Un regalo de Sergio Astorga

viernes, 8 de agosto de 2008

El soldado Hume

Buenos días a todos

¿Nunca han tenido Vds. la desagradable sensación de que durante su ausencia alguien ha estado trasteando entre sus cosas...?

Tuve que marcharme un par de días al norte (ya saben, el conde continúa allí sus vacaciones) y a mi vuelta, he notado que las cosas no estaban como debían estar. Papeles revueltos, la pluma fuera de su sitio y recargada... Pero lo más curioso y preocupante a un tiempo es que en el tocadiscos había un disco de Beethoven... Y digo yo, Rascayú es más bien bachiano y además me preocuparía que hubiese aprendido a poner discos (reconózcanme que no sería muy propio de un gato). En fin, confíemos en que el palacete no tenga visitantes nocturnos, aunque así podría compararme con la marquesa de Linares, que no hace más que presumir del fantasma de Raimunda Osorio en su palacio. Mira qué bien, si resulta que yo también tengo un ectoplasma vendrían los de Telemadrid a hacerme un reportaje y yo podría lucir.... ¿ ¡¡¡ Los de Telemadrid!!! ? ¡Cielos, entonces mejor no! que esta condesa puede ser muy aristocrática y poco dada a excesos izquierdiles, pero de ahí a comulgar con la Espe-rancia... ¡Jesús, qué horror!

Antes de que se me olvide, tengo un mensaje para todos mis lectores. Fasolt, notablemente recuperado aunque aún convaleciente y débil, les envía sus excusas por abandonar la blogosfera de forma tan precipitada. Ha sabido de las preocupaciones por su salud provenientes de todos Vds. y está deseoso de retomar sus actividades en cuanto sea posible. Yo creo que no está tan fuerte como él se cree pero, en todo caso, el deseo de volver a ejercer sus funciones lo mantiene animoso.

Bien, vamos a entrar en materia que con estos calores se me van a deshidratar los invitados a fuer de tanta entrada.

Lo que hoy les traigo es una novedad. No en sí misma, sino porque yo la he descubierto hace muy pero que muy poco. Vamos a conocerla pues juntos. Es una obra, o mejor dicho, un conjunto de piezas, contemporáneas del Come again, cancioncilla de Dowland sobre la que disertábamos el otro día. Quisiera darles a conocer lo que para mí fue una sorpresa y una fuente de disfrute hace tan sólo unos días: la obra del compositor Tobias Hume.

Antes de sumergirnos en el tema les advierto que la entrada será larga y con varias audiciones. Les recomiendo que no la lean de un tirón y mucho menos aún que escuchen todas las melodías seguidas. Vayan y vengan. Escuchen una pieza y regresen a sus quehaceres o su ocio. Cuando el tiempo se lo permita, regresen de nuevo. Me apetece compartir con Vds. una música que me ha abierto oído, mente y sentidos. Me gustaría que les gustase, que disfrutasen con ella. Pero si lo que acaba provocándoles es saturación y hartazgo, por excesivo, habré conseguido justo lo contrario de lo que voy buscando. Sean buenos; toménselo a poquitos, como un té helado con hierbabuena. Les refrescará y lo saborearán. Además así esta condesa tendrá el placer de atenderles varias veces. Con el conde de vacaciones y Fasolt casi ausente, es una alegría saber que me visitan a menudo.

Bien, vamos allá.

Poco o casi nada se sabe de Tobias Hume, nuestro escocés autor de hoy. Y el problema cuando se sabe poco de alguien es que se tiende a inventar hipótesis a través de lo que interpretamos de la obra que dejó. Si lo he traído a colación hoy es por sus pocas semejanzas y sus muchas diferencias con Dowland. Ambos estrictos coetáneos. Se conocían y no se apreciaban precisamente. Les une una música que va de la mayor de las alegrías a las más melancólica tristeza, sin solución de continuidad. Pero mientras en Dowland este péndulo emocional viene marcado por la naturaleza de los encargos y en todo caso se corresponde exclusivamente con un cierto estado de ánimo, en el caso de Hume se diría que su obra es autobiográfica, es decir hay una total concordancia no sólo con estados anímicos sino, hablando stricto sensu, con periodos de su vida, con golpes de fortuna o caídas en desgracia y con su propio carácter ciclotímico, puede que bipolar. Alegría y tristeza en ambos, pero por motivos bien diversos.

