Un regalo de Sergio Astorga

martes, 24 de agosto de 2010

Miscelánea diurna ordenada de noche

Con riñas y locuras
juega a los dados Eros
(Anacreonte)


Albrecht Dürer (1471-1528). San Jerónimo en su celda. Aguafuerte,1514
Biblioteca Nacional de España
(gracias a Biblioteca Digital Hispánica)

La condesa continúa tomando las aguas mientras escribe sus crónicas bretonas, imaginando que es la mismísima Ana de Bretaña paseando por su castillo de Nantes mientras enarbola la bandera blanca y negra de su país. Fasolt y Fafner (o Fermí y Ferran, como prefieran) hace tiempo que se han retirado a dormir y, por fin, en la bitácora reina la tranquilidad perdida hace muchísimo tiempo. Se está bien. Como siempre, me siento al ordenador a horas intempestivas pero muy a gusto. A mi lado, entre el portátil y la impresora una copa de Burmester de un precioso color miel tirando a cognac. Fuera, la temperatura da un respiro después de tres días y a través de los auriculares suena en el lector de discos una música por la que siento debilidad. Se respira serenidad a lo largo de toda la casa.

Ha sido un día curioso, plagado de sensaciones muy diversas. Mañana atareada con asuntos sin importancia pero que había que solucionar y un paseo por calles que no suelo pisar prácticamente nunca. Calles oscuras y no muy limpias, detrás de ese enorme decorado teatral que es la Gran Vía. Calles malolientes incluso, pero que forman parte del Madrid más real y puede que menos agradable. Un Madrid distinto a los museos y las grandes avenidas. Un Ribera que saluda desde la Puerta del Hospicio a pesar de que los años han respetado cada vez menos su grupo central. Calle San Vicente Ferrer, Corredera Baja de San Pablo, calle del Barco o de la Puebla, en la que San Antonio de los Portugueses o de los Alemanes se deja ver insualmente una mañana de agosto, para enseñar con total impudor su vorágine de trazos de Luca Giordano de pies a cabeza. Calle Valverde, cruzando Desengaño. Todo un proscenio de barrio bajo como una herida oculta en la ciudad ilustre que visitan los turistas italianos y japoneses. Música portuguesa, es decir, nostálgica y bellísima, ha acompañado todo el recorrido




Luca Giordano (1634-1705). Frescos de San Antonio de los Alemanes o de los Portugueses o del Refugio. Vía EnriqueLuis Picasa
(Anímense a dar al click y ampliar desmesuradamente)


Maria Luisa Baptista fado menor (dr) Voz do Vento. Katia Guerreiro - Nas Mãos do Fado. Ocarina, 2003



Mientras escribo esto y al calor del recuerdo de la voz profunda y perfectamente modulada, una segunda copa de ese oporto amable y lo suficiente envejecido para oler y saber a madera oscura y perfumada y para haber devenido de rojo cereza en tostado frágil, me ayuda a hilvanar lo sentido en la segunda parte de este día curioso y mezclado.

A la vuelta a casa, el regalo en el Facebook de los Durero de la Biblioteca Nacional, gracias a un enlace necesario e imprescindible. Bucear en la Biblioteca digital mientras el rinoceronte o el Adán y Eva nos engullen literalmente por la capacidad de agrandarse y hasta de emitir sonidos. Y a partir de ahí un bombardeo de imágenes y notas para hacer de la tarde algo peculiarmente ecléctico y hermoso. Los grabados de Durero y alguien muy querido llevan a la Melancolía y ésta a la música de Rachmaninov, vistas y escuchadas ahora con ojos y oídos tan distintos a los de hace ocho meses. El pequeño de los Capuçon hace que la habitación se llene de sonidos de cello y de claves de fa.

