Un regalo de Sergio Astorga

sábado, 19 de enero de 2008

Meme del himno



Mi querido bloguero y avezado escritor Manuel me manda un meme ligeramente envenenado para quien no está curtida en estas lides. Se trata de ponerle letra a la llamada Marcha Real o Marcha de Granaderos, esto es, al himno nacional, con la sana intención de que España llegue a tener 45 millones de letras para dicho himno y, por tanto, de que cada cual acabe cantando la suya, más que nada para darle la tabarra al vecino lo que, sin duda, reforzaría uno de los rasgos más característicos de nuestra idiosincrasia.

A él le quedaron bien texto y glosas. El mío, sin embargo, ha salido un poco tramposo, pero ya le hice notar que en el pecado llevaba la penitencia (un abrazo fuerte Manuel). Advertidos quedan Vds. también. Vamos pues a ello:

Himno de Acá (allegro ma non troppo)

(andante)
Si los chicos
cuando suben al podio
y no pueden cantar,
tienen que "chundear",

(accellerando e di più in più forte)
hay que ofrecerles
un texto sin par
que enardezca al país
y lo haga tremolar.

(forte e rubato)
No sexista,
tampoco centralista,
mas conciliador
y un poco rompedor...

(ritardando)
¡Uy qué difícil!
Menudo follón...
(molto adagio e sotto voce)
Casi mejor será
dejarlo como está.


Ya está... lo hise, lo hise... Ahora me toca la mejor parte. Le endoso pues el meme, en paralelo y a izquierda y derecha, a Animal y a Dardo, en la seguridad de que el primero será capaz de escribirlo en castellano del siglo XIII y el segundo en latín, y también a la rubia Ulrika que, seguro seguro, que se atreve con el sueco.

Y como no encuentro otra manera de hacerme perdonar el ataque recién perpetrado a la lírica, y como quiera que todos necesitamos un poco de sosiego político y de alegría espiritual, y como quiera también que estoy un pelín saturada de manipulaciones de himnos, banderas y demás símbolos patrios, les dejo con la perfecta antítesis de lo por mí pergeñado. Bien es verdad que me tendrá que perdonar la audiencia y sobre todo Schiller, por haber osado hacer tamaña "comparanza", aunque sea para que, con la belleza de la segunda, quede suficientemente denostada la primera.

Puntualicemos en primer lugar que no nació como himno, sino como Oda, aunque pasara a representar dicha función mucho antes de que los ínclitos Waldo de los Ríos y Miguel Ídem se atrevieran a destrozarla en una versión ramplona, populachera y de infausta memoria.


El cuarto movimiento de la sinfonía nº 9 de Beethoven, la Coral, incluye el texto Ode an die Freude de Schiller, un canto a la alegría, la esperanza y el amor fraterno entre los humanos.

Me he atrevido esta vez a traeros dos versiones dos. La primera, abreviada (sólo 17 minutejos), contiene lo que es la Oda en sí, la parte cantada. La segunda corresponde el 4º movimiento completo de la sinfonía (25 ' aprox.)

La primera versión es ligera, brillante, festiva incluso, a la austríaca, con un fuerte sentido de lo espectacular. El registro sonoro es notablemente mejor que el de la segunda. Fue grabado para Polydor, luego DG, por Herbert von Karajan en 1962, con la Filarmónica de Berlín (BPO) y la Asociación Coral de Viena. Los solistas: Gundula Janowitz (soprano), Hilde Róssel-Majdan (contralto), Waldemar Kmentt (tenor) y Water Berry (barítono).

La segunda, por contra, es introspectiva y filosófica, solemne y emocionante pero sin concesiones ni florituras innecesarias. El Beethoven más alemán para el más beethoveniano de los directores del siglo XX. Fue dirigida por Wilhelm Furtwängler, en 1953, con la Filarmónica y la Academia Coral de Viena. Los solistas: Irmgard Seefried (soprano), Rosette Anday (contralto), Anton Dermota (tenor), Paul Schöfller (barítono)

Las dos versiones son muy distintas técnica, artística y emocionalmente hablando. Pero en las dos, cuando el tenor inicia el canto con los versos del propio Beethoven O Freunde, nicht diese Töne!, que preceden a la Oda de Schiller, cuando la poesía irrumpe en la música con un estallido de júbilo, se abre paso también, con todo su esplendor, el Romanticismo pleno en la Música y en la obra de Beethoven, aunque él nunca pudiera disfrutar de su creación cumbre.