Además de todo ello, aquél representaba la continuidad y Hume, de forma puede que intuitiva o quizá solamente casual, tuvo la valentía de anunciar, en contra de lo que Dowland propugnaba (y ahí está su propia música para dar fe de ello), el final de un período marcado por la medida y el orden y la irrupción de la vorágine del barroco. Laúd contra viola da gamba. Continuidad versus innovación técnica.

Parece que nació en torno a 1569 y murió en 1645. Era escocés, de familia de baja extracción social lo que seguramente lo empujó a ser soldado de fortuna. Participó incluso en campañas por el este de Europa (sus Ayres polacos parecen confirmarlo). Él aseguraba haber luchado tanto en el ejército ruso como en el sueco. Era arribista, pendenciero, oportunista, músico aficionado, fanfarrón y tramposo, bebedor y blasfemo, extravagante y puede que hasta loco. Los escasos datos sobre su biografía aventuran hipótesis varias. Su famosa locura, la que acabó haciéndole dar con sus huesos en un asilo, probablemente fuera fingida para poder sobrevivir en un entorno que no le ponía las cosas fáciles. Muchos han llegado incluso a pensar que el personaje del "Twelfth Night, or what you will" de Shakespeare, Sir Andrew Aguecheek, bebedor, pendenciero, cobarde y violagambista, está inspirado en nuestro especialísimo Captaine Hume.

Se vanagloriaba continuamente de ser caballero y ocultaba, por ello, la humildad de su origen. Trampeaba dedicándole su música a varios nobles de la zona a la vez , cosa que hasta estaba penada por ley, con objeto de que todos contribuyesen con su estipendio al pago de la copia y distribución de sus obras. Llegó a pedirle a Carlos I ser nombrado embajador en Suecia y consiguió dinero y algunos privilegios en la corte embaucando, de alguna manera, a la reina Ana (vamos, un pionero del "a ver si cuela"). Se desconoce cualquier dato de su infancia y, curiosamente, también de su vejez, salvo que a los 60 años es ingresado en el Hospicio de Caridad de la fundación Charterhouse de Londres, rodeado todo ello del mayor misterio. Todos estos episodios dan idea de su carácter y sus derroteros vitales. Ora conseguía el favor de los nobles y de alguna princesa incluso; ora era tomado por loco y encerrado. Mercenario y caballero. Poeta y embaucador.

De este vaivén biográfico es del que no puede desprenderse su música. Lo cierto es que hasta hace bien poco tiempo, ésta no se consideraba más que la obra de un aficionado, casi sin oficio y desde luego sin beneficio (otro detalle más que lo diferenciaba de Dowland). Hoy, sin embargo, se lo conoce y recuerda fundamentalmente por ella. El propio Hume llegó a afirmar que: "... la música es la única parte afeminada de mí"...




Según estoy escribiendo, se me ocurre que bastante extensa es ya la entrada como para alargarla aún más. Así que voy a hacer lo que no he hecho nunca con Vds.; esto es, dejarles a medias. Modifico pues el título de la entrada y hago mutis por hoy, proponiéndoles un par de piezas para que observen perfectamente el tiovivo musical, anímico y biográfico en que sobrevivía nuestro especialísimo protagonista. Espero también dejarles con la miel en los labios para que deseen saber, dentro de unos días, cómo concebía la música y la técnica, cuál fue su obra publicada o por qué derroteros transcurrió su relación con Dowland. Hablaremos también entonces del disco, con lo que voy a permitirme otra novedad: no desvelarles la nota discográfica hasta el próximo capítulo.

Dos piezas pues hoy, dos para la próxima entrega. Dos alegres, dos melancólicas. Dos cantadas, dos instrumentales...

Disfruten entonces de la música sin que el conocimiento les coarte o influya. Quizá descubran por qué unos lo consideraban un auténtico genio innovador y otros, simplemente un loco más.









