contagie algo de esa mirada limpia y reidora, tan deliciosamente francesa para seguir en el empeño.
Por cierto, te veo muy lucadeteniano
Tenga cuidado al bucear. No siempre se encuentran perlas.

Freia dijo...

Dardo,según el María Moliner...
espíritu. (del lat. "spiritus", soplo, derivado de "spirare" 1 ("El; Cultivar; Embargar, Turbar..."). "*Alma". Parte que, además del cuerpo, constituye a los seres que piensan, sienten y quieren, con la cual realizan estas operaciones...
No habla nada de comer. ¿Seguro que desayuna a diario como es debido?
Un abrazo

Cosimo, El Barón dijo...

Delicioso su bosquecillo ajardinado... y siempre con orquesta y coro... Qué más se puede pedir?!.

De la Tour es un pintor que siempre me ha extrañado un poco, como esos artistas que parecen experimentar de un cuadro a otro, cambiando técnicas y recursos. Es extraño que un pintor centroeuropeo quisiera unir el claroscurismo con la utilización de modelos tan poco "nobles"... esto me recuerda aquella queja y pequeño escándalo que suscitó un crucificado de Donatello, no recuerdo quien dijo "Parece un campesino!". En De La Tour veo a los claroscuristas italianos y españoles, veo también a Veláquez y sigo viendo algo de los flamencos del XV y XVI. Mi favorito es su Magdalena.


Schlafe mein Liebster... ¿conoce la versión de Paul Eswood?, se la recomiendo.

Saludos

Mega dijo...

"Lo vulgar y artesano, opuesto a lo intelectual y exquisito.". Pues como de interpretaciones se trata, querida Freia, a mí también me parece que este artesano estaría ennoblecido por el pintor: ese mirar hacia el infinito, ensimismado, trascendería el instante presente, ¿no?, su humilde condición. Vaya, que en mi opinión habría querido dignificarlo para, una vez trascendido por su arte, poder igualarlo al sabio monje, como si fueran, efectivamente, las dos caras de la moneda...
Un abrazo.

Freia dijo...

Barón:
Un placer tenerlo por aquí de visita. Me agrada que mi jardín le guste.
Es curioso La Tour ¿verdad? Pintor de lo real y, al tiempo, su luz crea irrealidades. Yo confieso mi debilidad por la Natividad.
Gracias por el consejo acerca de Paul Eswood. Confieso que durante mucho tiempo me costó entrar en el mundo de los contratenores: me gustaban más, me siguen gustando, las contraltos, aunque no siempre los oídos resisten una cata a ciegas. Mi opinión cambió el año pasado, cuando tuve la suerte de asistir a un concierto de San Juan de los Reyes de Toledo. El programa constaba de 2 pequeñas misas de Bach y dirigía Gustav Leonhart. Un lujo y además gratuito. Cuando el contratenor entonó el Benedictus, me enamoré de él. Después, hará unas tres semanas, he escuchado a Carlos Mena desgranar varias canciones españolas del XVI, acompañado a la vihuela y me he convertido sin remedio.
Me acercaré a ver a mis amigos de Diverdi y prometo intentar encontrar la versión que me recomienda. Gracias por su visita; yo creo que coincidiremos más de una vez en casa de uno u otro.

Mega

Estoy de acuerdo contigo. No son hipótesis excluyentes. También el propio Muñoz Molina acababa llegando en el fondo a la misma conclusión. Pero hay que tener en cuenta que, siempre desde la óptica nuestra: contempladores del siglo XXI. Contrapuestos y complementarios. Imagino, de todas formas, que en época de La Tour, la pintura estaba mucho mejor considerada que la música y, sobre todo, que la música de zanfoña. Al pintor le sirve como comparación para ennoblecer su propio oficio. De todas formas, no deja de ser curioso también el lastre que durante siglos ha tenido que soportar la música como arte maldito.

Feliz Navidad también a los dos.

Anónimo dijo...

No sólo el modelo no es noble; tampoco lo es el instrumento, la zamfoña o vielle de rue, de raiz popular y que por ello no encontró acomodo en la música cortesana francesa en la época de Lully sino cuando se impuso el género pastoril ya con Luis XV y bien entrado el siglo XVIII. Les recomiendo, por ejemplo, el Cocnerto pour Zampogna de Bosimortier por Niquet en naxos.

Preciso post, precioso blog y estimulantes comentarios. Es un placer haberles conocido.

Orfeo Euclides.

Freia dijo...

Anónimo. Bienvenido a esta casa.
Tiene Vd. toda la razón con respecto al origen y uso poco noble de la zamfoña o zanfoña. No conocía el nombre de vielle de rue , gracias por ese dato y los relativos a su aceptación cortesana. Por supuesto, anoto la reseña discográfica. Naxos a veces tiene joyas increíbles escondidas en sus precios medianos o bajos. Como soy adicta a las dos tiendas de Diverdi (el distribuidor) en Madrid, intentaré hacerme con ellas.
Gracias por todo. Un saludo y espero verle de vez en cuando por aquí.
PD. Si tiene Vd. blog, hágamelo saber si me visita o a la dirección de correo electrónico que figura en el mío, para corresponderle como se merece.