Ode an die Freude

(texto de Beethoven)

O Freunde, nicht diese Töne!
sondern lasst uns angenehemere anstimmen
und freudenvollere!

(texto de Schiller)

Freude, schöner Götterfunken,
Tochter aus Elysium,
Wir betreten feuertrunken,
Himmlische, dein Heiligtum!
Deine Zauber binden wieder,
Was die Mode streng geteilt,
Alle Menschen werden Brüder,
Wo dein sanfter Flügel weilt.

Wem der grosse Wurf gelungen,
Eines Freundes Freund zu sein,
Wer ein holdes Weib errungen,
Mische seinen Jubel ein!
Ja, wer auch nur eine Seele
Sein nennt auf dem Erdenrund!
Und wer's nie gekonnt, der stehle
Weinend sich aus diesem Bund.

Freude trinken alle Wesen
An den Brüsten der Natur;
Alle Guten, alle Bösen
Folgen ihrer Rosenspur.
Küsse gab sie uns und Reben,
Einen Freund, geprüft im Tod;
Wollust ward dem Wurm gegeben,
Und der Cherub steht vor Gott.

Froh, wie seine Sonnen fliegen
Durch des Himmels Prächt'gen Plan,
Laufet, Brüder, eure Bahn,
Freudig, wie ein Held zum Siegen.

Seid umschlungen, Millionen.
Diesen Kuss der ganzen Welt!
Brüder! Úberm Sternenzelt
Muss ein lieber Vater wohnen.
Ihr stürzt nieder, Millionen?
Ahnest du den Schöpfer, Welt?
Such'ihn überm Sternenzelt!
Über Sternen muss er wohnen.


Oda a la alegría

(texto de Beethoven)

Oh, amigos, no en esos tonos!
!Entonemos cánticos más agradables
y llenos de alegría!

(texto de Schiller)

!Alegría, hermoso destello de los dioses,
hija del Elíseo!
¡Ebrios de entusiasmo entramos,
diosa celestial, en tu santuario!
Tu hechizo une de nuevo
lo que la acerba costumbre había separado;
todos los hombres vuelven a ser hermanos
allí donde tu suave ala se posa.

¡Quien haya logrado la gran fortuna
de contar con la amistad de un amigo,
quien haya conquistado a una adorable mujer,
una su júbilo al nuestro!
¡Sí, quien haya podido llamar suya
siquiera a un alma sobre la faz de la tierra!
¡Y quien nunca lo haya alcanzado,
aléjese llorando de esta hermandad!

Todos los seres beben la alegría
del seno de la naturaleza,
todos los buenos, todos los malos
siguen su senda de rosas.
Nos dio besos, vino
y un amigo fiel hasta la muerte;
voluptuosidad le fue conedida al gusano,
y al querubín, la contemplación de Dios.

Gozosos como vuelan sus soles
a través del formidable espacio celeste,
corred así, hermanos, por vuestro camino,
alegres como el héroe hacia la victoria.

¡Abrazáos millones de criaturas!
¡Que ese beso envuelva al mundo entero!
¡Hermanos" sobre la bóveda estrellada
ha de habitar un Padre amoroso.
¿Os prosternáis, millones de criaturas?
¿No vislumbras, mundo a tu Creador?
¡Búscalo por encima de la bóveda estrellada!
Sobre las estrellas ha de habitar.

(Traducción de Ángel Carrascosa)








jueves, 17 de enero de 2008

A pesar

A pesar de que ayer esa señora caprichosa que es la vida se divirtió asestándome un zarpazo, a pesar de que hoy el embotellamiento era un hecho consumado y la Botella una amenaza en ciernes, esta mañana, en el autobús, una preciosidad de 3 años me ha sonreído y el alma se me ha aligerado como si el mismísimo Kleiber hubiese venido con la Orquesta del Estado de Baviera en pleno a tocarme al oído la Pastoral de Beethoven.



sábado, 12 de enero de 2008

La palabra en el aire... la más hermosa música

Ha muerto uno de los mejores. El más claro, el de mirada limpia y consecuente, el que amó y contempló más allá de sí mismo. Hoy el mundo parece un poco más oscuro y la ciudad más triste.


Mientras existas

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz - cualquiera...

Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo este amor que crece y no se muere,
bajo este amor que sigue y nunca acaba










Ya nada ahora

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo.
Pero nada ya ahora
- ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa.

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

este amor ya sin mí te amará siempre

sábado, 5 de enero de 2008

Sinestesia de Los Reyes Magos

En vista de que Los Magos de Oriente están a punto de llegar y yo sigo sin tener ninguna idea que llevarme al blog, he decidido echar mano, porque sí y con todo el descaro, de lo que otros concibieron, de lo que a otros inspiró la Epifanía. A mí me ayuda a compensar mi ausencia de originalidad y a vosotros os resultará, espero, más entretenido y ameno.

Juguemos pues, de nuevo, a crear una sinestesia. Imagen, texto y música.







Pintado al fresco por Benozzo Gozzoli en 1459, este Cortejo de los Reyes Magos (merece la pena que ampliéis la foto) nos abruma al entrar en la Capella dei Magi del Palacio Medici-Riccardi, diseñado por Michelozzo en Florencia. Ayudante y fiel seguidor de Fra Angelico cuyas enseñanzas supo entretejer y fundir con el especialísimo sentido cromático de Masaccio, Gozzoli puede ser considerado, antes que Ghirlandaio, el perfecto narrador del estilo nuevo que buscaban, investigaban y predicaban las teorías renacentistas. La monumental obra fue un encargo de Piero de Medici a mayor gloria de su familia y para expresar la consolidación de su poder en la ciudad. Para ello, nada mejor que el tema de los Reyes Magos. Mostraba perfecta y suntuosamente la apoteosis de la familia más poderosa de Florencia, incluyendo (sic) "... a los miembros del linaje e incluso a sus amigos en una representación fantasmagórica que se extiende sobre las paredes como un tapiz refinado y lleno de color", según palabras del historiador del arte Marco Chiarini. Lorenzo el Magnífico, sus amigos y familiares están representados en este bellísimo fresco suplantando a los mismísimos Reyes Magos. Es difícil comunicarle a quien nunca haya estado allí, la sensación que se experimenta al entrar en la pequeñísima habitación. La riqueza, el color, la elegancia son tales que es enormemente fácil caer bajo los efectos que provoca el Síndrome de Stendhal. Advertidos quedan.







A la hora de buscar un texto literario, se me ocurrió que no sería mala idea acudir a los orígenes de nuestra propia lengua. ¿Y qué mejor texto que la primera obra de teatro que se conserva en castellano?





El Auto de los Reyes Magos, de procedencia y autor desconocido, fue concebido y escrito hacia la segunda mitad del siglo XII; es decir, sólo un siglo y medio escaso después de las Glossae Aemilianenses. Consta de un legajo de dos piezas con ciento cuarenta y siete versos de diferente métrica, agrupados en cinco escenas. Está escrito en el espacio sobrante de un códice y lo más probable es que no se trate de una pieza original, sino de la transcripción de una obra que hasta entonces se habría recitado de manera oral, o bien representado en iglesias y calles. Es, no sólo la primera obra teatral en castellano, sino también el antecedente primero y más antiguo de los Autos Sacramentales.

El auto se inicia cuando los Reyes Magos encuentran una estrella y hacen cábalas sobre su significado. Deciden seguirla y llevar presentes, pues creen que un nuevo Rey ha nacido. Llegan hasta Herodes y le cuentan su teoría. Éste les invita a seguir camino y encontrar al nuevo rey, conminándolos a que vuelvan y le den detalles para que él mismo pueda ir a adorarlo. Evidentemente, Herodes está asustado por la amenaza que ese nuevo rey representa. Manda reunir a su consejo de sabios, para que le cuenten la verdad sobre la historia escuchada a los Magos. Los sabios no se ponen de acuerdo y discuten acerca de la veracidad o no de lo que los profetas han vaticinado sobre el Mesías.

Os dejo pues, con algunos versos de la escena primera de la obra. El texto completo es una delicia. No os lo perdáis.

[Caspar, solo]
¡dios criador, qual marauila,
no se qual es achesta strela!
agora primas la e ueida,
poco timpo a que es nacida.

¿nacido es el criador
que es de la[s] gentes senior?
non es uerdad, non se que digo;
todo esto non uale uno figo.
otra nocte me lo catare;

si es uertad, bine lo sabre.
[Pausa]
¿bine es uertad lo que io digo?
en todo, en todo lo prohio.
¿non pudet seer otra sennal?
achesto es i non es al;

nacido es dios, por uer, de fembra
in achest mes de december.
ala ire, o que fure, aoralo e,
por dios de todos lo terne.