FAIN WOULD I CHANGE THAT NOTE
Fain would I change that note
to which fond love hath charmd me,
long, long to sing by roate,
fancying that that harmde me
yet when this thought doth come
Love is the perfect summe of all delight;
I have no other choice
either for pen or voyce,
to sing or write.
O Love they wrong thee much,
that say thy sweete is bitter.
when thy ripe fruit is such,
as nothing can be sweeter,
faire house of joy and blisse,
where truest pleasure is,
I doe adore thee:
I know thee what thou art,
I serve thee with my hart,
and fall before thee.

CON GUSTO CAMBIARÍA AQUELLA NOTA

Con gusto cambiaría aquella nota
que me sedujo cariñoso amor,
cantada desde siempre de memoria,
imaginando aquello que me hirió.
Pero cuando llegó al fin el pensamiento
Amor es la perfecta suma de toda dicha.
No tengo otra elección,
ya sea para pluma o voz,
que cantar o escribir.
¡Oh Amor!, te agravian en exceso,
y dicen que tu dulzura es amarga.
Cuando tu fruto está maduro,
nada puede ser más dulce,
hermosa morada de júbilo y felicidad,
donde habita el genuino placer.
Yo, en verdad, te adoro:
te conozco y sé quién eres,
te sirvo con mi corazón,
y me postro ante ti.
(trad. Antonio Manero)

27 comentarios:

Selma dijo...

Bonjour ma Petite Comtesse!
Me ha interesado sobremanera esta Entrada, como siempre vengo para aprender y como una alumna disciplinada estoy escribiendo despues de haber escuchado la primera propuesta musical y escribo escuchando la primera. No sabría decirte cual de las dos me ha gustado más, aunque finalmente me decantaré por la primera...
Me ha sorprendido leer sobre la bipolaridad de Hume, característica que hace que quienes estén afectados por este fenómeno son capaces de lo mejor y de lo peor...

Estoy impaciente ante la próxima Entrada. Ésta me ha gustado sobremanera y salgo un poco más instruida, buena falta me hace...

Mille baisers petite Comtesse, sans oublier Monsieur le Comte!

Selma dijo...

" escribo escuchando la primera" rectifico, donde pongo primera quise decir: segunda

RGAlmazán dijo...

Una delicia. La música también. Me refería a su entrada. Yo que no suelo hacer lisonjas me veo en la obligación mi querida condesita de tener que hacerselas a usted, que, por cierto, me corresponde lo justito.
Sobre Hume no sabía nada, pero ahora me ha hecho usted quedarme con la miel en los labios. ¡Queremos de saber! No sea usted, además de casquivana, mujer de medias tintas. No me torture, además de con su indiferencia, con su forma cortada de contar que esto más parece el serial Ama Rosa que una biografía seria.
Sigo esperándola en mi desespero y por supuesto insisto en quedar a sus pies a pesar de todo.

Salud y República

Freia dijo...

Selma

Lo cierto es que a ciencia cierta no se sabe si su locura era real o fingida. Lo cierto es que, como decía en la entrada, la mayor parte de los datos se basan en meras especulaciones. Es posible que fuera extravagante y raro; quizá un tanto ciclotímico. La bipolaridad se maneja más como una teoría por su propio comportamiento.
Lo cierto es que hasta hace un mes más o menos no conocía nada de Hume. Me gusto el disco nada más oírlo y durante estos días lo he vuelto a oír una y otra vez. También he tenido que buscar documentación, así que yo he aprendido al tiempo que vosotros. Como tú con el Raï...
Mille baiser ma chérie.

Rafael

Don Rafael, en primer lugar agradecerle sus palabras... Mire que llega a ser Vd. adulador mi querido amigo. Pero a continuación no me diga que le correspondo lo justito. Pero si todo el mundo sabe que es Vd. mi favorito y que siento absoluta debilidad por su persona... Lo que ocurre es que nuestras circunstancias personales y sociales no ayudan precisamente.
Como le decía a Selma, yo tampoco lo conocía hasta hace un mes.
"Dejar a alguien con la miel en los labios"... es una expresión preciosa, no me diga que no.
Ya sabe que está en mi naturaleza ser casquivana, atolondrada y coqueta pero nunca se me ocurriría tortuarlo con mi indiferencia. En unos pocos días tendrá la segunda y última parte del serial. No se preocupe: es cuestión de un poquito de paciencia.
Un abrazo

Freia dijo...