Sergei Rachmannov (1873-1943). Vocalise.Op. 34, nº 14. Gautier Capuçon, cello y Gabriela Montero, piano. Virgin classics (Emi), 2008



Y después y acto seguido, la lectura detenida de una traducción, trabajada, muy trabajada y hecha por mi querida Aracne Anarkasis, que teje y desteje la urdimbre de un Plinio que desgrana con lucidez, sentido de lo público y de la justicia que para sí quisieran muchos políticos actuales, una serie exhaustiva de esculturas, templos, pirámides, obeliscos o remedios pétreos para curar las enfermedades oculares, evitar el peligro de aborto o las afecciones gástricas. Mientras, el Op. 10 de las sonatas de Beethoven se despereza de la mano de Glenn Gould antes de cederle el paso a esa delicia que es
El Niño y los Sortilegios o Mi madre la Oca, de un Ravel en estado de gracia y afortunadamente en el otro extremo del bolero insufrible

L.Beethoven (1770-1827)Sonata n7 en Do mayor, op. 10 n3 - III Menuetto. Allegro. Glenn Gould, piano.Columbia, 1964. Sony Classic, 2007


M.Ravel (1875-1937) - Ma mère l'Oie (mi madre la Oca) - (Apothéose) Le jardin féerique (el jardín de las hadas) Orquesta Filarmónica de Berlín. Dir.: Simon Rattle. Emi, 2009



Justo antes de cenar, una carta amiga inunda el móvil de catedrales, de humildes pero preciosas lantanas, juegos de pelota y agua. Agua de mar, de pequeña cascada, de piscina musical con nombres sonoros: Beethoven, Mozart.
..

Y después de la cena, la lectura de una entrada de la blogosfera me lleva directamente a un libro por el que guardo querencias literarias y afectivas muy personales. Su autora y yo solo tenemos en común haber sido alumnas del mismo profesor. De ese mismo profesor que a mí me enseñó griego en 5º de bachiller con poemas de Safo y Kavafis que él mismo traducía o con música de Teodorakis que iluminaron como él mis atónitos 14 años, recién salida del barrio para zambullirme en los colores de un instituto que me marcó en los mejores sentidos que uno pueda imaginar.


Los dados de Eros Antología de poesía erótica griega.
Introducción, traducción y notas de Aurora Luque. Ed. bilingüe
Poesía Hiperión. Ediciones Hiperión. Madrid, 2000.






Jugaba, diosa Pafia, con Hermíone
la seductora; llevaba un cinturón bordado en flores
con dorada leyenda: Ámame -se leía- con pasión
pero no te entristezcas si otro me posee.
(Asclepíades)



Y de la poesía de Ibico, Solón o Anacreonte a la música desempolvada de un disco especial, duro y extraño, pero de un curioso valor musicológico.


Autor anónimo ateniense. circa 168 a.C. Primer himno délfico a Apolo. Músique de la Grèce Antique. Atrium Musicae de Madrid. Dir.: Gregorio Paniagua. Musique d'abord. Harmonia Mundi, 1979 y 2000.





El recorrido ha terminado. Los sonidos y las imágenes han ido desfilando, pero nunca mezclados porque sí. Ahora, la noche permite organizar y dar sentido a todo lo que el día aportó sin orden ni concierto. O con más concierto y más orden del que pudiera parecer en un principio. La copa está vacía entre la impresora y el portátil y llega el momento de ir pensando en dormir algo antes de un día preñado de citas que espero con alegría. Un amigo de hace más de treinta años y otro más reciente. Café con uno, quizá un Negroni o un Manhattan con el otro. Y hablaremos de libros y de vacaciones o de ópera y tarea política por venir. Y el afecto asomará detrás de cada uno de ellos con su rostro suave y cómplice, para llenar un pedazo más de este verano perezoso y tranquilo. La serenidad hace tiempo que decidió arroparme junto con el lujo de poder compartir a los que quiero.

Ojalá el otoño pueda llegar con la misma carga lenta y enriquecedora. Pero antes vendrá el mar y el descanso. Y el privilegio de saber que la vida toma café contigo de tanto en tanto. Y sabe tan bien...

Buenos recién estrenados días.


11 comentarios:

J. G Centeno dijo...

Excelente entrada mi querida amiga, aunque su blog tarde veinticinco minutos en cargarse en mi equipo. Sólo un pero. ¿Comete vd. el crimen de escuchar música a través de auriculares?