Y para completar y terminar la sinestesia epifánica (Mega estará encantada) el tercer elemento de hoy, el musical, corre a cargo de un gran compositor alemán al que creo haber citado de pasada en alguna ocasión. Heinrich Schütz, nacido en 1585 y muerto en 1672, representa un escalón muy importante en la evolución de la música alemana. Los expertos dicen que es el mejor compositor alemán del XVII. Hijo de un próspero posadero, desde muy joven disfrutó del patronazgo del landgrave Moritz de Hessen-Kassel, lo que le permitió estudiar en Venecia con Gabrieli. Su vida y actividad y producción musicales van siempre relacionadas con la corte sajona de Dresde de la que era Kapellmeister. Su obra está marcada por la originalidad y novedad al ser el primer compositor que sabe aunar la maniera italiana con la tradición de los alemanes. Pero también fue el primero en introducir textos en alemán en sus composiciones religiosas lo que representaba un paso importante en la evolución de la música germánica y un elemento enormemente audaz, sin duda, para la época. Otro rasgo que caracterizará y hará reconocible su producción musical es la utilización del doble coro separado espacialmente, rasgo que se encuentra ya en sus primeras producciones venecianas de 1611 y que se prolongará en el tiempo hasta su última producción de 1671 en Dresde.

Escrita casi al final de su vida y en su retiro de Weissenfels, esta Weihnachtshistorie (Historia de la Navidad ), adquiere en 1664 su forma definitiva. Catalogada como SWV 435, representa lo mejor de la música de Heinrich Schütz y es, sin duda, su obra más conocida. Inspirada en piezas de los italianos Luigi Rossi y Carissimi entre otros, se nos muestra no obstante como un ejemplo perfecto de adecuación de las ideas y corrientes católicas venidas del sur, a esa Alemania luterana, gracias al genio del compositor, a su fervor religioso y a ese tono naif que respira toda la pieza.

[La versión que vais a escuchar a continuación pertenece a Concerto Vocale, dirigidos por René Jacobs, en una grabación de 1990 para Harmonia Mundi. Los Tres Reyes Magos son Gerd Türk, Matthias Widmaier y Fran-Josefh Selig, el papel de Herodes lo canta Ulrich Messthaler y la voz del Evangelista es la de Martin Hummel].




DIE WEISEN AUS MORGENLANDE
LOS REYES MAGOS


Wo ist der neugeborne König der Juden? Wir haben seinen Stern gesehen im Morgenlande und sind kommen ihn anzubeten.Dónde éstá el Rey de los Judíos que acaba de nacer? Hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo.




HERODES

Ziehet hin, und forschet fleissig nach dem Kindlein, und wenn ihr's findet, so saget mir es wieder, dass ich auch komme und es anbete.

Id a informaros con precisión sobre el Niño y cuando lo hayáis encontrado, volved a contádmelo para que yo pueda también rendirle homenaje.



EVANGELIST

Als sie nun den Köning gehöret hatten, zogen si hin, und siehe, der Stern, den sie im Morgenlande gesehen hatten, ging vor ihnen hin, bis dass er kam und stund oben über da das Kindlein war, da sie den Stern sahen, wurden sie hoch erfreuet und gingen in das Haus und funden das Kindlein mit Maria seiner Mutter und fielen nieder und beteten es an und täten ihre Schätze auf und schenkten ihm Gold, Weihrauch und Myrrhen, und Gott befahl ihnen im Traum, dass sie sich nicht sollten wieder zu Herodes lenken, und sie zogen durch einen andern Weg wieder in ihr Land. Da sie aber hinweggezogen waren, siehe, da erschien der Engel des Herren dem Joseph im Traum und sprach:

Habiendo oído las palabras del rey, partieron. Y he aquí que la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando al lugar donde estaba el Niño, se paró. Encontraron al Niño con Maria, su madre, y postrándose, lo adoraron; después, abriendo sus tesoros, le ofrecieron como presente oro, incienso y mirra. Pero, advertidos por Dios durante el sueño de que no debían volver donde estaba Herodes, regresaron a su país por otro camino. Después de su marcha, un Ángel del Señor se apareció a José durante el sueño y le dijo:




Que sus Majestades de Oriente les colmen de fortuna y bienes espirituales, con alguno que otro material, que siempre es de agradecer.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Año Nuevo



" Die Wiener Philharmoniker und ich wünschen Ihnen...
ein glückliches Neues Jahr !"