Muchos "ciertos" me parece que se han deslizado por el comentario. Lo siento.

Tanhäuser dijo...

Pues por una vez no te he hecho caso y he disfrutado de tu entrada y de tus recomendaciones de un solo tirón.
En esta noche fresquita de Agosto, te aseguro que ha sido una experiencia agradabilísima.
Besos, Freia. Eres genial, de verdad.

Freia dijo...

Querido Tan:

Gracias por tus palabras. Me alegro de que hayas disfrutado con la música.

Que la luz te sea propicia y generosa justo allí donde la ignorancia no tiene lugar.

fritus dijo...

Hombre , pedazo de entrada de las que a mí me gustan, sí señor...( ¿este tuvo un primo filosofo, no?...Hume, digo)

Que me ha encantado oiga , ...uno no puede por menos de pensar que el siglo XVI la guerra era una ocupación tan común, con tanta gente dedicándose,...que dentro del ejercito encontrabas a algunos tipos sensibles( Cervantes, Garcilaso...)O eso o la mili duraba mucho entonces....Ahora, seguro que escribía las partituras a escondidas o el sargento lo tomaría por mariquita

Oiga que Fasolt está cumplido, que no se preocupe...el pobrecito vive tan envarado, en esa rígida vida de mayordomo de aristocráta, que anda demasiado preocupado por las formas...relaxa't Fermí...que no passa res.

La música maravillosa , como siempre...aunque le sigo confesando que uno es de gustos más contemporáneos ...con Ud. Todo es recién descubierto, vamos que no me imaginaba yo a mi mismo escuchando música renacentista( oyendo la pieza última una se imagina a Enrique VIII camelandose a Ana Bolena, o al reves....
Yo también espero ansiosamente la segunda parte del serial, ...veremos de que fuegue salía el hume.
Beso su mano , my dear countess

NáN dijo...

Pues le hago caso más rígidamente todavía de lo que propone y he leído la introducción mientras escuchaba el dueto. Así que volveré, cuantas veces haga falta.

Que los espíritus anden contentos, poniendo sus discos preferidos, es buena señal de que en su palacio de usted se vive estupendamente. No se podía esperar otra cosa. Aquí en mi casa, una casa normal, a los pobres les falta espacio, así que es un revoltijo. Con decirle que el otro día sorpendí al del vecino del tercero en mi baño, ensayando en el espejo el saludo nacional. Conociendo al vecino, no podía ser de otra manera.

Pero en fin, aunque como sabe tiendo a la bondad, hay cosas que no se deben tolerar y así se lo dije, mientras agarrado del pescuezo lo saqué y tiré escaleras abajo.

Pondré más música de usted, a ver si solo vienen los buenos.

NáN dijo...

En mi segunda visita, he incumplido: me lo he leído todo, fascinado, y he escuchado los dos temas uno tras otro. Mi favorito, aunque no sabría explicarlo, es el segundo.

Me ha ayudado mucho saber lo que has contado de él para oír las dos piezas. Creo que más que ciclotímico era un hombre que amaba la vida, pero por su extracción social la vida no lo amó a él. La vivía con exceso, y cuando lo que hay es poco el exceso conduce a la privación. ¿Cómo no ser, en esas condiciones, pendenciero y embaucador? Me parece grande su alegría; y terrible que un hombre así viviera sus últimos años a merced de la caridad. Eso refuerza que su canto al amor me resulte todavía más emocionante.

Antonio Rodriguez dijo...