Paz Juan dijo...

Mi querido amigo, a las seis de la mañana no es plan eso de poner la música para que la escuche todo el vecindario.
Por cierto, me doy una ducha y en una hora y media estoy por allí para que me invite a ese café prometido y tengamos esa cita larga y letárgicamente aplazada.
Mil besos, mon chéri

Txema dijo...

Pasea usted por calles que conozco bien, aunque quizá recatada, ha omitido citar la de Ballesta, donde viví algunos años.

Conocí allí a prostitutas jóvenes y otras que no lo eran tanto. Y fue allí donde llegué a la conclusión de que no son seres especiales, ni mejores ni peores.

Por eso me encoleriza esa hipocresía con lo que la sociedad bien pensante y cierto feminismo trasnochado pretenden, aunque con intenciones distintas, acabar con ellas.

Porque, en definitiva, bajo el manto de la no degradación o de la "rehabilitación" existen personas a las que no se escucha.

Oye usted música lusitana, palabra que me agrada más que el vocablo portuguesa. Imagino que será algún fado que, bueno es reconocerlo, le viene a ese recorrido como anillo al dedo.

Barrio viejo y, sí, un poco degradado, que le da cierto aíre lisboeta. No vano el fado, de origen más bien incierto, es lamento de barrio bajo.

Como siempre, un placer leerla.

Saludos

Selma dijo...

Je viens à l'instant de t'écrire... Et je n'ai pu résister.. ;)

¡Qué Entrada más hermosa de sentimientos, de músicas, de cercanía.. Soy feliz de reencontrarme con ma Petite Comtesse, no tengo nada contra Fafner.. pero no hay colores..

Mille bisous, et MERCI!

Je reviendrai ;)

Antonio Rodriguez dijo...

Bueno parece que esta casa vuelve a la normalidad. Hace Vd. bien en darle descanso a Fafner, a ver si se le dulcifica el caracter.
Como siempre la música extraordinaria.
A sus pies condesa.

Isabel dijo...

Visitarte, querida Paz, es eso, respirar paz, alimentar los sentidos y sentir que estoy de vacaciones aquí mismo y en esta hora bruja. Hasta los verdes de tu bitácora relajan.

La paciencia me inunda gracias a ti.

Mil gracias y besos.

NáN dijo...

Excelente, excelente. Mmmm, ¿cómo lo diría? Todo, de lo mejor.

Selma dijo...

Où avais-je la tête? Je ne suis pas chez ma Petite Comtesse! Mais chez Paz!

Je vais de ce pas écouter toutes ces mélodies que tu nous offres, ma chérie..
Je vais donc passer un long moment en ta compagnie, et entre mélodie et mélodie, nous bavarderons de choses et d'autres.. toutes agréables..

Mille bisous, Paz.

PD:Je t'apporte des petits gâteaux de la nuit du Ramadan, ils sont délicieux!

Paz Juan dijo...