["La Orquesta Filarmónica de Viena y yo les deseamos un...
¡Feliz Año Nuevo!"]


Con estas palabras, seguidas de El bello Danubio azul y la Marcha Radetzky, estoy acostumbrada a recibir el nuevo año desde hace tantos, que no puedo recordar cuál fue la primera vez.

Hay muchos amantes de la música clásica, aficionados o expertos, que consideran este concierto y las piezas que lo integran una suerte de género menor, sin categoría. No discuto la opción, cada cual tiene sus gustos, preferencias o manías. A mí me entusiasma. Además, forma parte de mi particular tradición de las Navidades, tanto como el ir a la Plaza Mayor, la lombarda, el belén, los saltos de esquí o los regalos de Reyes.

Las composiciones de Strauss (Johann padre y tres hijos: Johann, Josef, Eduard), Lehár o von Suppé no son auténticas obras maestras de la composición. No han marcado un hito, creado una tipología o revolucionado el mundo de la música aunque algunas, bellísimas (en especial las de Johann hijo), son pequeñas joyas musicales. Es cierto que valses, operetas, polkas o galopes nacieron para el vulgo, para las clases más bajas. Se interpretaban en salones de las afueras de Viena. Se disfrutaban en los arrabales de la capital mucho antes de ser bailados en Schönbrunn y no podían ser catalogados de elegantes precisamente, al menos en principio. No son piezas solemnes, sino amables, divertidas, alegres, frívolas y superficiales aunque bien construídas, ligeras, que elevan el ánimo. Es imposible, al escucharlas, mantener quietos los pies.

Y si encima se interpretan con toda la parafernalia del Concierto de Año Nuevo, en la espléndida y cuajada de flores Sala Dorada de la Musikverein de Viena, con sus turistas japoneses y estadounidenses en primera fila y la Filarmónica de Viena, pues entonces.... el espectáculo está servido. Si a ello le añadimos las personalísimas versiones que los más grandes directores de orquesta han ido desgranando desde 1939 con Clemens Krauss hasta este año, con Georges Prêtre a la batuta, entonces la magia de la música chispeante, alegre, melancólica, nos envuelve en un especialísimo torbellino.

Y a partir de aquí, voy a caer deliberadamente en el topicazo más sonoro, valga el mal chiste. Porque me apetece y porque creo que es verdad. Así como estoy plenamente convencida de que para interpretar bien el flamenco, para que aparezca el duende, hay que ser gitano, para dirigir y que suenen bien los valses, marchas y polkas, sean rápidas o no, hay que haber nacido austríaco o haber mamado su cultura musical. No seré yo quien le quite mérito a las interpretaciones de Maazel, Mehta, Abbado, Muti, Ozawa o la soberbia del letón Jansons en 2006, pero es que como las de los nacidos allí no hay otra.

Por razones obvias no diré mucho de Krauss ni de Krips. Aunque nacidos ambos en Viena, el primero murió 4 años antes de que yo naciera y tengo de él una única y antigua grabación de la Polka Pizzicato, realizada en 1952. Por lo que respecta al segundo, sólo hay por casa una excelente versión del vals Aceleraciones, grabada en 1957. En ningún caso es material suficiente para opinar. Podéis escucharlas en la sección de la pieza de la semana. Juzgad vosotros mismos.

A partir de ahora pues, señoras y señores, ocupen sus localidades porque empieza este "refrito straussiano" confeccionado con más ganas e ilusión que conocimiento por alguien para quien el Concierto de Año Nuevo representa recuerdos y añoranzas de los seres queridos ausentes, pero también alegría por el año que comienza, por la renovación y los buenos propósitos esbozados, aunque casi nunca después cumplidos.