Mi querida condesita
Me parece que acabo descubrir una afición común: escribir con pluma estilográfica. Yo ya no recuerdo los años que hace que no uso un bolígrafo o un rotulador para escribir. Y tengo mi propia colección de plumas estilográficas, eso si muy modestita. Dígame si compartimos afición.
Y seguro que no tendrá que culpar a ningún ectoplasma para encontrar la justificación a esos cambios en su palacete. Más normal será la intervención de la mano de Fasolt que de ese supuesto ectoplasma.
Cada día nos sorprende Vd. un poco más con sus conocimientos musicales. Un tipo un poco chaveta ese Hume, pero con una música extraordinaria.
Esperamos a ver lo que nos sorprende con la segunda parte de la historia.
Salud, República y Socialismo

Freia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Freia dijo...

Fritus

Efectivamente don Fritus, un primo... lejano... sobre todo en el tiempo... pero primo al fin y al cabo... (jajaja)

Lo cierto es que el personaje de Hume nos ha enganchado un poco a todos. Supongo que entra en el perfil "romántico" que le atribuímos a los artistas,dicho este término con todo el cuidado del mundo, más que nada por los dos siglos de diferencia. Aventurero, embaucador, compositor, amante, con fama de extravagante cuanto menos... Y sí, imagino que compondría a escondidas... jajaja.

Yo creo don Fritus que tenemos espacio en el ánimo para música de muy diferentes tipos. Me alegra que le haya gustado la del XVI y no estaría mal que, de vez en cuando, nos deleitase en su blog con la que le gusta a Vd. Tómelo en consideración.
Un abrazo

Nàn

Jajaja. Así que andamos a vueltas con los malos espíritus... Hace Vd. bien en echarlos que luego se hacen fuertes detrás de un perchero o bajo el armario del baño y cuesta dios y ayuda conseguir darles el puntapié. Jajaja. En casa, de momento, parece que campan a sus anchas... Como hay sitio...
No sabe la ilusión que me hace que la música de Hume se les haya hecho ligera, al igual que el texto.
Tiene razón Nàn. Seguramente era la vida la que se empeñaba en tratarlo a patadas a él. A mí también me parece muy hermosa la canción de amor, tanto el texto como la música.
En la próxima entrada, invertiremos las tornas.

Antonio

No sabe cómo me alegra encontrar una amante de las plumas como yo. No es fácil en estos tiempos que corren. Esta condesa no coge un boli desde hace muchos años y coleccionar plumas es una de sus aficiones. No se preocupe, podemos hablar de ello vía correo electrónico.
Pues no sé yo, si la mano es de Fasolt o de "la jefa", que me da a mí que se ha marcado una entrada aprovechando mi ausencia...
Esta vez amigo Antonio he tenido que bucear por varios sitios para encontrar documentación porque para mí Hume era tan nuevo como para Vds. Me ha fascinado el personaje, tengo que reconocerlo.
Un abrazo

Freia dijo...

Mil perdones don Antonio. Evidentemente, ... un amante y no una amante.

¡Ay si mirara más a menudo la Vista Previa!

Yass dijo...

Desoyendo tu consejo, Freia, he leido del tirón tu magnífica entrada de hoy... algo de lo cual no me arrepiento..

Un saludo

Freia dijo...

Yass le confesaré que hay veces en que me encanta que nadie me haga caso. Eso es señal de que Hume ha calado.
Veo que tienes entrada nueva por partida doble, así que me voy a verlas.
Saludos

Manuel Ortiz dijo...

Ya sé que esto se aparta un pelín del tema que tratas, pero ¿hay discos publicados del tal Hume?

Con eso ya digo lo mucho que me ha gustado.

(Y yo sí he leído y oído la entrada en dos veces).

Freia dijo...

Manuel, te contesto por correo.

Mega dijo...

Dos alegres y dos melancólicas; dos cantadas y dos instrumentales... Si hoy nos brindas la mitad, imagino que nos ofreces nada menos que una melancólica e instrumental y otra alegre y cantada, aunque tal vez la combinación sea de otro tipo...

