Un regalo de Sergio Astorga

lunes, 17 de mayo de 2010

Los mares del Sur








... Ma, quando gli dico
ch' egli è tra i fortunati che hanno visto l'aurora
sulle isole piú belle de la terra,
al ricordo sorride e risponde che il sole
si levava che il giorno era vecchio per loro.


... Pero cuando le digo
que él está entre los afortunados
que han visto amanecer
sobre las islas más bellas de la tierra,
Al recordarlo sonríe y me responde
que cuando el sol salía, el día ya era viejo para ellos.
C. Pavese (1908-1950) - I mari del sud, in Lavorare stanca (Los mares del sur, en Trabajar cansa). Del libro Poesie (Poesías). Col. Nue (Nuova uiversale Einaudi). Ed. Einaudi. Turín, 1961, 6ª edic. p.8. (trad. Paz Juan)







J. Brel(1929-1978) - Les Marquises (Las Marquesas) texto, en Orly. Barclay, 1977






Paul Gauguin (1848-1903 - Femmes de Tahiti (Mujeres de Tahití), 1891. Alt. 69 ; Anch. 91,5 cm. París, Museo de Orsay. Legado del vizconde Guy de Cholet, 1923 © RMN (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski (doble clic para ampliar).






¡Toda vana restricción dejada atrás,
frágil barca! Libero mi anclada mente
y, con viento a la cuadra, antes de
que huya
el favorable de la costa-
un nuevo Colón que se ha jurado
encontrar
la tierra del alba.

R.L. Stevenson (1850-1894). Vailima Letters (Cartas desde Vailima). 1895






L.E.Aute (1943) Vailima, en Fuga. Ariola, 1981


(Esta condesa volverá a su bitácora dentro de 3 días y promete contestarles)



7 comentarios:

Txema dijo...

Un soplo de aire fresco entre tanta pestilencia.

Me alegro de que estés mejor.

Saludos

RGAlmazán dijo...

Pavese, Brel, Stevenson, Gauguin y Aute. Un poker de la revolución cultural.
Un agasajo para los sentidos.
Beso sus manos y quedo a sus pies, señora condesa,
Salud y República

NáN dijo...

Las marquesas que reciben un sol viejo son para nosotros un sol que está por llegar.

Todo muy bello, Condesa. Y, además, suponemos que existe.

fritus dijo...

Mi bella condesa...que bien , que gozada de entrada en la que está hasta el gran Tusitala, uno de los heroes personales de un servidor...
lo fastidiao es que estoy en este curro esclavo que no solo me reportara un 5% menos sino que no me deja oir canciones ni ver videos por mor del fortiguard web filtering y demás controles esclavistas.

Lo oiré en el hogar.

Un abrazo enormous.

__MARÍA__ dijo...

Un remanso de paz, un oasis en el desierto de cultura que tenemos por alrededor, todos las frases hechas que se me ocurran son pocas, pero es que así es.
Un cóctel estupendo.

Besos y ¡gracias!

Isabel Romana dijo...

Qué dos fragmentos tan bellos has seleccionado. Dan ganas de tumbarse a ver amanecer y dejar pasar las horas, mirando al cielo, hasta el ocaso. Y aún entonces seguir mirando... Un abrazo.

Freia dijo...

(Los tres días han sido cuatro y largos, pero lo prometido es deuda).

Pues seguramente no supe expresar nada bien lo que intentaba decir en esta entrada, porque todo partió del texto desesperanzado de Pavese, un poco a la manera de la tristeza, el desaliento y la profunda decepción de "Los Mares del Sur" de Manuel Vázquez Montalbán.

Los Mares del Sur, como huída de la realidad que no nos gusta. Pero también como ese paraíso que jamás se alcanza. En eso Nàn se acercó mucho.

Porque esa esperanza de tierra virgen con la que soñaron Gauguin, Brel o Stevenson ya no existe. Porque seguramente nunca existió. El banquero nieto de Flora Tristán murió probablemente frente a una puesta de sol fastuosa en Atuona pero consumido por la sífilis.
El belga de rostro triste y voz más triste y hermosa aún, volvió a morir a París al abrigo de la tecnología del Hospital Americano.
La poesía de Pavese es desoladora por y en sí misma.
Y nuestro gran Tusitala fue vencido definitivamente en Upolu por el alcohol y las hemorragias.

Hace mucho tiempo que los habitantes de Samoa no son los seres felices y sin complejos que describió Margaret Mead, sino que están tan contaminados por el iPod y el iPhone como los viejos europeos.

Ya nada es lo que parece. Los paraísos son inencontrables

O quizá sólo son posibles para quienes se los merecen. El resto naufragaremos en la desolación y el desencanto.

Sean Vds. razonablemente felices.