Vienés hasta la médula, Willi Boskovsky dirigió durante 25 años, desde 1955 a 1979, la tradicional matinée. Era el director del Concierto de Año Nuevo por excelencia, de aquella época en que TVE retransmitía en blanco y negro y sólo la segunda parte (vete tú a saber por qué la ORTF no autorizaba la emisión completa). Fue único e irrepetible. Jugaba con los músicos, la orquesta entera y el público. Hacía bromas y era un optimista incorregible. No era tampoco extraño que tomase el violín y ocupase el lugar del concertino, a lo largo de la sesión. Después de harto trabajo y penares (soy bastante torpe para estas cosas), he conseguido desencriptar, editar y subir esta deliciosa polka francesa, llamada Feuerfest (Fiesta del fuego) de Josef Strauss, grabada en directo en 1971 y en la que el percusionista tiene un papel especial y muy divertido:



Nuestro siguiente director nació en Berlín por casualidad pero, al igual que toda su familia, es austríaco, más concretamente de la región de Graz. Estoy hablando de Nikolaus Harnoncourt. Este cellista y violista da gamba creador del Concentus Musicus Wien y tenido por heterodoxo en su momento, al ser ferviente partidario y difusor de los instrumentos originales y las versiones historicistas aunque ahora sea ya un clásico, es considerado extravagante por una buena parte de la crítica y el público. Sólo ha dirigido este Concierto una vez, en 2001. Tampoco he podido encontrar nada en los archivos de Internet, así que nuevamente he cogido material de casa. Interpreta una polka rápida de Josef Strauss, Sin preocupaciones:



El concierto ha terminado...

Vayamos con las propinas

Herbert von Karajan, der Gott, grande entre los grandes. Este salzburgués de pura cepa , genial, único, extraordinariamente dotado para la música, excelente director de orquesta, no supo resistirse al éxito. Entre sus primeras grabaciones y las de madurez se aprecia perfectamente cómo traicionó su don y su profesionalidad, en aras de la fama y el dinero fácil. Cambió calidad por cantidad. Lo tocaba casi todo y no siempre bien. En 1933 y siendo bastante joven, se afilió al partido nazi, lo que dio un enorme impulso a su carrera, aunque en 1942, para acallar rumores y evitar ser llevado a juicio y prisión, se casó con una judía. Soberbio, polémico, no siempre es fácil olvidar su vida personal para disfrutar de su excelente música. Con todo, en el Concierto de Año Nuevo de 1987, apenas un año y medio antes de morir, anciano, cansado y apoyándose continuamente en la balaustrada del podio, nos dio una soberbia muestra de su energía interpretativa, demostrándonos que llevaba en la sangre el espíritu de Austria y los Strauss. Intentemos, siquiera un momento, abstraernos de su ideología y servidumbres y disfrutar esta pequeña maravilla que es El bello Danubio azul:



He dejado a propósito para el final a mi favorito: Carlos Kleiber. Hijo de uno de los grandes directores de orquesta del siglo XX, es uno de los escasísimos casos en los que el hijo ha superado al padre. Erich Kleiber, austríaco, era director de la Ópera Estatal de Berlín (ciudad en la que nació su hijo). Cuando Goebbels le impidió el estreno de la ópera Lulu de Alban Berg por considerarla música degenerada, se exilió voluntariamente a Buenos Aires. No sería el único en marcharse por estar en contra del régimen nazi. También lo hicieron Bruno Walter, Otto Klemperer, Arturo Toscanini y Fritz Busch. Se quedarían Wilhelm Furtwängler, Hans Knappertsbusch, Herbert von Karajan. Su hijo, pese a la oposición del padre, se empeñó en hacer la carrera de director de orquesta y hoy está considerado uno de los 5 mejores que vio el siglo XX. Enamorado de la música, sólo dirigía sin embargo cuando su nevera se quedaba vacía. Sus conciertos rara vez se anunciaban. No hacía falta: el boca a boca funcionaba perfectamente y las salas de conciertos se llenaban para oírlo. No deja de ser curioso que su vida y obra sean radicalmente opuestas a la de Karajan en muchos aspectos. Aunque nacionalizado argentino y nacido en Alemania, conservó siempre su nacionalidad austríaca y, sobre todo, su cultura. Es una auténtico privilegio poder seguir viendo y escuchando la Marcha Radetzky, interpretada en 1992, que cierra este particular Concierto de Año Nuevo propuesto hoy:




El público abandona la sala. La música se ha apagado. Por delante, un año entero por estrenar, para cambiar cosas, para hacer planes, para disfrutar y vivir. Un año blanco, impoluto, como la nieve de las pistas y el trampolín de saltos de Garmisch-Partenkirchen, que acaba de colarse por la pantalla de nuestro televisor.


¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

jueves, 20 de diciembre de 2007

Navidad



Para esta joya del XV, otra del XVIII. Holanda y Alemania. Color en los pinceles y en el sonido. Protorrenacimiento y Barroco. Recogimiento y humildad contra exaltación y alegría de vivir. La adoración de los Magos de Hans Memling del Museo del Prado y el Oratorio de Navidad de JS Bach.

Una madre que acaricia la mano de su niño y otra que le canta para que se duerma. Alrededor, todo lo demás casi, casi sobra. En esa Sacra Conversazione cabe el mundo. En ese prodigio de la vida cabe toda la ternura humana.

Una madre y su hijo.





Schlafe, mein Liebster, genieße der Ruh,
Wache nach diesem vor aller Gedeihen!
Labe die Brust,
Empfinde die Lust,
Wo wir unser Herz erfreuen!


:::::::::::::::::::::::::::::

Duerme cariño mío, disfruta de tu sueño,
Ya velarás por la salvación de todos.
Alegra el alma, experimenta el gozo
allá donde nuestro corazón se regocija.



Para los creyentes y para los no creyentes, para los de derechas y los de izquierdas, para los madridistas y los atléticos (y los del Barça y...), para los vehementes y los templados, para los de clásica y los de heavy, para los chicos y para las chicas, para los renglones torcidos y los derechos... para todos los que en estos cuatro meses de andadura me habéis demostrado que un blog y su autor no son nada, si los demás no lo conforman y moldean con sus comentarios, sus alabanzas, sus críticas, su aliento.

¡¡¡Feliz Navidad!!!

martes, 18 de diciembre de 2007

Hermosura y luz no usada

Esta tarde he estado en una conferencia de Antonio Muñoz Molina sobre el pintor Georges La Tour. Su título, el mismo del que yo me he apropiado: Hermosura y luz no usada.

Ha empezado haciendo un ligerísimo repaso a la enseñanza en las universidades españolas a finales de los setenta y cómo en los estudios de Historia del Arte, acababa olvidándose a menudo que la obra de arte existe en sí y por sí misma, independientemente de la intencionalidad de quien la creó y su simbolismo.

Después ha ido desgranando los poquísimos datos ciertos que se tienen de la biografía de La Tour, todos absolutamente triviales. El desconocimiento real de quién fue, le lleva directamente a acercarse a su obra, sin prejuicios ni opiniones a priori

Y ahí es donde la prosa de Muñoz Molina nos ha enganchado definitivamente a todos los que lo escuchábamos. Pasando casi de puntillas por parte de su escasísima obra, ha terminado deteniéndose en los dos fantásticos cuadros que hay en el Prado:


















Y para dar a las obras la importancia que se merecían, ha ido describiendo minuciosamente los detalles formales, de colorido, de textura, para sacar después a relucir lo que de Caravaggio o de pintura flamenca puede haber en los cuadros de este tenebrista francés tan especial y misterioso.
Pero lo mejor ha sido la poética hipótesis final. Un historiador no se puede permitir el lujo de elucubrar; un escritor, sí. Logos y música de nuevo unidas, visión y audición. El mendigo ciego, de aspecto vulgar y con un instrumento popular de sonido no excesivamente delicado y el santo intelectual, aristócrata y aristocrático, traductor al latín de la Biblia, que lee, observa detenidamente, con la curiosidad evidente que da la lectura. Los dos no son más que las dos caras de una misma moneda. El oído enfrentado a la vista. La música frente a la lectura. Lo vulgar y artesano, opuesto a lo intelectual y exquisito. Sí, pero también y en tanto en cuanto la primera es paso hacia y complemento de la otra. Es ahí donde el título de la conferencia obtiene todo su sentido: en esa espléndida Oda que Fray Luis de León dedicó al músico Francisco Salinas. Poesía y sonido:

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.

Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.

Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.

Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.

Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente.

¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!

A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.

¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!

Y si la música es la otra cara, la contraria, dejemos también que suene como paso y complemento. De la mano de J.B.Lully, casi estricto contemporáneo del pintor francés, la intensa y extraña luz de la Tour adquiere más sentido y eleva estas dos obras del Prado a la categoría que durante casi cuatro siglos se les ha escatimado. Suena la obertura de Le Bourgeois Gentilhomme, LWV 43, interpretada por La Petite Bande, a las órdenes de Gustav Leonhardt, en una grabación de 1988 para Harmonia Mundi