Txema

Toda la razón en lo que respecta al adjetivo lusitano/a. Es mucho más hermoso, sin ninguna duda. Y sí me gusta mucho, muchísimo la música lusitana. Con toda la tristeza, la saudade, la melancolía; con ese tonto desgarrado. Y fue muy apropiado para ese paseo imprevisto. Paseo muy agradable salvo por alguna que otra rata muerta en la acera que el viento movió y tomé por viva y me llevé un susto de muerte.
Sin embargo hay algo que diferencia el barrio de la Ballesta (no la mencioné porque no llegué a pasar por ella pero todavía hay restaurantes que recuerdo de esa calle; recuerde que yo soy Paz; la condesa está de vacaciones y ella no suele ir por allí) de Lisboa. Lisboa creo que es una de las ciudades que amo con toda mi alma. Es decadente, hermosa, con una luz blanca especialísima, pero nunca la he encontrado sórdida y sin embargo, en su antiguo barrio sí que hay sordidez aunque con los ojos de la mañana todo es algo más luminoso.
Verá, yo en Alicante vivía en el barrio de las putas y he de decirle que me encantaba. Le doy la razón en parte de lo que dice. Las putas que yo conocía y que estaban en los burdeles de mi calle, por la mañana se comportaban como amas de casa normales y corrientes que iban al mercado (eso sí, tarde) y que se dejaban hacer la manicura y arreglar el pelo por los mariquitas (entonces se utilizaba ese término; no existía gay ni homosexual; ellos se llamaban así a sí mismos). Eran putas viejas, pobres, nada agraciadas físicamente y con la huella de la noche más que perceptible. Y por más que mi abuela se empeñase en mantenernos alejados de ellas, a mí me encantaba esconderme en el balcón de la habitación de mis padres y espiar su ir y venir, diurno y nocturno. Y oía sus conversaciones. Algunas eran putas porque querían, pero otras lo eran porque las habían echado de su casa y del pueblo y no les había quedado más remedio en aquella época que acabar en un burdel. Es un tema complejo, por variopinto, el de la prostitución sobre el que deberíamos tratar más a menudo. Me ha venido ahora a la cabeza la película "El declive del imperio americano" en el que se trataba el asunto. Y le reconozco que hay una parte de la sociedad bienpensante y un feminismo errado que intentan salvarlas de lo que no quieren. Pero también es cierto que existen otras instituciones, bajo la capa o no de movimientos feministas, que en materia de sanida, mejora de vida, etc. han hecho muchos avances.
En fin, que es un tema del que no estaría mal hablar delante de unas cañas. A ver si organizamos alguna cuando vuelvan los Almazanes y doña Carmen.
Un abrazo grande, don Txema y gracias por su visita a un blog que es el suyo.

Paz Juan dijo...

Txema

Evidentemente, quería decir "con ese tono desgarrado" y lamento el juego de palabras tonto con la rata viva o muerta.
Me ha dado Vd. una idea. Si tengo tiempo antes de irme, que no lo sé, me apetecería mucho hacer una entrada en el Abuelo Cebolleta sobre las putas de mi barrio.
Veremos.
Más abrazos, Txema

Selma

Jajaja, disculpada queda Vd. amiga mía. Creo que, salvo yo, todo el mundo acaba por confundirlas. Hasta Bolche, que lleva más de treinta años tratándome y al que le ha dado también por desdoblarse últimamente en su blog.
Mil gracias por los pastelillos de Ramadán.
La idea del post surgió en una de las muchas vueltas que estaba dando en la cama tratando de dormir. No había sido un día especial en absoluto, pero sí que me había traído un bombardeo (en el mejor sentido del término) de imágenes y sonidos y me apeteció sentarme ante el ordenador a contarlo. El oporto ayudó, no te creas.
Mil besos también a Vd por ser otra de las más fieles seguidoras (lo cierto es que me enorgullezco de que casi todos los seguidores de mi blog sean tan fieles contra viento y marea.
Y no le tema a Fafner, que dragón ladrador y humeante ya sabe que muerde poco.

Paz Juan dijo...

Antonio

Mi querido Antonio, le digo lo que a Selma. No es tan fiero el dragón como lo pintan.
De todas formas, el tener un borde en la bitácora también les permitirá a Vds. desfogarse convenientemente. Jajaja. Su expresión del otro día me encantó.
Lo iremos alternando para que no resulte demasiado agresivo. Lo que sí que espero es que no termine domesticado. Es el contrapunto ideal a su hermano Fasolt.

Un abrazo muy fuerte. Ya le contaré lo del curso de Photoshop y le pasaré "los apuntes" por si hay algo que Vd. no sepa todavía.

Isabel

Tenga en cuenta, querida Isabel, que la paciencia es buena, pero solo en dosis pequeñas. Yo creo que la impaciencia también tiene sus puntos más que positivos.
Esta entrada de anteanoche fue trenzada gracias, en parte, a los hilos de su costurero. Que lo sepa.

Un beso muy, muy fuerte.

Nàn

Mi querido Nano. Fafner le envía recuerdos y le dice que le ha gustado eso de meterle mano al bolso de la dueña. Jajaja.
¡Qué placer es quedar contigo, en serio!
Un besazo muy fuerte.