Más impresiones: "Mercenario y caballero. Poeta y embaucador" Tras leer tu descripción del personaje, muy bien trazada aunque nos digas que está incompleta, he pensado: pues sí que era este tal Hume pendenciero y vitalista. Y barroco, rematadamente, además.
Y la letra, ¡qué maravilla! Sobre todo cuando dice:

¡Oh Amor!, te agravian en exceso,
y dicen que tu dulzura es amarga.
Cuando tu fruto está maduro,
nada puede ser más dulce,
hermosa morada de júbilo y felicidad,
donde habita el genuino placer.

Todo un artistazo este gran señor pendenciero. Una duda:
¿fue el tal Hume autor de estas letras?
Besos grandes

Freia dijo...

Buenas noches Mega

Hasta donde sé, las letras son también suyas... pero ya hablaremos de ello el próximo día porque tampoco tenía empacho en copiar descaradamente a los colegas (cosa que, por otra parte, no era extraña en la época).
Dualidades y contraposiciones (¿sería Geminis?, jiji). Es el vaivén vital del propio personaje el que crea esa música que da unos golpes de péndulo impresionantes.
Yo también estoy de acuerdo con los versos que destacas. Es una descripción del amor bastante acertada n'est-ce pas?

Un abrazo

Adanero dijo...

Señora Condesa, lo describe como "arribista, pendenciero, oportunista, músico aficionado, fanfarrón y tramposo, bebedor y blasfemo, extravagante y puede que hasta loco".
Pues que quiere que le diga, a pesar de esa descripción (o tal vez por ella) el tipo este me cae bastante bien. Tiene la pinta de ser una persona que sabe vivir bien la vida a pesar de la vida misma. Si fuera coetáneo suyo no me importaría encontrarme en su grupo de amigos. También es cierto que no me gustaría tenerlo como enemigo.
De la música no le digo nada, me he enredado con Andrés Segovia y prefiero no mezclar. Me sienta fatal.
Cuando oiga al tal Hume ya le contaré.

Beso su mano.

Freia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Freia dijo...

Señor conde (pititín...). Yo creo que por eso les ha caído a todos tan bién (me incluyo).
Supongo que fundamentalmete y por encima de todo sabía apurar la vida, aunque éste no le correspondiese en la misma medida.
Ya me contará Vd. cuando escuche las piezas. Efectivamente, mezclar viola da gamba y guitarra no siempre es conveniente.

anarkasis dijo...

pues no voy a romper una lanza por el hume, (lo dejo en minúsculas todavía) aunque ande a salto de compás muy modernamente, y tuviera esa vida tan, tan, tan.. (envidiable)

....pero el dedosceporros de don Andrés me ha hecho llorar. Si alguien puede hacerte escuchar el agua y los gritos del muchacherio en un día de verano, ese, es don Andrés, ¡ma dejaoserenata!

aH!
Elegante entrada Freia, hermosa continuación de tu anterior post, si te dejó cargada la pluma, es que él sabe que te dejaste mucho en el tintero, ;-)

Freia dijo...

Y también has hecho que se me ponga un nudo en la garganta querida con esas tus dos últimas frases.
Vaya, vaya... dos de mis mayores debilidades en la blogocosa, son "Segovianistas" acérrimos. Bueno es saberlo.
Un abrazo.

Adanero dijo...

Después de días peleándome con la tecnología, por fin he conseguido hacer sonar al tal Hume.

Preciosas composiciones. Y aunque usted diga que mezclar viola de gamba y guitarra no siempre es conveniente, ambas piezas tienen un arreglo para guitarra que el mísmisimo Segovia las haría más hermosas aún.

Un saludo.

Freia dijo...

Buenas noches señor conde (pititín...).
¿Qué pasa, que voy a tener que afearle la conducta para que venga a verme? Si que se hace Vd. caro de ver...
Hoy no voy a discutir con Vd. Es más, le voy a dar la razón o casi, que luego se acostumbra. Una versión para cuerda pulsada no sería desaconsejable en absoluto. No sé si sería más hermosa, pero desde luego no desmerecería lo más mínimo.
Y no se habitúe, que no va a pasar a menudo (lo de darle la razón digo)
Un saludo, un saludo. ¿Lo ve? Antes se ponía a mis pies. Se está Vd. haciendo mayor